Este libro es muy peculiar, no recuerdo haber leído un libro tan extraño como este; es muy diferente a todos los demás, y eso lo hace especial.
La historia está narrada en segunda persona, es como si estuviéramos en la mente de los personajes; y nunca había leído un libro narrado de esa forma, por lo general, se utiliza la narración en primera o tercera persona. Y por lo que leí por ahí, es un poco complicado hacer una narración así, y se utiliza cuando se quiere dar más "realismo" o "urgencia" a la historia.
Y sobre la historia... Está muy bien narrada, tiene muchos detalles que hacen más fácil comprender e imaginar las cosas. La historia narra la vida de Lissa y Kin, que son hermanos, pero tienen una relación un poco obsesiva; y cuando quedan huecos en la historia de Lissa, la de Kin se encarga de rellenarlos, prácticamente no nos perdemos de nada; y al final, W termina la historia dando una explicación del por qué de la actitud de Lissa, y créanme, ese final los sorprenderá.
Pero siento que a la historia le hizo falta algo, o sea, sí es entretenida e interesante, pero algo le hizo falta, tal vez un giro en la trama o algo por el estilo; pero a pesar de eso, el libro no se arruinó.
El libro está dividido en tres partes: la historia de Lissa, Kin, y al final el punto de vista de W. Los capítulos no están numerados ni tienen título, se diferencian por los espacios en blanco antes del primer párrafo. Y los personajes no tienen nombre, están nombrados por una letra que, supongo, es la inicial de sus nombres; los únicos que tienen nombre son Lissa y Kin, los protagonistas, supongo que Karla Zárate lo hizo así para prestarle toda la atención a ellos dos.
Rímel es un libro lleno de misterio, y que se lee rápidamente; tiene una lectura ágil y fácil de comprender. Es un libro que sorprende en cada página. Y algo que sin duda me gustó fue que la autora es mexicana. Así que no hay pretextos para no echarle un vistazo.