Actualmente, cuando uno queda fascinado con la idea de ‘Los juegos del hambre’, ‘El corredor del laberinto’, u otras obras distópicas similares (salvando las distancias, evidentemente), pensad en que Heinlein fue precursor de ello también.
Y es que ‘Túnel en el espacio’ nos habla de Rod Walker, un pre universitario que debe someterse a la prueba de supervivencia individual, cómo parte de su formación en el colegio mayor al cual asiste. Esta tiene una duración estimada de entre 24 horas y 10 días, en la que el destino de los que se examinan es incierto: cualquier continente o planeta; incluso el más inhóspito.
El marco de fondo de este juvenil Heinleiniano, vuelve a ser el de un futuro con sobre población, en la que los que serán la población futura, debe saber vivir en cualquier situación, para adaptarse a los duros tiempos. En el presente de la obra, la inmigración traspasa a tiempo real unas puertas espacio-dimensionales para vivir en otros mundos (confeccionadas a base de Uranio, lo cual hace incrementar los impuestos), dependiendo de la demanda de cada país. También las hay ‘cotidianas’, que te llevan a casa (no importa que residas en un estado diferente, y estudies o trabajes en otro). Australasia (Asia absorbe a Australia y Nueva Zelanda) es una de las grandes potencias planetarias. El equilibrio económico y la vida tal cual la conocemos está a tocar a su fin.
Al comienzo de la particular odisea personal de nuestro protagonista, el chico estará dubitativo (aunque posee un fuete carácter y determinación, sin aún saberlo, fundamental en todo personaje de Heinlein). Es por ello, que es mini instruido y aconsejado por su hermana mayor Helen (la cual es teniente de las Amazonas espaciales) con el ABC del sentido común, que le plantea información extra acerca de su familia. Una vez decidido a marchar, se encontrará con una aventura que nunca imaginó, la cual se prolonga más de lo normal. Lo cual le hará sacar su yo verdadero y replantearse su existencia.
Y es que, una vez sentados los elementos de la historia, el maestro nos desarrolla una intrépida a la par que aleccionadora aventura de supervivencia y convivencia (por lo tanto, de gran énfasis socio - político), en la que la unión casual de una serie de adolescentes dejados a su suerte, dará paso a la formación forzosa de una colonia cooperativa. Y he ahí cuando se hace despliegue de un repaso práctico de un gobierno a todas las escalas: periodo de transición, formación de comités de ejecución, reuniones, alcaldía y mociones. Y todo de modo ágil y sin entuertos. Heinlein muestra la dificultad de llevar a cabo la práctica de un gobierno democrático efectivamente; sin caer en la tiranía, los sobornos o la compra de personas mediante ‘cargos’. También de la ampulosidad e inutilidad de comités. Es toda una excelente crítica radiografiada del sistema político, sus ejes y la dificultad de su equilibrio y conservación, a través de estos chicos y chicas abandonados a su suerte. Como culmen, llega a la posibilidad (imposible por otra parte), del reinado autónomo y lo que le supondría a Rod Walker, que se hace a sí mismo, descubriéndose mediante la prueba que es la vida sin decoros, adornos o nostalgias poco útiles. Ciertamente, es una novela con un mensaje marcadamente individualista, de no retorno, en la que sobresale el protagonista al desposeerse de las asfixias convencionales y los sentimentalismos, después de haber gobernado a una mini población y convivido por el bien común.
Podría decirse que es una anticipación catalogada de algunos de sus grandes: ‘La luna es una cruel amante’ (la formación de colonia, el pro a su independencia y autonomía), ‘Granjero de las estrellas’ (el día a día en un nuevo lugar, el avance del establecimiento en éste), ‘Forastero en tierra extraña’ (en el modo de presentar a una comuna) o ‘Ciudadano de la galaxia’ (por su marcado mensaje individualista).
Así pues, ‘Túnel en el espacio’ es otro Heinlein ágil, de mensaje crítico- aleccionador y que marcó tendencias posteriores; y eso ya por si mismo dice mucho.