Marina Mariasch nació en Buenos Aires en 1973. Es poeta, periodista, y traductora, y dicta talleres que denomina "anti-taller". Publicó los libros Coming attractions (Siesta, 1997), XXX (Siesta, 2001), Tigre y león (Siesta, 2005), El zigzag de las instituciones (Vox, 2008) y El matrimonio (Bajo la luna, 2011).
Ya declaré mi amor por esta colección de libros que se leen de un saque. Es el mejor elogio que se me puede ocurrir. Este libro, sin embargo, no quedará entre mis favoritos. Está claro que está escrito en espejo del "Libro de las diatribas", publicado anteriormente por la misma editorial. El chiste, obviamente, es juntar autores para que elogien algo que, a priori, no parece ser bueno: los uniformes, Mar del Plata, las salas de espera o las corbatas. No está mal, pero ningún texto me dijo algo que me sorprendiera sobre estos temas. Paradójicamente los dos capítulos que más me gustaron son los que no elogian objetos concretos sino algo más vinculado a los sentimientos; el de las creencias, de Marina Mariasch y el de, digamos, llorar, de Valeria Lois.
Voy a seguir comprando y leyendo todos los libros que publique esta editorial porque el amor es así, un vaivén sentimental. Además, porque me gusta escribir reseñas, pero más me gusta que me las elogien, je.
==
Si te gustan mis reseñas tal vez también te guste mi newsletter sobre libros que se llama "No se puede leer todo". Se pueden suscribir gratis, poniendo su mail en este link: eepurl.com/hbwz7v La encuentran en Twitter como @Nosepuedeleert1, en Instagram como @Nosepuedeleertodo y en Facebook.
Es un recopilatorio entretenido, pero sin más. Hay reflexiones interesantes, la elección de autoras y autores es buena. Por lo demás, para pasar un rato.
Mis favoritos: Martín Kohan a favor de los uniformes Natalia Moret a favor de las malas traducciones Santiago Gobernori a favor de la claustrofobia Sergio Bizzio a favor del lavadero Valeria Lois a favor de llorar
me resulta difícil reseñar un libro como este porque hay elogios que me gustaron mucho y otros que me parecieron incomprensibles y un embole. me gustó mucho el último, de Camila Fabbri, y creo que corona muy bien este librito que a pesar de todo es entretenido. también me gusta el formato de estos textos más bien cortos como para agarrar uno cada tanto.
Elogian lo cotidiano, lo pequeño, lo que nadie está elogiando y lo que quizás nadie imaginó elogiar. Estos textos breves son para releer y recomendar, sobre todo aquellos que te sacan una sonrisa, como el de Santiago Gobernori
Me encantó, lo racioné mucho para que no se termine. Me gustó mucho para conocer autores, me despertó la curiosidad en muchos que no conocía para indagar. Mí favorito fue el elogio a las malas traducciones de Natalia Moret. " Para que el tiempo recomponga las cenizas de todo lo que quise y que paso por mí vida, .... Cuando levantamos la manta y bajo ella aparece todo lo que creíamos haber perdido." Me conmovió
Los elogios que más me gustaron fueron a las corbatas, a la claustrofobia y el de Mar del Plata, esperaba un poco más pero igual lo disfrute y leería su otra versión de un libro de fobias.
Corbatas. Salas de espera. Malas traducciones. Mar del Plata. Uniformes. Llorar.
El libro de los elogios es una recopilación de declaraciones cotidianas. De creencias profanas. De subjetividades. Cada autor visibiliza una revolución imperceptible que vive en sus cabezas, una opinión poco popular, que están dispuestos a defender en una lucha de palabras.
“Uno trata de construir una historia, de construírsela a sus hijos, para pararse frente al mundo sobre su propio mito de fundación. Y eso es pura construcción, pero qué importa”, sentencia Marina Mariasch, a favor de creer.
Y es que este libro está compuesto por pequeñas construcciones en formato de historia para convencernos —implorarnos incluso— de la importancia de las creencias. Tal vez así sumen adheridos a sus ilógicos razonamientos que buscan defender ¿lo indefendible?
Los autores, en su conjunto, invitan al lector a postular su declaración, a emular su discurso de defensa ante una invisible audiencia. Además, abren el juego a conocer, quizás, su costado más pasional. Bienvenida sea toda literatura que invita a repensar aquello que establecemos como rutina.
A favor de Mar del Plata → que nefastos que son los porteños y que nefasto que es este tipo. Es el típico que intenta escribir poesía tirando palabras al azar, que si bien "suenan bien" sueltas cuando las juntas es una porquería. A favor de los uniformes → me gustó, me hizo pensar lo de si hay una opción, también puede optarse por no elegirla. A favor de las malas traducciones → ME ENCANTÓ. Esto sí es literatura. Desde la ternura con la que habla la madre, pasando por el clásico cuento del güisante, hasta cómo se forma la imagen en la cabeza, puedo decir que disfruté mucho de esta lectura. Espero leer algo de Natalia Moret en breve. Me gusta su estilo. A favor de la televisión → otro que intenta pegar una palabra linda con otra, pero está mejor logrado. A favor de la claustrofobia → malísimo, eso no es tener claustrofobia, es ser un pelotudo. A favor del lavadero → me gustó la historia, no es wow, pero está buena. A favor de de llorar → arrancó con envión (chiste interno), pero no fue tanto como esperaba, igual me gustó el personaje porque me identifiqué en ella, pero a veces fue muy vulgar el vocabulario. A favor de creer → otro pelotudo más, pero este usa negritas. A favor de las corbatas → me gustó el concepto, pero no creo que haya estado bien desarrollado. A favor de las salas de espera → podría haberse desarrollado mucho más la historia, pero el mensaje está bueno.
La idea este compilado está buena, es interesante y diferente, pero creo que se haya logrado de manera satisfactoria. No parece que todas las historias estén puramente dedicadas al tópico, sino más bien que fue pura casualidad que coincidieran en eso.
Disfrute la mayoría de los textos, me gusta el detalle de la contratapa en desorden y que los títulos no sean explícitos. Desde ya, no es un libro para cambiarle la vida a nadie, pero es el punto, se trata de elogiar cosas que no son a simple vista elogiables y detectar la belleza en estas. No es un libro que pretenda deslumbrar, sino dar luz a esas pequeñas cosas.
Esta colección de libritos tan variados y cortos me viene gustando un montón. Me divirtió la idea de tantos autores distintos defendiendo cosas cotidianas. Paréntesis, la edición es preciosa.
Favoritos: - Tanta nieve tan buena 💖 - Lo que podría experimentar el atún - El increíble formato menguante - Elijo creer 💖 - Hits bajo techo
Que decir? Me desilusiono un poco porque le tenía muchas expectativas. El título, los autores. Un libro bastante prescindible. Alguno que otro texto me gustó más que otro pero ninguno me generó demasiadas cosas.
Como en la vida, siempre hay cosas por agradecer... Es destacable, además, que se pueden conocer a muchos autores y su escritura. La reseña completa la pueden leer acá.
Un libro divertido y pasatista. Leí algunas reseñas quizá un poco duras, pero creo que pretender mucho más de los relatos sería ir en contra de la propuesta (lo que no quiere decir que sean escritos sin profundidad, todo lo contrario). O al menos yo andaba buscando una lectura descontracturada y me vino muy bien este tomo. Obviamente conecté más con algunos relatos que con otros. Ha elogios mejor logrados, pero la clave del humor se mantiene en los distintos autores, cada uno con su estilo y temática particular. Recomiendo mucho si quieren leer algo para relajarse y pasar un buen rato.
Un libro coral en que varios autores elogian objetos, situaciones, experiencias comunes y corrientes: salas de espera, ciudades balnearias, corbatas, lavaderos, llantos. Se deja leer, sin demasiado sobresalto, ni necesidad de levantar la vista. Para pasar el rato.
Un libro de “bondi”: se lee rápido y se disfruta, pero no deja mucha huella. Hay un par de capítulos medio flojos, aunque cortitos, así que no molestan demasiado. Lo que más se agradece es lo ágil que resulta leerlo y digerirlo.