Una novela poca cosa para un público adolescente, diría que ni juvenil..hay una película sobre esta obra que es mejor que la propia obra, pero aún así no deja de ser la típica película alemana malísima donde los actores son incapaces de interpretar los personajes. Otro tanto pasa en el libro, personajes que solo se construyen a través de sus diálogos, o sea, de lo que hablan , con un peso total sobre la acción y el nudo de la trama, escasez de diálogos muy tópicos y típicos que denotan un escritor con una terrible pobreza narrativa.
La historia no deja de ser una puesta en valor de las personas discapacitadas, un homenaje a su hijo, un producto del amor de un padre por su hijo, y en ese sentido es desde luego, elogiable. (El hijo del autor era discapacitado) . Ya aprovechando hace un canto a la amistad desde la perspectiva, que hoy diríamos, de la inclusión social. Todo narrado de una forma sencilla, básica y simple.
Que si de todos los libros se puede sacar algo de este se me ocurren dos reflexiones: por una lado la propia implícita de la narración que plantea un dilema moral: la pandilla sabe que uno de los ladrones es hermano de uno de la pandilla y ahora están entre si lo denuncian o no ¿Predomina el valor de la protección familiar o vecinal o el valor de la justicia?e parece un debate interesante para los adolescentes
Y en segundo lugar, quizás dejándome llevar por la fantasía, la obra plantea una situación de libertad en esa tardoinfancia o primera adolescencia que también yo viví a finales de los 80 del siglo pasado., pero que ahora los niños y niñas no viven. Incluso en la adolescencia hoy en día es difícil conocer esa libertad que refleja el libro de "andar por ahí" pues vivimos todos en lo que se ha dado en llamar "sociedad del riesgo" con su corolario "sociedad del miedo" , donde prevalece esa sensación de peligros más imaginados que reales que recortan la libertad; los niños y niña de esta novela se pasan la tarde por ahí explorando en libertad el mundo que los rodea, su urbanización está cerca de un bosque, el bosque como arquetipo de seguridad, de refugio, de desaparecer de la civilización. Yo tuve la suerte de sentir eso, pero fui de las últimas generaciones.
Hoy los niños y niñas, en lugar de descubrir su mundo, pierden la inteligencia ( la libertad ya la han perdido) comida por una miríada de distractores - y fagocitadores - digitales