Más que ser una recopilación de crónicas sobre el viaje y sus particularidades, es la recopilación de la sensibilidad, la melancolía y la incredulidad. Nunca había leído un libro de Padrón, pero puedo decir que Kilómetro Cero estuvo perfecto para iniciarme con sus escritos, especialmente porque últimamente le voy agarrando gusto a los libros de relatos/crónicas. Es fácil encontrarse en los pasajes de este poeta venezolano, aunque jamás hayas puesto un pie en Salamanca, Viena o La Habana; es fácil encontrarse en los sentimientos regados por el papel, dispuestos para que los ordenes y juegues con ellos -o que ellos jueguen contigo- a tu antojo. Voy a admitir que no me gustaron todos, pero aceptaré que adoré la mayoría. No sé si sean crónicas, si sean simples historias, si sean cuentos vestidos de pasado... solo sé que Kilómetro Cero es Venezuela, es exilio, es nacionalismo todo al mismo tiempo. Y merece cuatro brillantes estrellas por eso.