Leonardo Padrón presenta Kilómetro cero, un libro singular, un mapa personal de vida, la crónica de una época cuyo palimpsesto es el país, el continente, los viajes, la literatura, la música…Tal como dice Alberto Barrera Tyzska, “LeonardoPadrón sabe muy bien cómo convertir un texto en un viaje, un libro en una orgía, de humor, dispuesta siempre a dialogar con la sentimentalidad latinoamericana, decidida a pensar todo el tiempo en el país […]Estas crónicas son personalísimas. Por eso mismo, son literarias. En ellas respira todo la preocupación y la fascinación por el lenguaje que ejerce cotidianamente Leonardo Padrón. A medida que pasan las páginas, el título deja de ser un enigma. Kilómetro cero es el diminuto silencio que antecede a todas estas crónicas. Ese impulso callado, ese golpe de aliento que se necesita antes de subirse a cada texto. Justo antes de perderse, de dejarse seducir de manera irremediable, por todas las formas de este viaje”.
Te gustan los crónicas? Eres venezolano? Este libro es impelable entonces.
Leonardo Padrón es el "Señor de las Crónicas".
Seguramente las habrás leído en el periódico o te la enviaron por internet, tal vez viste alguna publicada en Facebook... pero acá encontraras una selección interesante, unidas por un factor común: El viaje. De donde o hacia donde no importa, es el placer de leer la descriptiva diaria de sus vivencias lo que hace siempre interesante leer a Padrón.
Según Padrón mismo nos refiere en su libro, la Crónica es, para Martín Caparrós, un intento siempre fracasado de atrapar el tiempo en el que uno vive. Pues ya mismo difiero de este concepto tras leer una crónica de este libro titulada "El Furor", donde Padrón nos relata sus vivencias al acompañar a Capriles en una de sus tantas giras electorales. "El Furor" te hace sentir que estas allí, con el flaco, compartiendo su esfuerzo. Padrón logra hacer que la piel del lector se erice y que todo su ser se sensibilice con su causa.
Compre este libro sin si quiera saber de que trataba porque sencillamente quería leer algo de Padrón, cuando lo tuve en mis manos y lo revise con calma me di cuenta de que era un libro de crónicas y mis expectativas antes altas bajaron un poco, ya que pensé que al no poder enamorarme de los personajes y sumergirme en su vida y su historia no me podría enganchar. Me equivoque, me lo leí en cuestión de menos de una semana y no tarde menos porque no quería acabarlo. La mayoría de historias me resultaron encantadoras, graciosas y me vi reflejada a mi y al sentimiento de todos los venezolanos en ellas, era como leer una conversación en la que un viejo amigo te cuenta de su vida y de como le ha ido, lo sentí muy sincero y familiar. No le pongo mas puntos porque hubo uno que otro capítulo que no me gusto, pero al ser estos tan cortos no se me hizo pesada la lectura ni me desanimo.
Mi primera lectura de Leonardo Padrón y quedé encantada, un crítico y analista con una escritura romántica, que me regresó a aquellos episodios de mi país. Sólo algunas pocas crónicas me costaron un poco, pero en general una lectura deliciosa.
Leonardo Padrón, exitoso escritor de telenovelas, poeta, entrevistador de radio y cronista venezolano nacido en 1959, que forma parte de la diáspora venezolana y reside actualmente (2026) en Miami, publicó su primer libro de poesía en 1983 y su primera colección de crónicas en 1990.
Kilómetro cero fue su segunda colección de crónicas y abarca piezas escritas entre 1991 y 2013. La mayoría de las crónicas puede clasificarse como crónicas de viajes o asistencias a ferias literarias, crónicas sobre la actualidad cotidiana venezolana, particularmente bajo el régimen chavista. El volumen también incluye algunas crónicas que yo clasificaría como ensayos, una "autobiografía" del escritor estadounidense Jack Kerouac y una crónica-memoria de su arresto en California por conducir con más del límite máximo de alcohol permitido, hacer un cruce indebido a las 2 am y tener un porro en su bolsillo (Ruta 66: La cárcel).
Si yo hubiera leído las crónicas sobre la situación venezolana hace más de diez años, no tengo duda de que me habrían gustado más. El problema es que he leído muchas crónicas, artículos, ensayos e historias sobre la época y fue poco el material que me resultó novedoso. Esto no quita que estén bien escritas y que ayuden a rescatar mis sensaciones y remembranzas de la época. Me resultaron particularmente interesantes, su crónica sobre una gira agotadora, afanosa y exhaustiva que hizo Henrique Capriles en plena campaña presidencial del 2012 contra Hugo Chávez (El furor) y otra sobre la gira nacional e internacional que hizo un grupo de destacados humoristas venezolanos llevando un "sketch" hilarante sobre el memorable debate que hicieron los candidatos en las primarias de oposición de esa misma campaña (Humoristas live tour 2012). Particularmente deprimentes, pero no por ello menos honestas, son las crónicas que reseñan la vida de los emigrantes venezolanos en Florida como Navidad en Weston (2013).
Las crónicas sobre los viajes a ferias o eventos literarios que hizo Padrón a ciudades como Medellín a poco tiempo de haber fallecido el notorio narcotraficante Pablo Escobar, Cartagena, Bogotá, Estocolmo, Viena, Praga, Salamanca y La Habana. Particularmente destacada es la crónica La Habana, noticias de un crepúsculo, escrita en 1992; la descripción de la ciudad que hace Padrón prefigura de manera escalofriante, lo que le pasaría a Caracas y otras ciudades venezolanas una década más tarde - y sospecho que esa prefiguración es lo que llevó al autor, muy acertadamente, a incluir la crónica en este libro. Disfruté muchísimo El día que Medellín fue Madonna, crónica en la que Padrón cuenta su perspectiva sobre un concierto que dio Madonna en la ciudad colombiana. Vale la pena destacar que el autor comenta con humor su condición dual de poeta y escritor de telenovelas en Dr. Jekyll y Mr. Hyde en Salamanca.
En la categoría de ensayo exitoso ubicaría La crónica y sus afanes, en que analiza de manera muy amena las diversas definiciones que se han hecho del género y entre las menos exitosas La reina noche.
Este es el primer libro de Leonardo Padrón que he leído -en líneas generales me ha gustado y he quedado con ganas de conocer sus libros más recientes de crónicas y me ha dado curiosidad por leer su poesía.
Sus novelas son un clásico de la televisión nacional y todos hemos visto por lo menos una. Sin embargo, en los últimos años se ha dedicado a la crónica, en periódicos, en internet y en esta ocasión en su libro, que recopila una serie de escritos interesantes que demuestran eso de que la crónica es un intento siempre fracaso de atrapar el tiempo en el que vivimos. Y eso es precisamente Kilómetro cero, pequeños fragmentos de realidad que logran conmover y llegar a lo más hondo del alma del lector.
Son historias ajenas y cercanas, llenas de frases que yo uso y que nos recuerdan eso que llaman ser venezolano. Mantiene ese firme amor por la literatura, conjugado con viajes llenos de melancolía e incredulidad. Es mi primer encuentro con el escritor y sin duda alguna, es el ideal para iniciarse, pues loga trasportarnos a todo lugar que describe. A través sus páginas, viajamos a La habana, Salamanca o Viena, incursionando en los sentimientos regados en la vida de los personajes, construyendo una trama que juega con ellos y con nosotros.
Muy fluido de leer. Se lee casi que en una sentada. Tiene un episodio muy divertido cuando va a ver a Madonna a Colombia, pero también tiene momentos muy duros como el de la mujer policía. Vale la pena leerlo.
Más que ser una recopilación de crónicas sobre el viaje y sus particularidades, es la recopilación de la sensibilidad, la melancolía y la incredulidad. Nunca había leído un libro de Padrón, pero puedo decir que Kilómetro Cero estuvo perfecto para iniciarme con sus escritos, especialmente porque últimamente le voy agarrando gusto a los libros de relatos/crónicas. Es fácil encontrarse en los pasajes de este poeta venezolano, aunque jamás hayas puesto un pie en Salamanca, Viena o La Habana; es fácil encontrarse en los sentimientos regados por el papel, dispuestos para que los ordenes y juegues con ellos -o que ellos jueguen contigo- a tu antojo. Voy a admitir que no me gustaron todos, pero aceptaré que adoré la mayoría. No sé si sean crónicas, si sean simples historias, si sean cuentos vestidos de pasado... solo sé que Kilómetro Cero es Venezuela, es exilio, es nacionalismo todo al mismo tiempo. Y merece cuatro brillantes estrellas por eso.
Some essays are okay, some are great. All in all, it captures the Venezuelan spirit in a way that few modern writers have been able to. It makes me wonder why this writer has chosen to make soap operas his main profession. But then I remember, books don't sell too well here. Also Padron really, really loves using adjectives.
"Se lee para ser mejor, para ser otro, para hacernos inacabables. Se lee para vencer o procurar el desasosiego. Para asombrarnos o sabernos iguales. Para más nunca ser el mismo."
Crónicas que no pierden vigencia te pasean por la vida de este fabuloso escritor, por la vida del país y en general crónicas en las que cualquiera puede sentirse identificado.