La trama de este cuento hoy en día puede parecer simplista, ingenua y hasta plana, pero no se puede negar que aún en nuestros días se puede notar un halo de genialidad, un guiño a la sátira y porque no, una crítica a Estados Unidos.
Rip Van Winkle es un hombre que vive cerca de las montañas Catskill, con una mujer mandona y un espíritu libre, se la pasa ayudando a sus vecinos, haraganeando y teniendo interesantes platicas mientras anda con su perro, en uno de esos paseos se encuentra con unos extraños seres, bebe con ellos y sin saberlo duerme por 20 años, despierta y en algún momento se da cuenta del paso del tiempo, ya no tiene casa ni mujer ni niños pequeños, y se perdió ni más ni menos la guerra de independencia, aún así el vive feliz sus últimos años.
Publicado en 1819 dentro de una compilación llamada Sketch book, se considera precursor del cuento como género propio, aún cuando su escritor Washington Irving no se consideraba un escritor de renombre en el género de la ficción por haber abarcado otros géneros, su cuento traspasó las barreras del tiempo y se ha mantenido vigente simbolizando al hombre que no está al tanto de los grandes acontecimientos y ni le importa. Quedando intacto su lugar dentro de la literatura estadounidense.
El que exista elementos de folclore dentro del cuento le otorga identidad, ciertas creencias de colonos holandeses, las leyendas en torno a las montañas Catskill, lo hace todavía más representativo y por ende parte de la identidad cultural de una nación que cuenta con pocas raíces comunes, eso le concede una mayor relevancia en el imaginario colectivo de los estadounidenses, el beber de una misma fuente los hace sentirse parte de esa tierra, independientemente de donde vengan, es decir de alguna manera ayuda a forjar la identidad de un pueblo y darles algo en común.