4,5 ⭐
Relectura.
Tenía ganas de releer este libro. Lo leí por primera vez cuando se publicó en España y lo recordaba como uno de los thrillers más adictivos de ese año. Ha envejecido bien. Me ha resultado ahora tan gratificante y entretenido como entonces.
Dice la sinopsis:
El teniente Jonathan Stride está sufriendo un desagradable episodio de déjà vu. Por segunda vez en un año, una guapa adolescente ha desaparecido de las calles de Duluth, una pequeña y apacible ciudad a orillas de un lago. Las víctimas no pueden ser más diferentes; primero fue la dulce Kerry McGrath y ahora se trata de Rachel Deese, una chica problemática y seductora. Los medios presionan a Stride para que capture a lo que consideran un asesino en serie, pero él, atormentado por la pérdida de su mujer y por su incapacidad para resolver el caso de Kerry, no cree que la solución sea tan sencilla. De hecho, según va desvelando los entresijos del caso de Rachel, advierte que se trata de algo mucho más complejo y maléfico.
Mis impresiones.
Con esta novela, Brian Freeman inició la serie protagonizada por el detective Jonathan Stride. Tras haber leído siete títulos más de la misma, sigo pensando, que esta primera fue la mejor con diferencia en una serie que, con el tiempo, fue de más a menos.
Está dividida en un prólogo y cuatro partes. Las tres primeras transcurren en Duluth y la cuarta, tres años después de los hechos, en Las Vegas. Es un thriller de trama inteligente y con todos los registros del género, ritmo vivo, intriga creciente de principio a fin, giros que sorprenden y un buen final. El argumento es original y no excesivamente truculento. Entretiene y engancha.
Los personajes son un valor añadido, más aún, si tenemos en cuenta el género en el que nos movemos. Jonathan Stride, el protagonista, es un detective del departamento de policía de Duluth. Procedente de la zona, ha tenido y tiene una vida normal. Viudo reciente afronta el duelo de la pérdida de su mujer mucho antes de lo esperado. Es carismático, agradable, tranquilo y se relaciona bien con compañeros y superiores. Serena Dial, es policía en Las Vegas. Ella sí arrastra un pasado traumático, que ha sabido dejar atrás y salir a flote.
Los dos secundarios, Maggie, la compañera de Jonathan y Cordy el de Serena, son a su vez dos buenos personajes.
El final, bueno. Reconozco que, si bien suponía algo de lo que fue en relación con Rachel, no vi venir para nada ni el quién ni el por qué.
En conclusión. Un thriller inteligente, original y bien desarrollado. Se mueve a muy buen ritmo, mantiene la intriga y engancha de principio a fin. Recomendable.