Ciudad Juárez es un asentamiento fantasmal enclavado entre el desierto y la frontera. Señales de violencia y desazón se dejan de percibir en sus calles. Carlos, un ingeniero de treinta años, disfruta y sufre al mismo tiempo la soledad que ha construido para sí mismo. Introspectivo, entrenado en la nostalgia, pasa los días perdido en reflexiones. Un tema recurrente es el de las mujeres con quienes ha compartido fugazmente su vida. Belinda, por quien ahora sólo siente un desea vencido. Angélica, que lo abandonó para irse con otro. Blanca, esquiva y contradictoria. Gabriela Torres, su dentista, quien se siente atraída por su afición literaria y su necesidad de cariño. La nueva novela de César Silva Márquez reincide en la construcción de un universo emocional donde los conflictos interiores ordenan realidad y memoria. En su tono, de lírica y bronca melancolía, se deja sentir un oído atento a la fragua de la oralidad, pero también al delicatessen de la poesía, a los pormenores de la narración minimalista, a rastrear las preguntas, los extrañamientos, en una realidad que oculta sus razones y arroja a los personajes por caminos inesperados.
César Silva Márquez nació en 1974, en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Es autor de las novelas: Sombras nada más (HarperCollins, 2021), La balada de los arcos dorados (Almadía, 2014), Juárez Whiskey (Almadía, 2013), Una isla sin mar (Mondadori, España, 2009) y Los cuervos (Tierra Adentro, 2005) Autor de los poemarios: Jardín de invierno (Bonobos, 2018), El caso de la Orquídea dorada (2010), La mujer en la puerta (2007), Si fueras en mi sangre un baile de botellas (2005), Par/ten (2000), escrito al alimón con Edgar Rincón Luna y ABCdario (2000 y 2005).
Premios recibidos: Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras/Border of Words 2005, Estatal de Ciencias y Artes Chihuahua 2010 (novela), Nacional de Cuento San Luis Potosí 2011 y Nacional de novela José Rubén Romero 2013. Miembro del SNCA Parte de su obra está traducida al inglés y al francés.
Mi papá ya me habia dicho que estaba bueno. Mónica (Maristain) había posteado algo elogioso de él en Facebook. Pero, el libro fue y vino, de casa de mis papás al rancho y de regreso, para terminar en una caja con otros libros en espera de su destino próximo.
El fin de semana, papá volvió a comentar que "Juárez Whiskey" era un librote, y pues, tuve que rescatarlo.
Desde el inicio te pesca y no te suelta. ¿Por qué? Al menos a mí me habla de un mundo conocido, de un mundo que se mueve a un ritmo muy distinto al que quieren hacernos creer. Hay un ritmo apenas perceptible en el que se mueven los objetos. Las personas.
Carlos, el protaginista, es un tipo que me es afín: bebedor de whiskey, lector, ingeniero, con un trabajo de oficina que nunca sabemos bien en qué consiste. Todo lo que nos narra sucede fuera del trabajo, un poco como las series de televisión (con excepciones donde la trama "es" el trabajo).
Lo acaban de dejar. Está platónicamente enamorado de su vecina y su nueva dentista.
Todo lo va contando César con una familiaridad, con un temple suavecito, va dejando caer las páginas con una singular parsimonia. Sabemos de antemano que no habrá un final grandilocuente, que la última página apenas si agregará algo más, pero, avanzamos.
Hay una violencia que rodea a los protagonistas, pero, está allá, afuera de ellos. La novela está "ubicada" antes de los años más cruentos en Cd. Juárez y apenas se adivinaba el vendaval.
Hace poco, platicando con Julio le decía que a quiénes les están escribiendo los autores hoy en día, en referencia a algunas novelas de Javier Marías, Enrique Vila-Matas; porque en ellas no se menciona nada de teléfonos celulares, internet, nada o muy poco. Y César consigue tener estos elementos presentes sin que estorben o roben atención, simplemente están ahí, ahí donde están sus personajes.
Muy bueno. Es un libro que no te quiere llevar a ningún lado, tan solo te cuenta el presente, como a llegado a él y todo desde una profundidad de vida depresiva y asquerosa.
Me identifico mucho con el.tipo de escritura pues sin planearlo generalmente yo lo hago así. Lograr esa empátia, y mi tendencia a la depresión con la que últimamente vivo muy en paz, me hicieron gozarlo a cada página.
No pretende aportar nada nuevo. No es una historia como las demás. Solo cuenta. Ahora que lo pienso, debí leerlo bajo la música de Nirvana o, como planeo hacerlo pronto, embrutecido por el alcohol. Y es que me parece uno de esos libros a los que puedes recurrir sin problemas, abres sus página donde sea y lees, y disfrutas.
Pro: la novela es amena y se lee de manera muy sencilla, es, incluso, disfrutable en su brevedad-amenidad. Contra: la trama es plana. No sucede nada. Parece que algo va a suceder, pero siempre se queda en un "vemos". Al final la falta de tensión reduce cualquier gran expectativa a cero. Pro: trata a Juárez como los escritores del centro tratan a Ciudad de México. Como si fuera obligado saber dónde están todas las calles y todos los edificios. No oculta lo local, no exalta. Contra: Esa misma cartografía se suma a los motivos del desairado final. Se intenta, por ejemplo, hablar del crimen organizado, del éxodo de personas, pero nunca termina por redondear esas ideas. Parecen más bien burbujas de jabón que se estrellan muy pronto contra el piso. Pro: la novela intenta ser aquello que decía Benjamin sobre la novela: esconder dentro de sí el sentido de la vida. Contra: el personaje, aunque bien dibujado, parece desaparecer conforme la novela avanza. No solo no hay crecimiento, ni desarrollo. Todo en el texto se mantiene plano, lívido, sin tensión. Pro: hay, a mi parecer, dos buenos cuentos dentro de la novela. Contra: más que dos buenos cuentos, debería haber al menos una novela ahí. Pro: trata de imitar a Carver. Contra: no lo logra.
Voy a comenzar por reconocer las dos fortalezas de esta novela: tiene un ritmo fluido y el lenguaje es ameno. Fuera de eso es plana, pasas página tras página esperando que algo ocurra y NADA. Aunque tiene sus momentos de tensión narrativa, nunca hay un clímax. Reconozco que la leí sin expectativas, sin embargo, de cierta manera me siento defraudado por la editorial, que generalmente tiene títulos excelentes. No la recomiendo.
Uno planea y escribe sus propósitos y en el mismo incendio del tiempo se achicharran y se vuelven cenizas, mosquitos de ceniza subiendo en un remolino hasta perderse. Algunos tienen la mejor suerte del mundo. Otros nos conformamos con un vaso de whisky. Un puñetazo de alcohol en la sangre.
3 días y 157 páginas después. Intenté darme el tiempo para disfrutarlo y quise disfrutarlo un poco más. El libro no es malo, pero tampoco creo que sea lo mejor del autor (solo me he leído otro libro de él).
A ciencia cierta no sé de qué va el libro... sé que es una narrativa que cuenta la historia de un ingeniero semialcoholico, y él a su vez cuenta la breve historia de las mujeres que han pasado en su vida. Me gustaría decir que estas historias son interesantes... pero solo tienen destellos de. Creo que la premisa era bastante prometedora y se quedó corta con los personajes, historias y situaciones. Nunca encontré el punto real de esto.
Me sentí identificado un poco con el autor, creo que las chicas son de lo más general y eso las hace factibles. Soy ingeniero y también tengo passion por leer... solo me hace falta hacerme adicto al whiskey.
César Silva retrata un lugar que para mí resulta conocido, las calles y los recorridos son lugares que aprecio y recuerdo. En general el libro me parece un que busca realizar una reflexión de la soledad. El personaje principal se enfoca en enfrentar la abrumante soledad que siente y para eso recurre al whiskey y las mujeres. Un libro cargado de nostalgia por las decisiones tomadas.
Poeta y narrador, César Silva Márquez ha hecho de su ciudad natal, Ciudad Juárez, tema recurrente de su obra. Por ejemplo, con “La Balada de los Arcos Dorados” (que obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero en 2013) construye un relato policiaco sobre los feminicidios en dicha urbe, donde desarrolla la historia de unos reporteros que buscan a un asesino serial de violadores; así, crimen organizado, periodismo y agentes policiacos se ven reflejados en un maremágnum caótico. Asimismo, “Juárez Whiskey” es un retrato de una Ciudad Juárez que conserva resabios de la violencia y la desazón que sus habitantes aún avizoran en sus calles. Su protagonista, Carlos, un ingeniero treintón, traza su existencia a partir del recuerdo de las mujeres con quienes ha estado, así como de aquellas con quienes le gustaría estar (alguna incluso resultará medio psicópata). En una entrevista, Silva Márquez dice que retoma la visión extranjera que habla de Juárez como “una ciudad fantasmal y oscura”, aunque “vive gente que trabaja para sacar adelante a sus hijos, como en cualquier ciudad del mundo”. Y creo que ahí radica el mayor mérito de su obra: evidenciar la realidad de la ciudad fronteriza, desértica, cuya fama sólo nos alcanza en los crímenes y los asesinatos, pero donde vive gente –o personajes, como es nuestro caso– como nosotros. La novela, no obstante, dista mucho de ser una gran obra; quizá lo que más me gustó es su constante referencia a la literatura, citando pasajes o mencionando los libros que han influido en Carlos y sus mujeres. Creo que habría que acercarse a “La Balada de los Arcos Dorados” para tener una mejor referencia del talento de Silva Márquez.