En su lectura apasionada de las tragedias clásicas, la joven monja carmelita comprende como nadie más las razones de la mitología, que identifica con las pulsiones de su pueblo. En la memoria del químico heredero de la larga tradición familiar de la factura del tequila, la presencia inmutable del enigmático Zagreo es significación profunda de la historia de su pueblo.