Todos saben que hay una geografía prohibida y que se necesita aprender un segundo idioma para esquivar los peligros”, dice una de las protagonistas de los once cuentos que integran este nuevo libro de Juana Inés Casas. Relatos que están llenos de momentos luminosos —pequeñas epifanías secretas— que contrastan, de forma perfecta, con una sensación que recorre cada una de estas historias, algo parecido a la tristeza o a la melancolía.
Son cuentos atravesados por la pérdida, los silencios y la incomodidad: un accidente de avión, una fiesta de matrimonio que termina mal, una pareja que busca un lugar donde irse a vivir juntos y otra que está a punto de separarse. Varias historias de amor a punto de romperse, o que ya están completamente rotas y sus protagonistas no hacen más que alargar el final mientras piensan cómo seguir con sus vidas. Madres, hijas, hermanas, mujeres que recuerdan su niñez en un pueblo argentino o que viven como pueden en la ciudad. Esquivan la violencia y los lugares comunes. Se enfrentan a la maternidad, sospechan del amor, se resignan pero lo hacen con estilo. Son personajes que están un poco a la deriva, fuera de lugar, y sin embargo logran siempre interpelar al lector.
Con una prosa elegante y cristalina, Juana Inés Casas despliega un puñado de historias conmovedoras, que logran capturar el presente y devolverlo como si fuera un mundo distinto, casi siempre entrañable.
"Somos unas niñas abandonadas en las calles y circulamos hacia la adultez en bicicleta."
Entré un poco a la deriva en este libro, llamada por las historias de protagonistas femeninas que encontraría en él y me fui con el corazón en la mano, angustiada, triste y profundamente conmovida.
Toca temas fuertes y complicados como violación, acoso,violencia doméstica, bulimia, autolesión, muerte, enfermedes, abuso y engaños. Pero todo desde la cotidianidad, desde confesiones, recuerdos de mujeres de distintas edades y contextos, mujeres que como dice la autora en uno de los relatos, deben "aprender un segundo idioma para esquivar los peligros".
Relatos crudos y amargos, con altos y bajos, a través de una pluma ágil y cristalina, que a veces nos revelará todo y a veces nos dejará con la duda. Oscuro, triste y bello a la vez.
Bonus: la edición es preciosa tanto en su portada como en su interior.
Segundo idioma es un conjunto de relatos que nos sumerge en la vida de personas al borde de la caída o ya en plena transformación. Hay un especial cuidado en una escritura mínima que logra dar cuenta del estado emocional de los protagonistas y estar expectante ante las decisiones que tomarán frente a las situaciones que los expone la vida.
Mi cuento favorito es el primero: de lo que les pasa a unas niñas en pleno descontrol de un matrimonio en el campo.
Cada tanto leo los libros premiados por el Estado de Chile para ver si se merecen el galardón de mi corazón. Y este, en principio, estaba bien lejos de merecerlo. No sé, unx se aburre de ver la misma forma de narrar que te hace pensar: y dónde está el ritmo, y por qué las extensiones de las frases son parecidas, y cuándo aparece el quiebre. Pero en algún momento pude entrar en el libro o él entró en mí y uno o dos o tres cuentos me dieron pena y alegría y todas esas cosas que unx siente cuando hay algo que está funcionando y te hace sentir vivx. Gracias a mi paciencia por continuar leyendo y gracias a Juana por esas protagonistas que van y vienen buscando encontrarse.
muy íntimo y consistente. son relatos breves sobre personas o relaciones que están rotas o a punto de romperse. hubieron tres cuentos que destacaron para mí («todo estaba preparado para desaparecer», «casi invencibles» y «en el medio del océano»), pero creo que todos tenían un ritmo y un nivel similares.