Ficciones argentinas es un libro clave para comprender la literatura argentina contemporánea. Con la agudeza y el rigor intelectual que caracterizan su obra, Beatriz Sarlo reúne 33 ensayos que se ocupan de los más reconocidos escritores argentinos, pero también de muchos de los más interesantes autores jóvenes. Desde Aira, Chefjec o Marcelo Cohen, hasta Pola Oloixarac, Juan Diego Incardona o Federico Falco, entre muchos otros, Sarlo traza un mapa de la literatura del presente que no pretende constituirse en un canon, sino remarcar el carácter singular de cada texto, de cada novela, de cada libro de cuentos.
Beatriz Sarlo was an Argentine literary and cultural critic. She was also founding editor of the cultural journal Punto de Vista ("Point of View"). She became an Order of Cultural Merit laureate in 2009.
Me interesaron más algunos análisis puntuales que el corpus que arma de ficciones argentinas contemporáneas. Me gustó particularmente cómo lee Entrerrianos de Damián Ríos a partir de la formación de linajes y grupos de escritores y editores cruzados por "lazos personales y estéticos"; o La hora de los monos de Federico Falco como estética de lo plano y del no subrayado (es buena etiquetadora Betty); muy buenas también algunas críticas que le hace a Hélice de Gonzalo Castro por demasiado fragmentaria e incompleta pero encantadora, en fin, tal cual.
Aunque me esperaba mucho más de este libro, no deja de sorprenderme la erudición de Sarlo, pero también lo atenta que estuvo, hasta el último momento, de la producción literaria de su país. Porque en estos 33 ensayos o reseñas se enfoca en autores nuevos (o que lo eran en ese entonces, entre 2007 y 2012): es decir, según aclara Sarlo, que publicaron uno o dos libros.
Y ese detalle es uno de los muchos que me dieron envidia de Argentina: que una crítica literaria de ese nivel y con esa trayectoria le prestara atención a publicaciones recientes es casi inconcebible en mi país. También me dieron envidia la cantidad de editoriales que menciona (que son una pequeñísima muestra de las que existen allá) y, por supuesto, la calidad y la diversidad temática o estilística de sus autores. Pero todo esto es un tema aparte.
Vuelvo a lo que me esperaba de este libro. Esperaba salir con una larga lista de nuevas lecturas pendientes, pero no fue el caso. Quizás porque algunos libros que entusiasmaron a Sarlo no me resultaron atractivos. Quizás porque varias reseñas me parecieron desordenadas o se enfocaban en algún aspecto demasiado particular del texto, descuidando lo más general y representativo. Quizás porque resultaba difícil saber cuál era la opinión real que se hacía de ciertos libros: sus antipatías estaban muy bien disimuladas o resultaban demasiado personales.
Leí apenas cuatro de los libros que reseña: Los peligros de fumar en la cama de Enriquez, Cuentas pendientes de Kohan, La hora de los monos de Falco y El viento que arrasa de Almada, todos los cuales me gustaron, así que me interesaba conocer la opinión de Sarlo sobre ellos (no le entusiasmó Enriquez, pero sí Almada). En todo caso, salgo de este libro con tres títulos fichados: El peletero de Gusmán, Cada despedida de Dimópulos y Trampa de luz de Capelli.
Sarlo haciendo crítica literaria es una de las mejores Sarlo que tuvimos. Este es un compendio de las críticas literarias que hizo para el diario Perfil, sólo las buenas, aunque me hubiese gustado leer las críticas demoledoras porque otra de las mejores Sarlo era la que destrozaba el mainstream con altura. En este libro recorre 33 obras literarias maravillosas que las critica desde la academia, pero también desde el punto de vista del lector, de cómo se engancha uno con una lectura. Además de que cada reseña la recomienda con un tono que no es adulador, pero que te dan de leer todo de lo que habla. De hecho, lo que me quedó de este libro es una lista más larga de libros por leer.
Me encantó la sencillez de las reseñas y la relación de su crítica con Barthes. Además conocí nuevos autores que no sabia de su existencia. Ojalá hubiese alguien en México que reseñara con atención a los nuevos.
Al ser una recopilación de reseñas, este libro tiene algo limitado. Te quedás con ganas con más. Sobre los libros que leí, me sirvió para tener otra mirada. De los que no leí (la mayoría), algunos me dieron ganas de leer y otros ya me imagino por qué lado vienen y digo "no, gracias". Pero siempre es un placer leer a Sarlo, leer para escucharla pensar.