Volume que reúne para o leitor português os dois únicos romances da autoria de Flannery O’Connor: «Sangue Sábio» e «O Céu é dos Violentos».
«Sangue Sábio» narra a história do jovem Hazel Motes que, desmobilizado do serviço militar, regressa a casa extremamente mudado, ao Sul profundo e evangélico dos Estados Unidos, onde inicia uma desesperada batalha espiritual contra o fanatismo religioso da comunidade e em particular contra Asa Hawkes, o pastor cego e a sua filha adolescente e degenerada. Convicto de ser bem-sucedido nesta fuga a Deus, funda a sua própria religião, «A Igreja Sem Cristo», o que acaba por se revelar uma opção ironicamente dramática e amiúde sinistra. Obra fundamental, foi adaptada ao cinema por John Huston em 1979 no filme «Wise Blood».
«O Céu é dos Violentos» é o segundo e último romance de Flannery O’Connor e conta a história de Francis Tarwater, um adolescente que tenta a todo o custo escapar à severa educação que recebeu do seu tio-avô para que se tornasse um profeta religioso. Quando este morre, Francis ateia fogo à propriedade rural, renega os seus ensinamentos e vai ao encontro do seu tio, Rayber e do filho deste, Bishop, uma criança com deficiência mental que o tio-avô de Francis queria «salvar» através do baptismo. Mas Francis descobrirá, afinal, que se encontra à mercê de uma luta interna aguerrida entre a força da educação que recebeu e o desejo de uma nova vida secular.
Extraordinárias narrativas de uma comicidade amarga e trágica, ambos os romances constituem histórias intensamente marcantes, com personagens impetuosas e violentas que tentam, de forma desorientada, renunciar à sua natureza fanática, e que acompanham o leitor muito após a conclusão da leitura.
Critics note novels Wise Blood (1952) and The Violent Bear It Away (1960) and short stories, collected in such works as A Good Man Is Hard to Find (1955), of American writer Mary Flannery O'Connor for their explorations of religious faith and a spare literary style.
The Georgia state college for women educated O’Connor, who then studied writing at the Iowa writers' workshop and wrote much of Wise Blood at the colony of artists at Yaddo in upstate New York. She lived most of her adult life on Andalusia, ancestral farm of her family outside Milledgeville, Georgia.
O’Connor wrote Everything That Rises Must Converge (1964). When she died at the age of 39 years, America lost one of its most gifted writers at the height of her powers.
Survivors published her essays were published in Mystery and Manners (1969). Her Complete Stories, published posthumously in 1972, won the national book award for that year. Survivors published her letters in The Habit of Being (1979). In 1988, the Library of America published Collected Works of Flannery O'Connor, the first so honored postwar writer.
People in an online poll in 2009 voted her Complete Stories as the best book to win the national book award in the six-decade history of the contest.
“Novelas” es el título de una recapitulación de las dos novelas que escribió Flannery O´Connor.
Las novelas son: “Wise blood” y “The Violent Bear it Away”
¿Qué tienen en común un gorila, una momia, un ciego y la religión?
Parece un chiste, pero no, estos tan solo son algunos de los “ingredientes” de wise blood (sangre sabia), Flannery O´Connor tiene un estilo muy definido, su manera de escribir resalta al mostrarnos personajes y diálogos profundos y a la vez divertidos.
¿Pero de qué va la historia?
Bien, la novela trata de como Hazel Motes no encuentra un sentido a su vida y no se le ocurre una mejor manera que crear una religión. No diré más, ya que creo que la magia de la novela es descubrir los giros y la absurdez de la vida de los personajes que dicho sea de paso, no se aleja mucho de las cosas que pasan en la vida real.
Lo recomiendo si:
-Te gusta Flannery O’Connor
-Quieres leer una “comedia existencial”
-Te gustan los gorilas.
-Quieres leer una historia bastante original con las dosis perfectas de humor negro.
-Te gustan las películas de los hermanos Coen.
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“The Violent Bear it Away” o en español “Los violentos lo arrebatan”, es la última novela escrita por Flannery O'Connor.
Como muchas de sus historias, involucra la religión o el fanatismo religioso para ser más exactos. El protagonista es joven quien fue educado por un fanático religioso y con el tiempo busca un mejor futuro, pero su pasado vuelve.
No quiero contar mucho de la trama porque siento que mientras menos sepas más disfrutaras del viaje y si hay algo que sabe hacer Flannery es darnos un buen e impredecible viaje.
Flannery O'Connor tiene el toque preciso de mostrar lugares y acciones de un modo fotográfico, así sus historias son rápidamente visibles al leerlas y por tanto creíbles. Es impredecible, por más que tome de personajes predicadores o sus contrarios, los excesos religiosos y los abusos del fanatismo en ambas novelas. Así en la primera; con un tono más lúdico por el juego de diálogos y escenas estrafalarias junto a un humor negro nos lleva a un final de impacto. En la segunda se torna la narración más densa al enfocarse en el desarrollo psicológico de sus personajes, jugando con miradas contrarias pero que dentro de sus obsesiones caen en el mismo problema y así el final se torna desolador (e impactante visualmente).
Si tuviera que resumir las dos novelas de Flannery O'Connor en una imagen lo haría con un cuadro de Francis Bacon que se llama "Niño paralítico caminando a cuatro patas". Es verdad que me ha recordado a Carson Mccullers -por algo se odiaban-; ambas autoras se parecen en la construcción de personajes grotescos y aislados, aunque la O'Connor, y eso es la que la caracteriza, incide sobre todo en la religión -Flannery O'Connor walked so Ethel Cain could run-.
Se la compara con Faulkner pero sin experimentación formal (eso parece un insulto más que un elogio porque precisamente la grandeza de Faulkner está en su forma), aun así, es cierto que escribe sobre ese mismo sur de Estados Unidos, no sé si real o imaginario, que tiende a una nueva forma del género gótico en la que ruina, violencia y putrefacción se transmiten de generación en generación sobre una tierra maldita, regada por la sangre del esclavismo. No hay esperanza, el calor es agobiante y los hogares apestan a alcohol, a abusos y a incesto.
A la primera de las dos novelas, "Sangre sabia", le pondría tres estrellas. Diría que es una obra un poco fallida por el tono fragmentario del relato y por algunos de los personajes que son planos y absolutamente funcionales y complementarios. Supongo que tendrá algo de intencionado para que la historia tenga un tono de parábola y no sólo sea bíblica en su fondo sino también en su forma. Las últimas páginas me han parecido magistrales en torno a la casera y la relación con su inquilino. Y me quedo con la imposibilidad de escapar de esa herencia, a veces maravillosa a veces devastadora y destructiva, que es crecer en un entorno de fe religiosa. Creo que sólo una ferviente católica como fue Flannery O'Connor podría escribir de forma tan certera sobre las oscuridades de una fe que transmuta en fanatismo. Este tema lo recupera en la segunda novela, "Los violentos lo arrebatan" pero con un relato mucho más cohesionado y una prosa perfeccionada. Esta sí merece 4 estrellas porque captura en sus personajes a esa América que considera los textos bíblicos como parte literal de su Historia. El retrato es de un humor negrísimo, como el de Lana del Rey cuando te cuela como interludio de su último disco un trozo de un sermón de un pastor a favor de las terapias para curar la homosexualidad desgañitándose contra una sociedad lujuriosa, mientras se oye la risa de la cantante por encima.
Ale, una cita de cada novela:
"- Supe desde la primera vez que te vi que eras malo y despreciable -dijo enfurecida una voz a sus espaldas-. Supe que no dejarías que nadie tuviera nada. Que eras tan despreciable como para estampar a un crío contra la pared. ¡Supe que nunca ibas a divertirte ni a dejar que otros se divirtieran porque a ti no te importa nada más que Jesús!"
"Y el Señor, contaba el viejo, había protegido al único hijo que su sobrino había tenido con ella impidiendo que semejantes padres lo corrompieran. Lo había protegido del único modo posible: el niño era retrasado."
Sangre sabia recicla algunos cuentos (“El tren”, “El pelapatatas”, “El corazón del parque”, “Enoch y el gorila”) terminando de enlazarlos y continuando sus historias para darles más profundidad. El profundo sur de los Estados Unidos y lo que la religión es capaz de hacerle a unas mentes simples. Todos se sienten llamados a cumplir una misión. Incluso Hazel Motes, con su Iglesia Sin Cristo, es un predicador que se siente obligado a cumplir con una misión, tan intensa como la de cualquier profeta, aunque la suya sea negar a Cristo.
Los violentos lo arrebatan, que es una novela tremenda, parte del cuento “Más pobre que un muerto, imposible” y continúa con la historia de Tarwater, un muchacho de catorce años que lucha contra algo que arde en su sangre como un cáncer que lo empuja a creer que tiene que cumplir con una misión divina. Pero la religión es sólo una de las manifestaciones de esa hambre que lleva dentro. Incluso su tío Rayber —que se creía a salvo y, además, capaz de ayudarlo— sabe “que estaba hecho de la misma materia que los fanáticos y los locos”, un mal que corre en su familia, un mal exacerbado por la religión.
Recomendada cien por ciento este clásico de la literatura norteamericana, contiene dos novelas muy duras en ciertos aspectos; cómicas y complicadas, sangre sabia y los violentos lo arrebatan.
No veo la racionalidad de los personajes. No entiendo el fanatismo religioso irracional que se extiende desde la primera página a la última. La escritora escribe muy bien. Pero no entiendo cómo los personajes extremos y radicales pueden hacer emerger la Gracia. El ateísmo se enfrenta al fideísmo. Ko hay nada en medio que permita a unos y otros cuestionar, aprender.
También detecto un mundo aparte. Un clericalismo que separa lo religioso del orden natural, normal de las cosas. Rayder es un maestro con una misión. Pero es un asesino frustrado. Y el chico odia al viejo pero acaba como él . No hay sitio para la bondad. Ni hay lugares intermedios. Es como si la naturaleza estuviera corrompida en su totalidad. Como si el Mal fuera el protagonista absoluto.
Tengo la sensación de que Flannery es una gran escritora atrapada por el fantasma de la depresión y la tristeza. No hay lugar para la bondad en la tierra de Flannery O'Connor. Dios hace el mundo y descubre que es malo, lo cual es bajo el prisma cristiano falso: y vió que era muy bueno (Gen 1, 31). Lutero y Flannery lanzan llamaradas por su boca contra todo, creyendo que son las llamaradas de Dios. Y Jesús, no obstante , es manso y humilde. Una oveja llevada al matadero. No es el Jesús buscando la venganza, la retribución. Es un hombre que ama a los niños y que ríe con los discípulos y que descansa en casa de sus amigos Marta , María y Lazaro. No escupe fuego por la boca.
Flannery O’Connor es de esas escritoras que tienen un alto reconocimiento en las connotadas esferas literarias, incluso se dice que es un pilar de las letras estadounidenses, y sin embargo, es casi imperceptible tanto en la mayoría de las librerías como de las bibliotecas personales del lector promedio. Es injusto pero suele pasar con escritores de gran talento que no logran crear esa especie de empatía con la mayoría de los lectores. Destino, desdén de las editoriales, falta de conexión con la gente. Como sea, los textos de O’Connor, pese a ser un punto obligado de las universidades estadunidenses, son poco conocidos. O’Connor murió joven, a punto de rozar los 40 años, y sus escritos son, en gran parte, cuentos con tan sólo dos novelas cortas. Penguin Random House publicó en español, a través de Debolsillo, ese par de textos bajo el título Novelas. Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan son una advertencia de la distorsión de la fe y del grado de manipulación que puede existir en su fomento. El sur de Estados Unidos alberga un enorme caldo de cultivo para las expresiones religiosas enraizadas muchas veces en la sinrazón y el fanatismo, entorno que aprovecha O’Connor. Predicar para un Dios a conveniencia en medio de la desolación, la autodestrucción y la simulación, el crimen y el delirio, son la base para ambas novelas y que O´Connor entreteje de forma sublime pero por momentos, perturbadora. En estos textos, hay una ausencia/distorsión paterna que pesa tanto, que hiere tanto, que termina por destruir carácter y porvenires; hay adolescentes con mucho dolor y vacío internos y desesperanza en su entorno. Tanta, que el lector se siente atrapado en ese tipo de sueño que bordea a la pesadilla y en esa especie de duermevela donde ni se duerme por completo pero se es imposible despertar del todo.