Mientras el sol declina en el horizonte y nada parece suavizar el bochorno del día en Maringouin, una anciana regresa al hogar tras hacer la compra en el supermercado. El jefe de policía invita a sus chicos a la última ronda en el bar de Mary. Dos trabajadores descargan los botes de pintura de la furgoneta tras una dura jornada de trabajo. Y el alcalde se prueba las braguitas nuevas de su esposa mientras ésta acude a una reunión de las hermanas puritanas del Club del buen cristiano. En Maringouín nunca sucede nada. O casi nunca… Odette, un huracán de categoría 4, está a punto de cruzar el estado Luisiana y devastar la imperturbable monotonía del pueblo. Pero antes de que esto suceda, los secretos más inhóspitos de sus habitantes saldrán a la luz. Un cuerpo sin vida en las profundidades del pantano Atchafalaya, el asesinato de una vieja alemana con siniestras vinculaciones nazis y la irrupción de un peculiar agente del FBI que busca a un asesino en serie conocido como el Comercial… pondrán la vida de todos los vecinos de Maringouin patas arriba. Juan de Dios Garduño, el aclamado escritor de «Y pese a todo», regresa con una historia negra ambientada en los lugares más sórdidos de Luisiana y nos ofrece una visión única del horror.
Juan de Dios Garduño Cuenca nació en Sevilla en el caluroso verano de 1980. Es conocido por su obra literaria dedicada al terror, siendo miembro de Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror. Desde que publicó su novela El Caído, no ha parado. Ha sido finalista y ganador de certámenes como Libro Andrómeda: Terror cósmico, Monstruos de la razón I y III, Calabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII. También ha publicado cuentos en multitud de antologías, en el Especial Scifiworld: King Kong Solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero, asimismo dos de sus microrrelatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.
Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2) jurado en el Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas, y en el certamen Antología Z 3 y ha hecho sus pinitos en el mundo cinematográfico como guionista (Elmala3ien).
En Julio de 2010 publicó su novela Y pese a todo… convirtiéndose enseguida en un éxito de ventas con gran acogimiento en el público y la crítica. Vaca Films, la productora de Celda 211, prepara la película de la novela para fechas próximas.
Además, Garduño Cuenca ha trabajado como soldado profesional y bibliotecario.
Actualmente vive en una aldea de Córdoba, con su mujer y su perro.
Este escritor me encanta, es capaz que te caiga bien hasta el ser más ruin, al principio salen un montón de personajes y tal vez te descoloca un poco, pero según avanza la historia.....lo mejor es que empieces a leerlo, pero cuidado una vez empiezas con la página 1, ya no podrás parar.
Lo leí en unas pocas horas y me mantuvo atrapada desde el principio, no se me hizo para nada pesada ni una lectura con mucho relleno. Hace tiempo que quería leerlo y me alegro de haberle dado una oportunidad. El toque del asesino serial me gustó mucho aunque es bastante crudo
Aunque el libro lo han publicado como el primer número de una colección de terror, la Colección Stoker de la Editorial Dolmen, el libro es un trhiller policíaco, con algunas escenas duras, sí, pero no de terror. Eso para que no lleve a engaño a nadie. Pero a pesar de todo, me ha gustado.
La historia es muy coral pero fácil y amena de seguir (me hizo pensar a ratos con La Tienda, de Stephen King). Está bien escrita y en ningún momento el interés y el ritmo decae. El final es trepidante, no puedes dejar de leer y aunque no sea muy original me gustó. El personaje del agente del FBI, el agente Athman, me encantó, es super divertido y carismático. Los enigmáticos personajes Rick y John Deschaints me hicieron pensar en la peli del Cabo del Miedo, en donde sale el malvado Robert DeNiro y te intrigan a lo largo de todo el libro, y más allá (como explicaré luego). Hay algunas dosis de sangre y visceras que satisfaran a los más exigentes del género del terror. En definitiva una buena historia.
Solo critcaría una cosa: los personajes de Rick y John Deschaints me parecieron prescindibles y parecen incluidos solo para aportar la faceta sobrenatural a la historia que a lo mejor al formar parte de la Colección Stoker se le exigía al libro. Creo que podía haberles dado más protagonismo, haber profundizado más en el desarollo de los mismos (se explica poco o nada de su pasado, quienes son, etc. y todo se lo tiene que imaginar el lector) y no relegarlos a un final circunscrito a un pequeño epílogo que no entendí ni su función y su necesidad dentro de la historia general. Deja la puerta abierta a una segunda parte? Ya en su anterior trabajo, El Camino de las Baldosas Amarillas, al personaje que aparece al final le pasa lo mismo que en El Arte Sombrío. No entendí porqué tenía que aparecer, no hacía falta. La historia no lo necesitaba para nada.
Pero salvando esta crítica, repito, el libro me gustó y lo recomiendo igualmente.
Me encanta Stephen King, el que descubrí de adolescente. Misery y El Retrato de Rose Madder son dos de mis novelas favoritas. Tiene un estilo único y muy personal.
El problema viene cuando no me apetece leer a Stephen King, sino a Juande Garduño. Si me hago con un libro de Juande, es porque quiero leer a Juande, no a Juande haciendo de Stephen King. Y éste es el principal problema que le vi a "El Arte Sombrío". El estilo de la novela es una imitación de King y, para eso, recurro al original.
Francamente, esperaba más de Juande; tanto en estilo como en historia. La historia es predecible y antes de la mitad de la novela puedes hacerte una idea de quién es el Comercial y acertar.
Lo único que me gustó de El Arte Sombrío son los personajes. Todos ellos están bien construidos y tienen buen relieve. El toque esperpéntico de Sam es parte de la salsa de la novela, así como la inquietud que transmiten Rick y Deschantes.
Por eso me gustó más El Camino de Baldosas Amarillas, porque tenía mejores ingredientes, empezando por un estilo más "Juande".
La historia se desarrolla dentro del pueblo de Maringouín, un lugar tranquilo sin incidentes importantes, pero la situación va a cambiar. Pronto azotará un huracán de categoría 4, secretos de los habitantes comienzan a salir a la luz, asesinatos y la llegada de un agente del FBI que persigue al asesino en serie “El Comercial”, harán un cambio radical en la rutina de los habitantes del pueblo.
Personalmente puedo decir que el libro me gustó, más no me impresionó. La trama es realmente de mi interés siendo un “pistas de Blue” para encontrar a los culpables, pudiendo hacer propias suposiciones para al final enterarte si acertaste.
Es un libro un poco muy descriptivo con escenas no aptas para menores, no creo que haga falta mucha imaginación para que te quede claro qué y cómo suceden las acciones mientras lo vas leyendo.
Aun así hubo algunas pequeñas cositas que no me agradaron del todo, así como la narrativa de algunas escenas que tal vez quedaron cortas, que faltó un poco más de seguimiento en ellas. No me gustó mucho la forma en que termina libro, más no puedo decir las razones ya que estaría haciendo spoiler.
A pesar de ello, pude disfrutar el libro y me gustó en su mayoría. Valió la pena leerlo, pero no creo que lo volvería a leer si tuviera la oportunidad.
¡Qué cosas! Todo el rato pensando que el título de la novela era "Arte Sombrío", hasta que ahora, al buscarla en Goodreads, he visto que lleva artículo delante y me he percatado de que, en efecto, ahí está: chiquitito, en los mismísimos portada y lomo.
Sea como sea... ahí van otras cinco estrellas (4 1/2 reales), porque puede que esta novela negra de terror (con toque sobrenatural) sea un tanto predecible en sus esquemas y, sobre todo, a la hora de adivinar la identidad de El Comercial; pero, aún así, tanto la ambientación como los personajes están muy logrados, y consiguen que el lector se sumerja en sus páginas y pierda de vista la realidad en este viaje que va in crescendo... aunque tal vez el final desmerezca un poquito del conjunto por la anteriormente mencionada predecibilidad o hasta por caer un poquito en clichés.
Garduño consigue mezclar géneros de forma fluida: novela negra, elemento fantástico-sobrenatural, toques de comedia de la mano del agente del FBI, costumbrismo, personajes entrañables (a destacar Sam y Loomi) y villanos muy Stephen King (sí, hay mucho homenaje)... de todo, como en botica. Al final, puro entretenimiento, que falta hace.
Primer libro del Booktubeathon 2017. Challenge n°1: Leer un libro con una persona en la portada.
Estoy sorprendida y decepcionada con este libro. La historia en general me gustó, y pasaron muchas cosas, que de alguna forma funcionaban juntas. Ahora, mi gran problema es que fueron demasiado para un libro de este tamaño. Si hubiesen agregado unas doscientas paginas mas, especialmente alargando la segunda mitad del libro, le hubiese dado cuatro estrellas. No cinco? nop, porque aun así es demasiado. Todo lo que sucede es interesante, pero que sea asi no significa que sea bueno para la historia. Es molesto, cliché en muchas formas y original en otras, pero pareciera que quería meter todas las ideas que tuvo en un solo libro. Está escrito de una forma que queda perfecto para una película, es casi como un guion mas que un libro. Aun así, obviamente me gustó, es un libro fácil y rápido de leer. Una lectura sumamente divertida.
Novela de terror de 250 páginas, publicada en 2013, que se desarrolla en un pequeño pueblo en el que una serie de desapariciones hacen sospechar de la llegada de el Comercial, un cruel asesino en serie buscado desde hace años. Además, la llegada de dos personajes misteriosos al pueblo y el inminente azote del huracán Odette construirán una situación de caos y destrucción en la pequeña localidad. A pesar de que al principio me chocó el lenguaje, en ocasiones obsceno, tengo que reconocer que me ha encantado esta lectura y me ha recordado muchísimo a la primera época de Stephen King, con aquella mezcla de terror e intriga que no te permitía soltar el libro. Una lectura sin duda de muy recomendada lectura para los amantes del género.
Hay novelas en las que se puede experimentar, pero no las de novela negra. Twin Peaks ha inspirado muchas novelas, series, videojuegos y películas que, emulando ciertos escenarios, personajes o situaciones han conseguido, en ocasiones, destellos de grandeza similares a su predecesora. Pero no todo vale. Tener una buena prosa es indispensable, y Juan de Dios Garduño la tiene, incluso me atrevería a decir que en esta novela por encima de otras. Pero la prosa, a pesar de ser imprescindible, no puede ser lo único bueno de una novela pues acabas con la paciencia del lector describiéndole a la perfección una situación que no tiene sentido; una cadena de sucesos que no aportan nada a la trama, pero que quedan muy bien por que son ocurrentes; personajes muy elaborados (y estereotipados) que luego son casi figurantes o que ignoran sus propias personalidades y capacidades para encajar de mala manera con la trama; pero sobretodo, y creo que he llegado a odiarlo a lo largo del libro, una sucesión de leyendas o historias populares que no tienen nada que ver con la trama y cuyo exceso solo puede hallar sentido en llenar páginas o en distraer la atención del lector en una trama que hace aguas. Cuando nos narras perfectamente una sucesión de situaciones mal encajadas, la cosa acaba mal. Y mucho peor si, en medio de todo el cacao, se intenta emular al maestro Stephen King introduciendo sigilosamente (a veces de forma descarada) un elemento sobrenatural que ni viene a cuento, ni aporta nada, ni está bien descrito pero que luego se las da de evento importante. Lo principal de la novela negra, sobretodo en aquellas que hay un misterio, crimen o cadena de asesinatos a resolver, es que tenga una coherencia en sus hechos, un hilo conductor que, en ocasiones, puede verse rodeado de lo histrionico, pero nunca verse condicionado por él, y me explico de forma más sencilla: No puedes hilar una historia de asesinatos escabrosos, intentando crear una atmosfera de terror para que luego el centro de atención sean las payasadas del inspector repetidas hasta la saciedad y que, sin pista alguna para el lector, sin evidencias descubiertas por el protagonista, este consiga seguir la pista del asesino solo porque el escritor nos diga que es tío mas duro, guay y seguro de si mismo del barrio, y que por eso, y por lo listo que es, nos lo tenemos que creer y punto. El agente protagonista, como ya he dicho, es para hacerle una reseña aparte. Se nota mucho que está basado en algún conocido del escritor (e incluso puede que en si mismo) intentando ser provocativo con chistes que seguro que fueron muy graciosos cuando le sucedió en la vida real (es que se nota mucho) pero que no tienen ni pies ni cabeza cuando se incorporan a la novela. De hecho, lo que más me molesta de él es que acapara casi toda la atención del libro (con permiso intermitente del asesino y del otro triste protagonista) para luego resultar completamente irrelevante para la resolución de la trama. Y lo peor del libro es todo lo que promete en la contraportada. No solo en el argumento, sino también en toda las citas editoriales en las que se exalta la calidad de la novela y las virtudes del escritor (las cuales no dudo que tenga, pero no en esta novela) describiéndolo como "el Stephen King español. Puede que no halláis entendido nada de esta reseña por su cantidad inconexa de devaneos. Pues haceos a la idea de que la lectura del libro os traerá la misma experiencia, solo que habréis pagado por ella.
Sí, tienes buenos personajes, pero son demasiados para lo corta que es la novela. Es muy predecible, y tiene varios errores de bulto en cuanto a corrección y ortografía. Tampoco veo ningún sentido que sea un thriller y esté en una línea de terror (WTF?)
Eso sí, la ambientación está muy conseguida, y ese pueblo hace que no te quieras marchar, y pidas otra novela en él. Por otro lado, a mí el asesino sí me ha gustado.
Está muy bien escrita, con algo de suspense. Pensé que era más de terror, pero es un buen thriller. Le llaman el Stephen King de España, pienso que le falta mucho, pero está en el camino de serlo. Tengo que hacerme de más de sus novelas.