Hay problemas crónicos que exigen, llegado el caso, respuestas radicales. Una vez que se han agotado las instancias normales, las razonables, sólo queda resignarse o huir hacia delante. Y a veces sale bien, pero sólo a veces.En el ya mítico Chaco literario que ha inventado Mempo Giardinelli, surge una idea revolucionaria: importar hipopótamos para modificar el ecosistema. En cuanto la noticia se conoce, estallan discusiones y debates, los medios de comunicación azuzan la polémica y, cuando los animales llegan a Puerto Barranqueras, el cóctel se desborda: hay una pequeña revuelta, y un comando los secuestra. Es la respuesta desmesurada a un plan desmesurado, y el comienzo de una peripecia que oscila entre el drama y el sarcasmo. Novela torrencial, con personajes inolvidables que se incorporan de inmediato al álbum entrañable de los lectores, Imposible equilibrio tiene el tempo de una road movie policial, el humor cálido y leal de los luchadores que suelen ser derrotados y una prosa vibrante, que cautiva desde la primera página. Mempo Giardinelli estructura con maestría un relato de aventuras, que distraídamente, con ternura y con raptos de ferocidad habla de sociedades que pierden el rumbo.
Es autor de novelas, libros de cuentos y ensayos, y escribe regularmente en diarios y revistas de la Argentina y otros países. Ha publicado artículos, ensayos y cuentos en medios de comunicación de casi todo el mundo.
Su obra ha sido traducida a veinte idiomas y ha recibido numerosos galardones literarios en todo el mundo, entre ellos el Premio Rómulo Gallegos 1993 y el Premio Pregonero de Honor 2007.
También recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Poitiers, Francia, en 2007, y otras importantes distinciones literarias en América y Europa, pero ninguna en Argentina. Tampoco recibió jamás la Beca Guggenheim.
En 1996 donó su biblioteca personal de 10.000 volúmenes para la creación de una fundación, con sede en el Chaco, dedicada al fomento del libro y la lectura, y a la docencia e investigación en Pedagogía de la Lectura. Esta fundación ha creado y sostiene diversos programas culturales, educativos y solidarios
En el Chaco (provincia de la República Argentina) surge una idea tan insólita y extravagante como digna del "ingenio" de alguno de nuestros gobernantes (de varios...) Importar hipopótamos para modificar, con obvios beneficios (¿?), el ecosistema chaqueño. Gran debate en la comunidad, indignación, aprobación, emoción y finalmente, lo inimaginado, gran golpe comando para "rescatar" a los hipopótamos. Así comienza esta entrañable, cómica y dolorosa historia que Mempo Gardinelli supo conseguir. La historia de de los que batallan por causas perdidas, de los que aún en una sociedad que se les muere de risa en la cara mantienen el coraje, la integridad y la lealtad como valores que no se negocian.
Mempo Giardinelli me parece un gran cuentista. Pero me llevé una desilusión al investigarlo en el formato novela.
La idea es buena: importar hipopótamos para modificar el ecosistema chaqueño. Sin embargo, me parece que era una idea más propia de un cuento que de una novela. En su afán de extender las páginas, el autor larga al ruedo una cantidad de personajes digna de una novela de Dostoievski, pero que sin embargo no aportan nada más que excesivos puntos de vista sobre la cuestión de los hipopótamos, apalancados por su forma de hablar o sus actitudes. Los esfuerzos por describir la geografía del Chaco para que la novela tenga forma de Road Trip vuelven farragoso al texto.
Un libro desparejo, y del cual no se sabe exactamente que quería hacer el autor. Inicialmente pensé que iba a ser una farsa, y obviamente el tema del gobierno provincial del Chaco importando hipopótamos daba perfectamente para eso. Pero después pasa a ser una mezcla de tantas cosas, escenas de bar con enorme influencia de Roberto Fontanarrosa, un ‘chase movie’ a lo Bonnie & Clyde, un recorrido geográfico por el interior del Chaco, y un final a lo Willy Wonka mezclado con realismo mágico, que terminas sin saber que estás leyendo. Honestamente todo lo de los hipopótamos y el recorrido por el Chaco me gusto bastante y hasta el final (aunque raro) me agrado. Pero cosas como escribir los acentos fonéticamente, o monólogos de personajes secundarios que claramente representaban al autor limitaron mi disfrute del libro.
Disfrute mucho el libro pero no me gustó nada el final. Igual lo califico bien porque me encantó la trama super descabellada y como el escritor refleja tan bien los paisajes y ecosistemas chaqueños en su prosa. Me gustaron mucho las historias secundarias de los personajes, los lugares que recorrían, que son tan conocidos por mi sólo por nombre. Lo lindo es que me quedo con ganas de seguir leyendo autores y autoras chaqueñas.
Un libro desparejo, y del cual no se sabe exactamente que quería hacer el autor. Inicialmente pensé que iba a ser una farsa, y obviamente el tema del gobierno provincial del Chaco importando hipopótamos daba perfectamente para eso. Pero después pasa a ser una mezcla de tantas cosas, escenas de bar con enorme influencia de Roberto Fontanarrosa, un ‘chase movie’ a lo Bonnie & Clyde, un recorrido geográfico por el interior del Chaco, y un final a lo Willy Wonka mezclado con realismo mágico, que terminas sin saber que estás leyendo. Honestamente todo lo de los hipopótamos y el recorrido por el Chaco me gusto bastante y hasta el final (aunque raro) me agrado. Pero cosas como escribir los acentos fonéticamente, o monólogos de personajes secundarios que claramente representaban al autor limitaron mi disfrute del libro.
El planteamiento inicial del libro, la idea de traer hipopótamos al Chaco para hacer frente a una plaga de camalotes es magnífica y el coro de voces que comentan, bordan, fantasean, bromean, insultan, ironizan, critican, opinan y juzgan al voleo es magistral y nos proyecta vívidamente al Chaco del autor. La idea del secuestro de los hipopótamos por un trío de nostálgicos ex-guerrilleros y un estadounidense ex combatiente de Vietnam enamorado y pareja de una de ellas también promete tela para una lograda sátira de la Argentina contemporánea.
Si bien, Giardinelli logra algunos aciertos, particularmente en los capítulos iniciales, la novela se me desplomó rápidamente y no logró mantener ni revivir mi interés. La ferocidad de la acción de secuestro es perturbador si se toma literalmente y roza el estereotipo hollywoodense de fogonazos de utilería si se toma a la ligera. La policía es reducida a niveles de ineficientes aspavientos a lo Keystone Kops y los personajes principales parecen estar atrapados en un casting para encontrar un Rambo para latinoamérica. La motivación que esgrimen los protagonistas para secuestrar a los hipopótamos (evitar que los animales sean utilizados políticamente) es francamente pueril. Los cómplices de los guerrilleros pasan la mayor parte de la novela esperando como los extras que saben que son, estoicamente callando ante las pullas de sus compañeros de bebida o acudiendo a su capacidad verbal para vengarse de ellos haciendo enredadas e innecesarias figuras y disquisiciones literarias.
A medida que pasan las páginas, el propio autor parece consultar la geografía del Chaco con cada vez mayor desespero para trazar una ruta de escape o de finalización plausible para una novela con mucho polvo y pocas nueces. No la encuentra, por lo que se consuela con la reflexión que en la literatura lo importante:
No [es] el cuento sino la manera como está narrado
como si pudiera haber forma sin un mínimo de fondo.
En resumidas cuentas, la novela, al igual que los hipopótamos en el Chaco, no atina al equilibrio imposible que le propone su autor y sobrevive, muy posmodernamente, "...apenas a fuerza de ironía".