La indignación del testigo, la memoria como herramienta de quien observa lecciones del momento, el compromiso acentuado pese a la represión, la obligación de buscar la justicia histórica, impelen al autor a dar testimonio de dos fechas: 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1971; acontecimientos que mostraron la incapacidad del gobierno para dialogar con la juventud. Un movimiento mundial que en México externó una de sus máximas expresiones de imaginación estudiantil pero también de ferocidad en la respuesta del poder. A cuarenta años de aquellas protestas, Abelardo Hernández Millán da a conocer detalles poco conocidos; entre tantos, la solidaridad despertada en el Valle de Toluca con los masacrados en Tlatelolco.
Un testimonio de primera mano narrado por estudiantes que participaron en los Movientos de 1968 y 1971. Permite adentrarnos y compartir la impotencia de lso estudiantes frente a la crueldad de las medidas del Gobierno.