Puedo no estar siendo demasiado objetiva con este libro, pero me lo he pasado tan bien leyéndolo que por muchos fallos que pueda tener, que tiene algunos peros, lo cierto es que en líneas generales es un libro que he adorado y creo que voy a adorar por mucho tiempo.
Siempre me han gustado aquellos libros en los que uno de los dos es de un país extranjero; más que nada porque la autora puede jugar con otras normas sociales que en la Inglaterra del siglo XIX no se conciben y por lo tanto los personajes tienen más problemas o choques culturales que me agrada ir descubriendo.
En este caso, ha sido Alexandra, la protagonista la que viene de un mundo completamente diferente al inglés. Aunque es Inglesa de nacimiento, durante más de diez años se ha criado en la India bajo el mandato de una sociedad completamente liberal y con un pensamiento mucho más práctico y liberador que el inglés. Cuando tiene que volver a Inglaterra acompañada de su pupilo y su leal cuidadora debido a que un peligro les acecha, comienza el verdadero reto para ella. Y más cuando conoce a quién será su guardaespaldas oficial, Aiden Turner.
Aiden es un hombre que dejó de creer en el amor cuando la mujer con la que quería casarse murió delante de sus ojos, y cuando conoce a Alexandra al principio no acepta su misión con muchas ganas; pero con el paso de las semanas, poco a poco ambos empezarán a confiar el uno en el otro y a tener sentimientos más allá de la pasión física que hará que su relación afronte varias etapas, de las cuales me quedo con la etapa final, sobre todo con ese final, que ha hecho que la autora vuelva a hacerme creer en cuentos de hadas.
Los secundarios son también una parte de la trama que me ha tenido totalmente enganchada, desde la cuidadora Indú de Alexandra, pasando por Sawyer, el mayordomo del protagonista del primer libro y que en este tiene un papel fundamental y Barret, el amigo en común que le hace ver las cosas como son y hace de celestino en beneficio de su amigo.
No voy a hacer spoiler, pero si hay un "pero" en esta historia, es que llegado un punto hay algo que es demasiado obvio para pasar por alto, pero como digo, eso no ha hecho que no disfrutara el libro como si nunca hubiera leído romántica.
Recomendado para todas aquellas personas a las que les gustan los finales casi de cuento de hadas, con caballo blanco y príncipes incluidos, un toque de humor, pasión, una historia con una trama bastante interesante y que se lee prácticamente solo.