Un día en la vida de la perfecta familia española de finales del siglo XIX y comienzos del XX. El comportamiento adecuado —siguiendo los manuales de urbanidad al uso— de todos los habitantes de la casa: los abuelos, los padres, hijos y criados.
La educación se inicia a edad temprana, y «La familia Cortés» ilustra a las mil maravillas cómo se debe aleccionar a los hijos, cómo proceder con las personas mayores, con la visita, con los parientes lejanos, con el servicio, en actos públicos, en celebraciones familiares, etc.
Y para mayor instrucción del lector, todos estos consejos se salpimentan con extractos de los manuales clásicos de urbanidad: los de don Ezequiel Solana, la Baronne Staffe o el barón de Andilla.
Sirve para saber algo del contexto de la época de entonces, ya que no hay mucho qué rescatar, las costumbres de las que dan consejos se han quedado en el pasado. Obvio tiene ideales muy anticuados, mucha diferencia en las responsabilidades de hombres y mujeres. Me sirvió sobre todo a recordar algunas reglas que no práctico con frecuencia. Reglas que sí muestran un respeto para los demás tanto como para uno mismo. Considero que uno debe aplicar lo que le sirva y en lo que esté de acuerdo mientras no dañe a nadie porque debe ser cansado una etiqueta tan rigurosa todo el día en todo momento.