Febrero de 1858. El HMS Echidna emprende una expedición científica con el objetivo de localizar el polo sur magnético. A bordo viaja el doctor Terrance Derleth, a quien su vieja amiga lady Augusta Sophia Young, la esposa del gobernador de Tasmania, pide ayuda en una carta al enterarse de que pasarán el invierno en la isla. Su ahijada, Moira Cox, padece unos extraños delirios: está convencida de que unas criaturas ancestrales se comunican con ella desde las profundidades del océano. Junto al doctor Derleth viajan el irreverente teniente Virgil Lockhart y el joven cirujano escocés Graham Filnay. Todos ellos tratarán de velar por la vida de la señorita Cox mientras la verdad se va desvelando poco a poco. Lo que ninguno sospecha es que tal vez sea la propia Moira quien esté tratando de salvar a la tripulación del Echidna de un destino peor que la muerte.
En 1858 el HMS ECHIDNA, emprende una travesía científica para descubrir el polo sur magnético. A bordo se encuentra la tripulación encabezada por el Doctor Terrance Derleth, el teniente Virgil Lockhart y el cirujano Graham Finlay. Arribando a la isla de Santa Elena el Doctor Terrance decide responder a la misiva que su estimada amiga Augusta le remitió ya hace unos días al saber de su futura llegada al puerto de Hobart, en ella Augusta le hace saber del temor que siente hacia su ahijada, que parece estar enferma y todavía nadie ha podido diagnosticarla y curarla. Moira Cox, que así se llama la enferma, parece tener una especie de delirios en la que siente que unas extrañas criaturas marinas se comunican con ella. El Doctor Torrance decidirá examinarla a su llegada. A partir de aquí: travesías oscuras, desapariciones, voces, murmullos …que te conducirán a un final sobresaliente.
Narrada de forma epistolar y con ese lenguaje tan culto y refinado tan característico del mediados del Siglo XIX, con un claro homenaje a Lovecraft, no me queda nada más que deciros que no os perdáis esta lectura, es un ejercicio de buen gusto que me ha tenido completamente embebida, lo he pasado en grande. No me extraña que con esta novela corta se haya proclamado Ganadora del V Premio de Novela de Terror e Historias Fantásticas de la Casa de Cultura “Marta Portal” de Nava (Asturias).
‘Echidna’ es una novela corta escrita por Beatriz Alcaná, que se desarrolla en el año 1858. La historia sigue al HMS Echidna, un barco de la Armada Británica en una expedición científica para localizar el polo sur magnético. A bordo viaja el doctor Terrance Derleth, quien recibe una carta de su amiga lady Augusta Sophia Young, esposa del gobernador de Tasmania, solicitando su ayuda para su ahijada Moira Cox. Moira está sufriendo alucinaciones y cree escuchar voces de monstruos ancestrales desde el océano. A medida que la expedición avanza, la tripulación del Echidna también comienza a experimentar fenómenos inexplicables, llevándolos a enfrentarse a horrores inimaginables que desafían la razón humana.
‘Echidna’, de Beatriz Alcaná, es una obra que destaca por su atmósfera de terror clásico, combinando elementos de la narrativa epistolar con un estilo decimonónico que sumerge al lector en la época de las grandes exploraciones científicas del siglo XIX. La novela, ganadora del V Premio de Novela Corta de Terror de Nava, es un homenaje al terror cósmico de H.P. Lovecraft, con referencias a la mitología griega y a clásicos de la literatura de aventuras y terror.
La trama se desarrolla principalmente a través de cartas y el diario del teniente Lockhart, lo que proporciona una perspectiva íntima y detallada de los personajes y sus relaciones. Los personajes están bien definidos, y sus interacciones son fundamentales para el desarrollo de la historia. La autora logra mantener un equilibrio entre el terror psicológico y el horror cósmico, creando una narrativa que atrapa al lector desde el principio.
La ambientación en el HMS Echidna y su misión en aguas inexploradas añade una capa de misterio y peligro, evocando el espíritu aventurero de la época. La novela es una lectura corta pero intensa, que combina el terror lovecraftiano con un enfoque histórico y mitológico, ofreciendo una experiencia literaria rica y envolvente para los amantes del género.
"Nada más lejos de mi intención que asustarte. Doy por sentado que la señorita Cox no padece escorbuto. Seamos optimistas. Lo que a ella la aqueja, que seguramente sea un trastorno melancólico, perturba la razón de los individuos, pero en ningún caso conlleva que estos pierdan su luz natural. El propio René Descartes sostenía que la facultad de pensar en los locos no se halla en verdad extinguida, sino tan solo alterada."
Los días que la tripulación lleva soportando sin arribar a puerto empiezan a hacer mella incluso en nuestros hombres más avezados. La falta de una buena bebida y de alimentos frescos, que hagan espantar el fantasma del escorbuto, empieza a atenazar no solo a nuestras fuerzas sino a nuestras percepciones. Fruto de ello, anoche tuvimos un episodio bastante extraño al que jamás hubiésemos dado credibilidad alguna en otra situación. ¿Qué fueron aquellas criaturas que rozaron los pies de toda la tripulación en mitad de nuestra forzada vigilia?
En primer lugar agradecer a la autora el envío de esta novela. Ganadora del V Premio de Novela Corta de Terror e Historias Fantásticas de la Casa de la Cultura "Marta Portal" de Nava, Asturias.
Beatriz Alcaná, natural de Salamanca nos ofrece una brillante novela corta donde rinde pleitesía a lo mejor de la literatura fantástica de finales del siglo XIX y primeros del XX, digo bien fantástica porque en aquella época no se utilizaba el término de literatura de terror.
El homenaje es sincero y honesto como pocas veces he visto. Partiendo de una estructura epistolar, en la que tantas veces naufragan muchos tributos a esta forma de literatura, y siguiendo por el uso del lenguaje, la elección en los nombres de los personajes o la mezcla de géneros. La historia de desarrolla sobre una interesante aventura marítima que os recomiendo acompañar de una buena taza de café y un rato lo suficientemente largo para agotar su lectura ya que no vais a ser capaz de levantaros de vuestro asiento hasta llegar al excelente final que nos plantea.
En este punto me tengo que morder la lengua para no desvelar nada pero el doble y hasta triple juego que ofrece como homenaje a Lovecraft os va a hacer acabar el libro con una sonrisa y una satisfacción en la cara que vais a tardar en que os abandone.
En definitiva... adoradores de la literatura tentacular, a pesar de que es difícil hacerse con esta maravillosa obra, si tenéis acceso a ella, no dudéis un solo segundo. Como referencia me ha gustado tanto o más que El pescador de John Langan (podéis ver mi reseña sobre ese libro para saber del nivel que hablamos).
Seguiremos muy atentos a las alegrías que nos puede ofrecer Beatriz Alcaná en un futuro, le deseamos éxitos y que nos ofrezca más material de esta magnitud.
1858, Pacifico Sur. Un barco. Ruidos extraños. Voces que susurran en la oscuridad. Delirios. Un polizón. Criaturas dignas de la peor pesadilla… el buen rato está asegurado😏
Lo que se esconde en ese lugar por descubrir que es la profundidad más oscura e inaccesible del océano, alimenta mis pesadillas. El mar y lo que esconde me resulta tan fascinante como repulsivo, por lo que disfruto enormemente las historias basadas en él, sobre todo cuando están tan maravillosamente narradas, como esta.
La premisa daría para una novela más larga pero el ser tan cortita no le resta calidad ninguna. Te cuenta justo lo que te tiene que contar y te deja con ganas de más, pero igualmente satisfecha.
No me extraña que sea la ganadora, de entre 54 novelas, del V Premio de Novela corta de terror e historias fantásticas de la casa de la cultura “Marta Portal” de Nava, Asturias (mi tierrina ☺️)
La tenéis disponible para descarga gratuita en Lektu. Animaros y dedicadle una horita, no os arrepentiréis😈
Beatriz utiliza con mucho tino el arte de la estructura epistolar para tejer sin prisa ni pausa el viaje al abismo tentacular. Me encantó descubrir referencias lovecraftianas, destacando sin duda la utilización de ilustres componentes del Círculo de Lovecraft para decorar los apellidos de los distintos personajes que aparecen en el relato.
Lectura 224 (2023) Echidna de Beatriz Alcaná Loable intrnto de crear una histoa clásica de terror lovecraftiano en el mar que sirve como pequeño homenaje al subgénero. Estructurada de forma epistolar, cumple su objetivo a medias, lástima que todo suene un poco manido. Aún así recomendable. 3/5
Engancha un montón, deja un mal cuerpo tremendo y la sensación constante de que algo terrible va a ocurrir. E incluso cuando por fin ocurre, esa sensación no se va. Te hace creer que ahí fuera hay fuerzas que escapan de nuestro control y comprensión y que tenemos suerte de vivir en la ignorancia.
Es decir: consigue el propósito de cualquier historia corta de terror. Mis dieses. Del final me esperaba un poco más y por eso le quito media estrella, pero me ha vuelto a sorprender lo que me engancha cómo escribe la autora y que consiga hacer ligeras (en términos de "lectura rápida") historias en entornos donde todo era suuuper lento.
«No podía existir nada más horrible en este mundo, ni tampoco nada más hermoso.»
Tenía pendiente Echidna, de Beatriz Alcana, y la excusa de los Premios Ignotus (y sus nominaciones) ha sido la excusa perfecta para disfrutar de esta novela corta epistolar con regusto a historia clásica de terror lovecraftiana.
Esta obra de @Beatriz_Alcana fue la ganadora del V Premio de Novela Corta de Terror de Nava (Asturias).
Cuenta la historia del buque de exploración científica Echidna y los sucesos paranormales que viven sus tripulantes.
La narración es epistolar y con partes de un diario, al estilo victoriano. Me ha fascinado el vocabulario profuso, proporcionando un tono y una ambientación a la obra adecuados.
Los personajes tienen profundidad, marcados por sus nombres y las reflexiones filosóficas que hacen.
De Beatriz Alcaná tuve ocasión de leer también la obra «SPOLIA», finalista del Alberto Magno, e igualmente la recomiendo: una ucronía con un trasfondo muy interesante y unos personajes memorables.
Grata sorpresa la de descubrir esta novelita, ganadora del V Premio de Novela Corta de Terror e Historias Fantásticas de la Casa de la Cultura "Marta Portal" de Nava (Asturias).
Si os gustan el horror cósmico, las narraciones epistolares y las historias marítimas de expediciones, ¡no podéis dejar escapar esta novela!
Disfruté mucho la lectura y encontrando todas las referencias y guiños que hace a la obra de Lovecraft y a su famoso Círculo, ¿os animáis también? 😉
Es una pena que no se pueda conseguir en físico, pero podéis descargarlo gratuitamente desde Lektu.
También informaros de que su próxima novela sale dentro de un mes con Ediciones Del Viento y se titulará 𝑇𝑒𝑠𝑒𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑠🔥.
Y, finalmente, quiero dar las gracias a su autora por ser tan amable y hacerme llegar el libro💜
Echidna es una novela corta que supone, en mi opinión, un homenaje a la literatura gótica fantástica de finales del siglo XIX, con el reto que eso supone y que Beatriz cumple con creces. El estilo de la autora y el formato epistolar son una maravilla. Se nota el manejo del lenguaje en cada uno de los textos que lo componen. Es complicado hablar del argumento sin hacer spoilers porque son apenas 60 páginas de novela, pero os diré que si os gustan los barcos con un misterio escondido y tintes lovecraftianos, le deis una oportunidad.
Interesante propuesta llena de homenajes a la literatura de terror más clásica. Si hay algo que me ha sacado de la narración es el haber encontrado diálogos dentro de las entradas de un diario o de un intercambio de correspondencia.
Al no estar a la venta y merecer una difusión mayor para que llegue a más gente, se me ocurre que el medio idea para dar a conocer esta historia sería un audiorrelato en Noviembre Nocturno. Encajaría a la perfección.
Hablamos mucho del comercio de proximidad pero no sé si se habla suficiente sobre la "lectura de proximidad". Tener cerca s autoras como Beatriz Alcaná es una suerte. Un gran descubrimiento, la verdad.
A veces, cuando uno concluye la lectura de un libro premiado, se termina preguntado qué vio el jurado en él para otorgárselo. Pero en otras ocasiones, concluida la lectura, uno entiende perfectamente qué fue aquello que vieron para decidir que merecía tal distinción. Pues bien, «Echidna», de Beatriz Alcaná, pertenece sin el menor atisbo de duda a este segundo grupo.
«Echidna» es una pequeña gran historia que huele a clásico por todas partes. Al más clásico horror cósmico, para ser precisos, y con cierto aire de periplo marítimo. Si me dijesen que lo escribió alguien del Círculo de Lovecraft podría creérmelo, en especial por la narración epistolar, tan típica del género y tan utilizada por todos aquellos que siguieron la estela del de Providence, y que aquí, además, se complementa a la perfección con algunas entradas de diario.
«Echidna» nos cuenta, con una narración sobria, precisa y sin florituras innecesarias (cosa que yo agradezco mucho), el viaje del HMS Echidna, cuya misión científica hacia las tierras antárticas en busca del polo magnético le lleva a hacer una parada en la colonia británica de Tasmania donde, antes de seguir su camino, entrará en contacto con una mujer que será crucial en su destino.
Si por algo destaca esta exquisita obra es por su lograda ambientación decimonónica y por su buen trabajo de documentación, algo que tiene el inmenso mérito de meternos de lleno en la época de mediados del XIX, con unas voces que bien podrían haber llegado de aquellos tiempos y unas formas que en ningún momento se escapan del canon esperado para ese siglo. Si a ello le añadimos un tempo que se va desgranado poco a poco en permanente ascenso y un final al más puro estilo horror cósmico, disfrutamos finalmente un relato redondo.
Es, además, un gran homenaje al horror cósmico, tanto en sus formas como en su contenido, pero no un homenaje cualquiera, sino uno de gran nivel. Además, los guiños hacia ese mundo son constantes, manifestados principalmente en los nombres de los personajes, que señalan directamente a los miembros del Círculo de Lovecraft: capitán Phillips, Terrance Derleth, Jacob Belknap, Winfield Bloch, sargento Ashton... Un Círculo en el que sin duda, por méritos propios, podría entrar perfectamente esta autora y su magnífica Echidna.
Leer a Beatriz ha sido un verdadero placer. Ha conseguido retrotraerme a mis viejas lecturas de juventud, cuando en largas tardes de invierno devoraba las obras de Lovecraft, Derleth, Belknap Long o Blackwood. Y es que no tiene nada que envidiarles. No en vano fue ganadara del V Premio de Novela Corta de Terror de Nava (Asturias)... Y como dije al principio, es evidente por qué se lo concedieron.
¿Que sucede si mezclas Master & Commander y los mitos de Lovecraft?
Pues obtienes esta maravillosa novelette con un misterio por resolver en un ambiente opresor y lleno de intriga, que te va envolviendo hasta que solo queda la resolución final que será inconcebible para la mente humana, como buena historia de horror cósmico que es.
Ha sido mi primer contacto con la autora y me ha animado bastante a seguir con sus novelas.
La quietud de las aguas nos conduce en esta novela corta epistolar a una historia de terror que nos acerca al gran abismo, lo desconocido, lo inefable. Con esta descripción es fácil entonces deducir nos enfrentamos a una lectura donde la clave está en lo desconocido y el juego de lo inquietante. Así, acompañaremos a la tripulación del Echidna en su viaja al Polo Sur y su escala en Tasmania, donde entra en juego la joven Moira Cox y se lanza la historia. Multiperspectivismo Como decíamos más arriba, la novela se nos presenta como el intercambio de cartas y páginas de diario de algunos de los personajes que intervienen en la obra. La voz dada a cada uno de ellos y conjugada unos con otros nos ofrece una novela multiperspectivista que enriquece el misterio y, sobre todo, el golpe de desconcierto a medida que nos vamos acercado a tierras deshabitadas. Entre los personajes destacados, dos serán los que lleven la voz cantante y, sobre todo, nos ofrezcan, por un lado, el reflejo de la historia de quien no sabe qué sucede y, por otro, el conocimiento de quien sí sabe, pero no quiere saber. El quid de la cuestión de la novela es dilucidar si las voces que Moira Cox escucha desde el océano son reales o no y, en este sentido, la postura del marinero (el que no sabe) con el background de la vida en el mar y del doctor (el que parece que sabe) con la relación personal tanto de Shopie (la tía de Moira), como con Doyle (su ayudante) son claves tanto para el avance de la trama como para la resolución del conflicto. Esas montañas no existían En un momento dado de la novela los personajes encuentran unas montañas que no aparecen en sus mapas. Me quedo con esta imagen porque es un poco como veo yo a la novela con respecto a todo lo que he leído anteriormente. Echidna es casi una novela tradicional de aventuras. Vemos ecos de los viajes de Verne, vemos también ecos de las narraciones de los exploradores, pero, para mí, lo más interesante es que vemos también (y creo que de manera definitoria) ecos de novelas que nos hablan del terror cósmico. Y qué bonito es volver a visitar los polos como los lugares inhabitados de la Tierra (estoy pensando en Las montañas de la locura) y que en sus cuevas se vuelva a esconder lo desconocido y que guay está también que se conecte con el folclore europeo. Con esto quiero decir que las novelas se nos presenta como una nueva montaña, y desde luego lo es, ya que conjuga cosas que nos se han visto tanto en este tipo de narraciones como la carta o las relaciones entre personajes; pero no deja de ser una montaña, es decir, no deja de ser una novela que conjuga elementos que ya conocemos y que sabemos que funcionan. Así, tenemos una novela que funciona que nos hace disfrutar, pero que tampoco añade nada (ni tiene por qué). Un momento de parar Así, tal y como veo esta narración, la novela nos ofrece un momento para pararnos, disfrutar de una buena historia y poder navegar y viajar con los tripulantes de este buque. Recuperamos con ella, entonces, ese delectare que decía Horacio y nos damos el tiempo que dura la lectura para disfrutar. Para ello, debemos decir que el estilo es muy bueno. Con una trama muy bien hilada donde lo indeterminado se da en el momento justo y el estilo de cada personaje se diferencia perfectamente, tanto en registro como en redacción de personalidad como en punto de vista. Esto, a mi parecer, no es tan fácil cuando tenemos narradores testigo, ya que no suelen tener diálogo o acción para desarrollarse y aquí sí encuentran su sitio. Con lo dicho, creo que es una novela corta que merece mucho la pena, para la que hay que darse el rato de leerla y dejarse mecer por las olas y tribulaciones de sus marineros. Es cierto que lo desconocido y gran terror está, pero también es verdad que podemos disfrutar de él como si fuera la primera vez. Espero que os animéis con él y lo disfrutéis.
En el siglo XIX se multiplicaron las exploraciones científicas por todo el planeta. El espíritu de la ilustración, sumado a intereses políticos y económicos, impulsó a países como Inglaterra a financiar innumerables expediciones que pretendían cartografiar y estudiar territorios que podrían dar lugar a nuevas colonias o encontrar otras fuentes de riqueza. Así, numerosos buques de la Armada Británica que habían servido en las Guerras Napoleónicas tuvieron una segunda vida. Gracias a estos y a la mejora de los instrumentos de navegación, los corazones de los marineros que debían embarcarse hacia tierras ignotas se llenaron de optimismo y confianza.
Sin embargo, seguían siendo tiempos de ignorancia y superstición. Tiempos en los que la geografía guardaba secretos y en los que mitología e historia no tenían una línea divisoria totalmente definida. Mares y océanos se negaban a rendir sus secretos a unos hombres que, con frecuencia, creían ver monstruosas criaturas surgir de sus profundidades. Dioses y sirenas tenían aún cabida en sus aguas y cualquier tormenta o imprevisto podía desatar la locura.
A día de hoy no sabemos todo lo que las profundidades oceánicas esconden ¿Podemos asegurar con rotundidad que no albergan horrores? ¿Tan seguros estamos de que no existen los monstruos? ¿Lo habríamos estado si en 1848 nos hubiésemos embarcado en el H.M.S. Echidna rumbo a la Antártida?
Beatriz Alcaná es, a pesar de sus escasas publicaciones, una escritora curtida y solvente. De las pocas capaces de crear historias a partir de sus personajes. De perfilarlos con exactitud a través de sus actos y de convertirlos en nuestros ojos y oídos. Con muy poco (en este caso, sesenta páginas), puede regalarnos una odisea que recuerde a El terror, de Dan Simmons, para después hacernos navegar hacia el horror lovecraftiano más puro y llenar nuestras retinas de preternaturales seres de pesadilla.
La autora salmantina recupera el “género epistolar” de manera sobresaliente. A través de cartas y diarios nos va desvelando, capa a capa, insondables secretos tan antiguos como el planeta que habitamos. El lenguaje que emplea, culto, cuidado y acorde a los tiempos en los que se sitúa la acción, carece totalmente de ampulosidad, lo que confiere clase y ritmo a la narración. Y tanto la tensión dramática como el sentido de la maravilla con que impregna la obra, nos devuelven las sensaciones que descubrimos gracias a los grandes clásicos de aventuras. De hecho, este texto (ganador del V Premio de Novela Corta de la Casa de la Cultura “Marta Portal” de Nava) es un absoluto homenaje a la literatura de terror y misterio en general, y al horror cósmico en particular. Algo que cualquier lector avezado constatará al enumerar los nombres de la mayoría de los personajes.
No es nada fácil reavivar el espíritu de la Weird fiction un siglo después. Menos aún, crear una obra adictiva y emocionante que bien podría servir como prueba de acceso al Círculo Lovecraft. Echidna, en la mitología clásica, era una ninfa de hermoso rostro, torso humano y cuerpo de reptil. La madre de famosos seres monstruosos y crueles. Sólo si os embarcáis en esta aventura, descubriréis si invocar su nombre puede ser sinónimo de protección, o la peor de las premoniciones. ¿Sois supersticiosos?
«la facultad de pensar en los locos no se halla en verdad extinguida, sino tan sólo alterada» Descartes “no deja de maravillarme la capacidad que tienen las Parcas para elegir las hebras más retorcidas a la hora de tejer nuestro destino” Echidna capítulo V
Echidna es una de esas joyas inesperadas que te encuentras de vez en cuando y que te hacen disfrutar desde la primera palabra hasta la última. Con una estructura y estilo que recuerdan mucho a Frankenstein de Mary Shelley y a Drácula de Barm Stoker, nos presenta mediante una serie de cartas y entradas en un diario la historia de una expedición científica con el fin de posicionar el polo sur magnético a cargo de la tripulación del HMS Echidna y cómo tras realizar escala en la tierra de Van Diemen o Tasmania, se encuientran con una sorpresa inesperada. Sorprende el estilo epistolar decimonónico en el que tanto el lenguaje como las expresiones te hacen pensar que estás leyendo a Thomas Hardy así como el hecho de retratar el clasismo, racismo y machismo de la sociendad victoriana de una forma tan aséptica. Resulta impactante la naturalidad con la que se trata el genocidio tasmano, una de esas atrocidades olvidadas de la historia (cometida por los británicos) en las que los indígenas, al ser sonsiderados feos y bajitos por los ingleses y no ser considerados aptos para la esclavitud, fueron sistemáticamente exterminados comos si de una plaga de ratas se tratara siendo cazados con perros y pagando por sus pieles. Así se las gastaban los hijos de la Pérfida Albión.
“Como si no bastase con la rémora de ser irlandés, encima tuvo que engendrarlo un católico medio español”
“Esa mujer, de haber nacido varón, habría llegado aún más lejos de lo que lo ha hecho su marido. De haber nacido varón o de haberlo hecho en un mundo en el que no hubiera tenido otra opción que la de convertirse en la respetabilísima madre y esposa que es hoy”
El nivel de detalle (accidentes geográficos, hechos históricos y de la vida cotidiana, citas de naves como el HMS Peruvia, Beagle o Tratarus; referencias a la mitología griega en la narración, etc…) dando la impresión seria y contundente de que la historia fue escrita ciertamente a mediados del siglo XIX y no en la actualidad. La historia es una maravilla por esto y por su calidad literaria manteniendo en tensión y suspense al lector desde el principio revelando pistas que no le hagan perder interés así como por sus personajes (principales y secundarios) que a pesar de tratarse de una historia corta, están muy bien desarrollados y definidos teniendo voz propia. Con un final en forma de entradas de diario personal muy a la altura de lo narrado y un epílogo a modo de carta que o hace todo mucho más redondo. Es imposible no recordar The Terror de Dan Simmons, pero también La cosa de otro mundo de Carpenter, a Master and Commander o a La piel fría. En conclusión, podríamos considerad Echidna como un auténtico y espectacular «Penny Dreadful» de nuestros días para aprender, disfrutar y pasar miedito. Muy, muy recomendable.
Echidna plantea un interesante debate. Se dice que el terror literario contemporáneo transita por caminos en los que el monstruo clásico ha sido relegado a mera metáfora de algún comportamiento humano. Se dice, también, que los Lovecraft, Poe, Blackwood, Shelley, etc. resultan anticuados en sus propuestas y que ese tipo de terror no tiene mucho sentido en nuestros días. Es posible que haya algo de verdad en tales aseveraciones, pero que me aspen si uno no sigue disfrutando como un niño cuando relee las primorosas descripciones que hace Lovecraft de las imposibles cordilleras de En las montañas de la locura, o la música que sigue desprendiendo El cuervo de Poe, o los alucinantes lapsos de tiempo siderales que maneja Hodgson en La casa en el confín de la Tierra. Con Echidna, el efecto es prácticamente el mismo.
La novela de Beatriz Alcaná puede tomarse como un homenaje confeso —no hay más que leer la sinopsis para ver el espíritu— a Lovecraft y a El terror de Dan Simmons. Pero también se puede entender como el esfuerzo de una autora por expandir el imaginario lovecraftiano desde sus mismas raíces. Así, la novela calca en ciertos momentos la trama de En las montañas de la locura pero, lejos de quedarse en un cariñoso tributo, presenta algunas novedades que intuimos le habrían gustado mucho al mismísimo Howard Philips.
En cuanto comienzas a leerlo, no puedes soltarlo. Y lo dice alguien a quien ni siquiera le gusta el terror. Beatriz Alcaná nos presenta una novela epistolar, pero una muy equilibrada, en la que diarios se intercalan con cartas, metiéndonos de lleno en el mundo de sus personajes, haciendo que los conozcamos. Mientras lees, te sientes como si en verdad hubieras viajado en el tiempo y estuvieras en la época victoriana, siendo testigo del espíritu aventurero que dominaba a muchos, de las injusticias de aquel entonces con los menos privilegiados o incluso del valor femenino obligado a ser contenido. El vocabulario que la autora utiliza es muy cuidado y tiene una gran capacidad para hilar los hechos en muy pocas páginas, dejándonos con la sensación de haber vivido algo profundo y trascendental. Un libro que tiene muy merecido el premio ganado y que sin duda recomiendo, porque es LITERATURA en mayúsculas
Estilo decimonónico conseguido, no imitado. Epistolar, bien hilada. Guiños al círculo de Lovecraft, Conan Doyle, Mary Shelley, Las montañas de la locura, Gordon Pym... Romanticismo, mitología, seres tentaculares, todo entra de forma natural en esta pequeña gran obra, sin forzar o rellenar con paja, con el tamaño perfecto para mi gusto. He disfrutado mucho del viaje porque me encanta el estilo clásico y tan bien cuidado de la autora, sin caer en algo empalagoso, y dodo ello mejorado con los toques de terror necesarios para hacer de Echidna una de las mejores historisas que he leído últimamente. Enhorabuena, Beatriz.
Un homenaje al terror lovecraftniano y a la novela epistolar, muy al estilo victoriano, que contiene todos los elementos de una buena novela corta y su propia personalidad. El estilo directo está marcado por la madurez de la pluma de Beatriz; no se me ocurre otra forma de decirlo que sea más acertada que esa. Sabe lo que se hace, y lo hace muy bien.