Existen personas a lo largo de la historia de una ciudad que se convierten en personajes, José Joaquín Jiménez es uno de ellos. Cuando me rondaba la idea de leer este libro comenzaron a aparecer temas que, supongo que, con algo de intención propia, llevaban a la historia de ese cronista; menciones en novelas que estaba leyendo, videos que hablaban de periodismo y, en general, esa sensación de necesidad lectora.
Ximénez es una novela histórica, tiene un personaje que vivió e hizo algo relevante en un lugar determinado, tiene situaciones reales que son llevadas al campo de la ficción por el bien de la historia y es contada por un narrador que se acopla al momento histórico. Andrés Ospina se toma el tiempo de narrar la vida de Ximénez incluso antes de su nacimiento, con su madre burlada por la convención social y esa necesidad bogotana de las apariencias para saltar, con una narración deliciosa de leer, a circunstancias que llevaron a José Joaquín Jiménez al mundo de la crónica.
Es ese mimo del narrador a la hora de contar la historia que lleva al lector a, sin darse cuenta, suspirar con los últimos capítulos. Porque al igual que el autor, siente a ese personaje un amigo, un ser al que quizá nunca vaya a volver a leer.
Ximénez es una novela sobresaliente, tanto por su idea como por la voz que la narra. Lean a Andrés Ospina y conozcan una Bogotá que no está del todo difuminada.