San Agustín de Hipona (354-430) es uno de los representantes más reconocidos en la historia de la teología. Estudió filosofía y se adhirió a la fe cristiana después de pasar por varias escuelas de pensamiento. Su autobiografía espiritual y reflexiones filosóficas se reúnen en el libro Las Confesiones de San Agustín , el cual relata desde sus primeras peregrinaciones hasta su conversión al cristianismo. Para el autor de estas bellas páginas, el origen del bien y el mal en el hombre se encuentra en su conciencia, y solo al ingresar en ella podrá alcanzar la realidad suprema de la verdad.
Después de mucho tiempo he acabado las Confesiones de San Agustín.Han pasado mucho tiempo en mi mesita de noche esperando al momento idóneo en el que conectara con ellas y ese momento ha sido este mes de Agosto.San Agustín escribe de una forma increíblemente bella,para mayor gloria de Dios.Creo que eso sería lo que más destacaría de esta gran obra,el amor que hay puesto detrás de cada una de las frases del santo.El comienzo se me hizo más pesado pero a medida que va avanzando va adquiriendo una profundidad mayor y es imposible no admirar la conversión de este gran hombre,la fortaleza y oración de su santa madre y el despliegue de su pensamiento hacia el final de la obra.Ahora necesito un descanso para meditar la densidad de este autor y probablemente pase un largo tiempo hasta que me atreva con otra obra suya,pero tengo por seguro que debo seguir leyéndolo para que ilumine mi fe y mi razón.
Con una sensibilidad exquisita San Agustín nos narra sus memorias buscando (y parece que finalmente encontrando) a Dios. Un recorrido por su vida y su pensamiento, desde su juventud licenciosa y su pertenencia a la secta maniquea hasta su éxtasis religioso y su conversión al catolicismo. Es un libro bonito, sincero, casi poético y, por supuesto, teológico.
Es una obra buena, no es la mejor obra del autor pero recoge sus contradicciones que le llevaron al cristianismo. Es en ese sentido una buena obra dentro de todo.