Comencé a leerla porque la vi de oferta y la portada, aunado a la descripción me pareció buena.
Si algo puede resaltar de esto es la narrativa del autor, curiosamente cuando se habla de una ciudad local y sobre todo mexicana, tiendo a esperar un sin fin de groserías al estilo "Wey", "pendejo" y "órale", que no se sienten como si los mexicanos realmente hablaran así, sin embargo lo más sorprendente de este libro es precisamente el vocabulario del autor, no es pretencioso, no es "juvenil", es adecuado, creíble, bien llevado.
En cuanto al ritmo de la trama, hay ocasiones en las que es muy fluida, como al principio con los primeros relatos o cuando habla completamente del persona de Flor, es agradable... Sin embargo al final la narración parece tan redundante y lenta que hace pensar que no pasará absolutamente nada más que resulte relevante, fue en el punto final en el que casi me decido a no terminar el libro, siento que "el libro me perdió", acepto que necesite fuerza de voluntad para terminarlo.
Los personajes son pintorescos, causan intriga y no se dejan hilos al aire. En general me parece una buena estructura de personajes, aunque la trama no fuese la gran cosa.
Respecto a la división de capítulos, es curiosa, la he visto antes... Cada personaje tiene varios capítulos (en los que se desempeña como protagonista) y cuenta su historia intentando hacer avanzar el relato, al principio puede parecer que no tienen nada que ver las historias de un persona con el otro pero todas convergen al final, aunque esto último suena mejor de lo que es, ya que el final parece tan improvisado y sacado de la manga que, a pesar de considerarlo un final aceptable (e incluso bueno con algo de esfuerzo), no llega a encajar a la perfección con el resto de la historia. Creo que fue una estructura atrevida, pero no muy bien lograda.
Este libro es una novela corta que yo consideraría "de viaje", uno de esos ejemplares que se leen mientras se va camino a alguna parte o mientras se espera algo. Nada más.