Tras la muerte de su mujer, Theodore recibe una gran oferta de trabajo y viaja junto a su hijo Nathaniel a un pueblo pesquero donde se alojan en una gran mansión abandonada, envuelta en las sombras de su pasado y las leyendas que aún después de tanto tiempo giran en torno a é la Mansión Volkov. Sus puertas se abren para darles la bienvenida y acogerlos en su cálido interior. Poco después, conocerán a un hombre frío y misterioso que dice ser el dueño de la mansión y el único que puede salvar a Nathaniel, cuyo destino parece estar marcado por una maldición de sangre. Theodore no tardará en ser engullido por la oscuridad y las pesadillas y monstruos que allí cobran vida haciendo del pueblo entero uno maldito. Viajando entre historias y perdiendo la noción del tiempo, deberá enfrentarse a sí mismo; a su propia mente y corazón, y a criaturas que escapan a su comprensión para así descubrir el terrible secreto que guardaba su mujer y que ahora amenaza a su hijo y a él mismo.
Una historia que cuenta otra. Ambas tan llenas de amor e inocencia como de dolor y oscuridad. No existen los buenos ni los malos y la tragedia es una dolorosa realidad; donde solo queda hallar la esperanza, pues tan solo una chispa puede provocar todo un incendio.
– GUSTARÁ: A los lectores de novela de suspense decimonónico con tintes sobrenaturales y dramáticos acerca de un legado familiar maldito. Un libro indicado para los que gustan de que los monstruos tengan un contexto y un sentido más allá del slasher y de las final girls. Aeternum se adentra en la introspección de sus personajes con historias que arrastran a lo largo de los años y que no les dejan descansar en paz. Interesará a aquellos que creen que los errores y las malas acciones te acompañan siempre en tu camino.
– NO GUSTARÁ: A los lectores de novela gótica tradicional más elevada en todos sus campos y alejada de las actualizaciones a los cánones contemporáneos. Tampoco será del interés de aquellos lectores que prefieren historias que se puedan completar en menos de cuatrocientas páginas. No será para aquellos que ven este género literario como excusa para encontrarse con escenas escabrosas y picadoras de carne.
– LA FRASE: <>.
– RESEÑA: Hoy traemos para reseñar Aeternum, de Lucía Rodríguez Hermida. Una novela con tintes góticos clásicos de tradición inglesa y centroeuropea, pero que al tiempo actualiza ciertos cánones, tramas y personajes. Ya desde la nominación de los personajes podemos encontrar alguna pista de por dónde nos quiere llevar la escritora. Nos viene a la memoria Nathaniel Hawthorne, novelista nacido en Salem (muy apropiado para estos menesteres) que destacó en la ficción gótica y en el romanticismo oscuro. Su obra La letra escarlata es la más conocida, aunque son sus cuentos de terror los que más impactaron al lector de la época: El joven Goodman Brown o La hija de Rappaccini. La autora también introduce el nombre de Theodore. A este respecto, Theodore Sturgeon fue un interesante autor de ciencia ficción que aunque se escapa un poco de los contornos de la presente obra, sus Weird tales se acercan a ciertos elementos ideados por Lucía Rodríguez Hermida, entre ellos el cuento It, (mucho antes de la obra maestra conocida por todos de Stephen King). Y no podemos finalizar este bosquejo literario sin nombrar a otro de los personajes de la presente obra: Damien, al que no le hace falta presentación (The Omen, Richard Donner, 1976). Ahora será el lector el que tendrá que desentrañar si estos antecedentes se adecuan con la forma y fondo que la autora ha decidido al dotarlos de vida… También tenemos a un doctor Mureau, ¿recuerdan la isla del tal doctor Moreau en la obra de H. G. Wells?