Jump to ratings and reviews
Rate this book

Obra. Poesía y prosa

Rate this book
Cuando muchos compañeros de vanguardia, más jóvenes que él, ya estaban fijados en poses históricas, Girondo no renegaba de su responsabilidad más alta, que era con el lenguaje, es decir, con la poesía. Esta edición de las obras incluye todos los volúmenes aparecidos hasta 1968 -en textos revisados según la primera edición y con las correcciones manuscritas del autor-, algunas colaboraciones publicadas sólo en periódicos (como los célebres membretes) y aquellos inéditos que el autor había alcanzado a corregir. Un prólogo de Enrique Molina, una cronología y abundantes ilustraciones tomadas de las primeras ediciones la completan.

470 pages, Paperback

First published January 1, 2010

4 people are currently reading
25 people want to read

About the author

Oliverio Girondo

45 books110 followers
Born of a wealthy family in Buenos Aires in 1891, Oliverio Girondo spent his early years in Argentina and Europe, traveling to the Universal Exhibition in Paris in 1900, when he was only nine, and where he later claimed to have seen Oscar Wilde stalking the streets with sunflower in hand. After spending some time at the Lycée Louis le Grand in Paris and Epsom School in England, he made an agreement with his family to attend law school in Buenos Aires if they would send him each year to Europe for the holidays. For the next several years, Girondo explored the continent, even traveling to find the source of the Nile.

Meanwhile, back at home he had begun writing avant-garde plays, which caused a stir in the theater world of Argentina. In 1922 he published, in France, his first volume and verse, 20 Poems to Be Read in a Trolley Car, which shows the influence of Guillaume Apollinaire and the Parisian scene. Only in 1925, with the second printing of this book, did Girondo receive attention in Argentina. By this time, the ultraists, lead by Jorge Luis Borges, had become a major force the scene, and Girondo continued his own humorous exploration of the aesthetic in his second volume, Decals. In the same period he became involved with the avant-garde journal Martin Fierro, which brought together younger poets such as Girondo and Borges with more established figures such as Ricardo Güiraldes and Macedonion Fernández.

After a five year period of traveling again, Girondo returned to Buenos Aires, publishing two of his major works, Scarecrow (1932) and Intermoonlude (1937). A new book, Our Countryside, appeared in 1946, the same year he married the poet Nora Lange. In this new work he moved away from the ultraist ideas, playing with elaborate metaphoric language. As Borges moved toward his more fantasist works, and a new generation of poets arose, Girondo was increasingly described as a humorous or even frivolous poet, but his 1956 work, Moremarrow stood as a darker summation of his career, a work that bears comparison with the great Chilean writer Vicente Huidobro's Altazor. Many readers, however, feel that Girondo went further in his linguistic explorations. During that same period Girondo revived the journal Contemporánea.

In 1964 Girondo was hit by a car, and for the several years suffered terrible pain before dying of those injuries in 1967. His last works were gathered by the surrealist poet Enrique Molina.

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
11 (50%)
4 stars
4 (18%)
3 stars
5 (22%)
2 stars
1 (4%)
1 star
1 (4%)
Displaying 1 - 3 of 3 reviews
Profile Image for José.
400 reviews38 followers
April 12, 2020
Los dos primeros poemarios, bien, sin más. Los nocturnos y la descripción de la semana santa de Sevilla, interesantes. Espantapajaros despliega en nuestra mente escenas sugerentes. Persuasión de los días es poderosa. En la másmedula, no está escrito para este mundo.
Profile Image for Pável Granados.
93 reviews9 followers
Read
September 12, 2024
Cuando Oliverio Girondo (1891-1967) publicó sus poemas, debió de haber causado cierto escándalo. Luego, por mucho tiempo, dejamos de espantarnos de casi todo. Hoy, que nuevamente el puritanismo nos ha poseído, este poeta argentino debería de tener una nueva oportunidad. Primero no lo leía porque no me gustaba (por esa frase cursi dedicada a las mujeres: “no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar”). Ahora nuevamente, dejé de leerlo por la fascinación morbosa que me causa su poesía. Su angustia se contagia, es como un bicho que brinca de pronto y ya lo siente uno trepado en el pecho. Sospecho que, dada esa poesía abismal, Girondo compartía conmigo esos ataques de pánico que brotan cuando uno se topa en la calle, en los sueños, con un pedazo de muerte olvidado por ahí. Como colindamos con la muerte, esa parte del lenguaje que tiene frontera con el no-ser se deforma. Pierde esa concreción que, por otra parte, agradecemos diariamente. Mientras vivamos entre agua, plantas, vértices, uñas, dedales, ángulos, aromas, escaleras, enredaderas, polvo y faroles, destilamos seguridad. Damos un paso y encontramos un suelo firme que coincide con la percepción visual. Qué bien que el tiempo y el espacio nos confirmen lo que nuestro cerebro predice. Aprovecho para dar gracias a la causalidad. Cuánto hace por mí. Veo brotar cosas y es que ella tiene esa atribución en este universo. Vivo prendido en la telaraña de las cosas. Y me alegro de las leyes de Newton, que no me desamparan, y doy gracias a la relación entre forma y sustancia que impiden que no me deshaga y me vaya por la coladera. El lenguaje parece libertad, pero no es más que una red a la que llamamos sintaxis, parte de esa gran telaraña que conocemos como costumbre. Hemos pensado mucho con el pensamiento, pero quién sabe si con el subpensamiento, y más aún: con el traspensar. Allá dentro debe de haber algo, entre las antiguas marañas del meditar, muerto, otro yo antiguo, viejo, que no recordaba haber tenido. Así estás tú con tus tús, que te llevan a cuestas muerto. Pero si no se mete el dedo en esas cavidades inobvias no será posible encontrar el poema. De hecho, había olvidado al poeta que mencioné al principio de estas líneas. Joven poeta al que su padre mandó de viaje en su juventud, a conocer ciudades gracias a un pacto que ya hubiéramos querido: si estudiaba Derecho, entonces sería enviado cada año a Europa. Probó cada ciudad como si fuera fruto prohibido y probó el erotismo como si fuera fruto permitido. Entró a las ciudades a buscar mecanismos poéticos esenciales. Fue a ver el cante jondo con el mismo fin, y vio al cantaor lamentando el retardo de las mujeres con ayes que lo retorcían en calambres de indigestión. ¡El deseo hace gruñir hasta a los espectadores pintados en la pared! Pasea alegremente por las calles, sube con las calles que suben, baja con las calles que bajan, hurga fuertemente entre los colores y los aromas, hasta que esa mano impertinente deja de sentir la materia y siente el espeluznante pinchazo de la nada y de la muerte.



Oliverio Girondo. Obra. Poesía y prosa, 1ª reimp. Buenos Aires, Losada, 2015.
Profile Image for Manuel Molina.
124 reviews1 follower
April 16, 2020
Los mejores son los poemas para ser leídos en el tranvía. También es interesante cuando habla de lo impresionistas. Los últimos poemas más surrealistas son fantásticos para conciliar el sueño de lo aburridos que son.
Displaying 1 - 3 of 3 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.