Cuando la teniente Karen Blecker contempla la espesa niebla del invierno de San Lorenzo de El Escorial no espera que su rutinario desayuno con su compañero el brigada Cano se vea bruscamente interrumpido por la aparición de un cadáver en uno de los chalets de la carretera que conduce al club de golf de la localidad.
Una muerte violenta, un juicio que no ha conseguido esclarecer con nitidez quién ha sido la víctima y quién el verdugo… Un caso que, con sus numerosos interrogantes, obligará una vez más a la pareja de la Guardia Civil a revisar sus convicciones: ¿son los hechos inequívocamente monocromos?, ¿es su verdadero color el que muestran a primera vista? ¿O, como el cisne, ocultan bajo un níveo plumaje su carne oscura?
Me ha gustado mucho, diría que tanto como las dos anteriores. Me gusta que los protagonistas tengan vidas normales, que no haya psicópatas empecinados en hacerles la vida imposible, que sea una investigación policial plausible y posible, sin persecuciones trepidantes, sin vísceras esparcidas por todas partes. Pero hay algo que chirría, ya me pasó con el segundo, no sé concretar, la forma en que trata los malos tratos y el feminismo, hay algo ahí que no me acaba de gustar.
Teresa Cardona ha sido calificada como “la gran revelación de la novela negra española”, pero después de tres grandes novelas, creo que ya puede dejarse de lado lo de “revelación” y decir bien alto que es uno de los grandes nombres de la novela negra española. Tener un primer libro bueno puede ser cosa de la suerte del principiante; ¿que el segundo también lo es? Bueno, puede ser casualidad; pero que los tres sean muy buenos, eso ya solo puede ser talento puro y duro.
En una fría mañana de invierno en San Lorenzo de El Escorial es hallado el cadáver de una mujer en un chalet de la localidad. La víctima presenta signos de haber sufrido una violación, y pronto la investigación descubre que, tiempo antes, esta había presentado otra denuncia por violación, declarándose al acusado no culpable por falta de pruebas concluyentes. ¿Guardan relación ambos hechos? La Teniente Blecker y el Brigada Cano se verán obligados a revisar sus convicciones, ya que los hechos pondrán de manifiesto que bajo el blanco más impoluto puede esconderse el negro más oscuro.
Como ya es habitual en sus novelas, Cardona toca temas controvertidos y espinosos (en este caso la violencia sexual, los prejuicios hacia la víctima, el estigma de una denuncia aún cuando no hay un veredicto de culpabilidad, o como en ocasiones se llega a desdibujar quién es la víctima y quién el culpable), mostrando que no hay blancos ni negros absolutos, sino muchos matices de gris. Obliga al lector a situarse en los dos lados del problema, en posiciones enfrentadas que le harán cuestionarse verdades que, quizás siempre había dado por buenas, pero que no por ello tienen que ser ciertas. Una de las características de sus novelas es que ella no juzga a sus personajes, sino que deja que sea el lector quien se ponga en la piel de estos para poder comprenderlos y, en caso de considerarlo necesario, juzgarlos.
La historia se desarrolla en dos líneas temporales que avanzan de forma paralela. Un presente en el que seguimos la investigación del homicidio, y un pasado no tan lejano en el que seremos testigo de cómo y por qué se ha llegado al momento actual, porque para poder enjuiciar el presente es necesario conocer el pasado y el contexto en el que se han desarrollado los hechos.
Todos los personajes están perfectamente construidos. Incluso los secundarios con apariciones muy breves están perfectamente dibujados. Son personajes creíbles y cercanos, desprovistos de grandes traumas para no desviar la atención de lo verdaderamente importante, la investigación y el dilema que plantea al lector.
Blecker y Cano se consolidan como una de las grandes parejas de investigadores dentro del género negro en castellano, uniéndose así a nombres como los de Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva, o los de Delicado y Garzón, de Alicia Giménez-Bartlett. Sus magníficos diálogos son uno de los puntos fuertes de la serie. En esta ocasión, Blecker y Cano se encuentran más separados que nunca, ideológicamente hablando, pero unos diálogos cuidados y muy trabajados permiten al lector comprender ambos puntos de vista aún cuando puede que no los comparta.
San Lorenzo de El Escorial funciona como enclave perfecto para la historia, y sentirás estar recorriendo sus calles, sus bares, sus tiendas, junto a Blecker y Cano. El contraste entre pequeñas localidades y grandes crímenes siempre resulta de lo más estimulante, ya que saca a la luz miserias que muchas veces parece imposible que se escondan bajo una apariencia idílica.
Una prosa fluida y cercana, junto a una trama interesante que plantea un fascinante debate, atraparán al lector desde las primeras páginas, llevándole hasta un desenlace que tiene una de las escenas finales que peor cuerpo me ha dejado en mucho tiempo.
Con “La carne del cisne” Teresa Cardona vuelve a hacernos pensar, que es, al fin y al cabo, lo que toda buena novela debería hacer. Si sois fans del género negro y aun no la habéis leído, no sé a qué estáis esperando.
3,5⭐️ Las novelas de Teresa Cardona son muy interesantes porque plantean distintos puntos de vista sobre los mismos hechos. En esta tercera entrega me ha costado un poco entrar en los primeros capítulos, aunque cuando coge ritmo avanza y engancha. En este caso aborda el tema de la violencia sobre la mujer, cuándo“no es no” y las consecuencias de las denuncias para las víctimas y para los culpables, y para los acusados sin ser culpables. Me rasca un poco (un poco bastante) que la mujer sumisa haya estudiado en Pamplona y se presente como persona religiosa, como si eso la situara en inferioridad. En cualquier caso, sigo con mucho interés esta serie
La teniente Karen Blecker y el brigada Cano investigan la violacion y asesinato de la joven Patricia en su casa de San Lorenzo de el Escorial. Los sospechosos principales son los hombres con los que mantuvo relaciones y que estan casados o prometidos en el tiempo de esas relaciones. César Rubio es el más sospechoso. Patricia, la víctima, ya le había denunciado hace dos años por violación y maltrato pero tras siete meses en la cárcel se le declaró inocente por falta de pruebas. La vida de César quedó destrozada, perdió trabajo, amigos y familia. Ahora trabaja en Lanzarote y vuelve a Madrid cada quince días a ver a sus hijos. Finalmente se descubre por los restos biológicos y las huellas que César es inocente. Un “buen samaritanos”, vecino de Patricia, marido y padre maltratador quien se aprovecha de la ingenuidad de la chica para entrar en su casa y violarla con brutalidad. Al pedir ayuda Patricia a su vecina, esposa del violador, amenazándola con denunciarla, Marta se asusta y mata a Patricia.
Aunque creo que en los dos anteriores jugaba muy bien con contrastes entre el blanco y el negro y el bien y el mal, creo que en este no ha conseguido el mismo efecto. El libro es lento, casi el 80% gira en torno a lo mismo: reflexiones y valoraciones personales, sin llegar a nada y sin permitir avanzar, para terminar precipitando el final en el 20% restante. Final que, aunque esperable, no parece bien integrado e hilado. Las reflexiones de los personajes sobre feminismo o sobre violencia sexual son bastante forzadas y muy poco orgánicas (tanto las de Karen como las de Cano). Tenía muchas ganas de leerlo, pero me ha costado terminarlo.
El mejor de los tres. Los personajes son muy sólidos, reales, auténticos y la historia es muy factible. Aparece muerte una joven con antecedentes de Jane sido violada anteriormente por su amante, quien tras haber estado en la cárcel fue declarado inocente por falta de pruebas. Todo ante el debate sobre el consentimiento, la violencia de género, desde un a punto de vista muy objetivo , sin juzgar nada ni nadie. Además el Pueblo sigue presente y más que en el segundo libro.
Es una saga muy equilibrada, me han gustado todas las novelas. Mantiene el nivel y el interés de los casos que elige, siempre intentando ofrecer muchas perspectivas y de manera muy humana. El atractivo de las novelas no es que te mantenga en vilo hasta el final para descubrir al culpable, ya que normalmente se intuye pronto, sino el proceso reflexivo que ofrece.
Otra fascinante investigación de Blecker y Cano, que vuelve a tocar temas difíciles: la presunción de inocencia, la cancelación, la violencia y el poder de las redes. Otra vez con el telón de fondo de San Lorenzo, que es un protagonista más. Muy entretenida
Me ha gustado el diálogo interior al que conduce la novela, que muestra que entre el negro y el blanco, siempre hay una gama de grises. Tras la novela negra se esconde una reflexión muy interesante.