Siento que Hourou Musuko me ha roto (que no desgarrado) y aunque creo que su historia es entre decente y mediocre, me resulta inconcebible que después de toda mi vida como lectora de garabatos siéndome recomendado como el manga sobre la experiencia trans haya sido capaz de llevarme casi a las lágrimas de la frustración. Comprendo que a las personas cis pueda parecerles buena (a su autora, por ejemplo), e incluso que gente transfemenina pueda ver cosas rescatables en este mar insondable de estupidez, pero siento lástima por cualquier hombre trans que se haya sometido a esta auténtica basura de representación en la que poco menos que se pintan sus experiencias como "una fase".
Me parece que lo largo de los tomos rompe por completo el pacto inicial con el lector de una forma que se siente como una traición, y aunque aprecio el trato expreso de una temática así en un manga tan extenso y que empezó a publicarse hace más de veinte años, no podría recomendarlo a ninguna persona trans, al menos después de sus primeros tomos. Tenemos que destruir nuestros falsos ídolos.