El tercer conjuro es una historia de terror. Una historia que, aunque transcurre en nuestros días y a pocos kilómetros de Buenos Aires, es una historia clásica. Una novela que nos remite a aquellas espeluznantes aventuras que hace más de cien años escribiera el gran maestro del género: Edgar Allan Poe. La historia de Lucas, su terrible pesadilla, es una invitación al miedo. Hay que entrar en ella como se entra al cine a ver una película de terror: con ganas de asustarse.
Lucas es un estudiante de Ingeniería que debe probar un invento en Los Claustros, un pueblito alejado de todo. En este escenario se verán sucesos paranormales y un conjuro para invocar al diablo, lo que Lucas deberá impedir.
Fue una lectura obligatoria para el colegio. Voy a entrar de lleno en mi opinión subjetiva. Los personajes no son para nada profundos y no conseguí empatizar con el prota. Las descripciones son muy detalladas y específicas, lo que me hizo una lectura mucho más pesada. El libro está dividido en 4 partes, donde la primera y la tercera tienen como 30 págs cada una. La segunda y la cuarta tienen menos de 20 páginas y se entienden mucho mejor. La ambientación está muy lograda, pero la historia no me dio miedo en absoluto. Las teorías y el final abierto son factores muy interesantes y logrados.
Lucas, el protagonista, nos demuestra cómo la fobia nos persigue desde la infancia y se instala en nosotros de las peores maneras. En su caso, ya no es capaz de diferenciar la realidad de sus pesadillas. Cada día olvida qué pasó aquella noche donde presenció un fenómeno sobrenatural que superó toda lógica y sus conocimientos de Física.
Una mujer desconocida, velas verdes meticulosamente envueltas, una criatura deforme en medio de la oscuridad y un periódico que nos revela algo mucho más grande: ritos paganos y una secta satanista. Lucas, sin entender qué vivió y qué imaginó, decide escribir todo porque, por alguna razón, algo o alguien parece borrarle los recuerdos.
Este libro está en mi casa desde hace mil años y no lo leí hasta ahora. Según mis hermanos, está bueno, pero no me terminó de convencer. Si bien me gustan los libros de terror, no me causó emoción. Esperaba mucho más de esta lectura, aunque reconozco que sí es entretenida. Tendría que haberlo leído cuando era una nena, para que me asustara o me hiciera preguntarme qué hay en la oscuridad cuando no prestamos atención.
Sí me gustaron las figuras sangrientas de la secta, la descripción de la criatura y cómo cambiaron los escenarios a medida que Lucas se concentraba en su entorno, pero es un libro que no volvería a leer.