En Kafka no hay propiamente personajes. Todos son especies de dispositivos que se activan según las circunstancias. Sobre ellos no hay un índice regulador que les permita (u obligue) contextualizarse. No van para ninguna parte y no vienen de ningún lugar. Simplemente nos los muestran en un punto específico (bueno, no tan específico), a partir del cual deben moverse de lado a lado presos de la total incertidumbre. Todos están atrapados en algo (sea un caparazón, una aldea, un proceso, un padre...), mas su lucha no implica oposición sino diferenciación, reconocimiento de la diferencia, singularidad, modo expresivo
Doctorado en Filosofía, Especialista en Literatura y Músico. Actualmente docente-investigador de la Facultad de Artes y Humanidades del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín, Colombia.