No todos los que están cerca de Jesús son íntimos. Algunos están cerca pero quieren solamente los panes y los peces. Otros están cerca pero solo buscan analizar y criticar.
Pero hay algunos que se identifican con Su pasión y renuncian a lo que sea para vivir en función de Él. Es gente que no se conforma con tener o ser, está dispuesta a conformar esa legión de anónimos en la tierra pero famosos en el cielo y temidos en el infierno. Simplemente quieren hacerle sonreír a Dios. A esos Jesús llama...¡Sus íntimos!
Un libro que aboga por la espontaneidad en la adoración a Dios, frente a la tiranía de los programas religiosos. Marcos Brunet invita al lector a no conformarse con una comunión ocasional y fría, más bien a una dinámica, emocionante —y llena de propósito— relación con el Creador.
Este es un libro para leer más de una vez... Y Biblia en mano. Contiene muchas alegorías que tienen que ser pesadas por el lector. No obstante, la intención es muy directa: motivar al creyente a disfrutar de su Creador y cambiar el mundo a su alrededor.
Resulta muy útil para los amantes del tema de la adoración pues trae ideas frescas (aunque la enseñanza es la misma de siempre... Eso no va a variar).
Capítulos como "Visitación Vs Habitación" y "Trabajo multigeneracional" dan en el clavo. El Cuerpo de Cristo debe considerar estos planteamientos.
Destaco dos ideas poderosas: - [El tabernáculo de David] No es un modelo de adoración o un estilo musical, sino una referencia de cómo quiere Dios que funcione su iglesia. (Pág. 43)
- Dios está en nosotros no para que nos emocionemos en un culto o que nos agarre la "chiripiorca" de la unción y temblemos sin sentido, sino para profetizar: traer entendimiento a un mundo en confusión. (Pág. 155)
Para resumirlo en pocas palabras, "Dios no tiene favoritos, tiene íntimos" es un libro honesto, sencillo y profético.
P.D.: Me pregunto si los editores realmente leyeron el manuscrito. Debieron incluir una foto a la que el autor hace referencia. Espero que se corrija en futuras ediciones. Mientras, nos quedamos con la intriga.
Es un libro excelente Que nos enseña a comprender que no se trata solo de ser un cristiano que pide, que demanda y envidia la relación de otros que son "mas bendecidos". En realidad necesitamos conocer a Dios y ver lo que hay en su corazón, conocer que es lo que Él desea para caminar sobre eso y cumplir su voluntad (Buscar su reino) y si es su voluntad no trae bendiciones, no solo materiales sino espirituales, mentales y emocionales
Excelente libro en que nos muestra una visión de como deber ser nuestra comunión con Dios.
Marcos Brunet a través de este libro nos va mostrando cómo poco a poco nuestra relación con Dios puede ir ascendiendo, llegando a un punto en el que llegamos a ser íntimos de Él, y si bien hay ciertas cosas que se repiten no una sino varias veces, es la manera en la que nos ayuda a poder recordar eso, a tenerlo presente, nunca he escuchado prédicas de Marcos, pero el libro se siente como eso, una conferencia en la que nos desglosa el tema, así que es eso, lo escuché en audiolibro así que se sintió como tal.
Aun así, siento que es un libro del cual podemos aprender y que nos refuerza la idea en que debemos ir cultivando esa relación con Dios poco a poco y de cómo podemos hacer que otros también puedan llegar a Él a través de nuestras acciones cotidianas.
"El ser humano es la puerta para que entre el Rey de gloria en la tierra. Todo lo que debemos hacer es tener los pies en la tierra pero levantar la mirada al cielo buscando las cosas de arriba".
Lo encontré muy edificante y profundamente movedor. Lo recomiendo especialmente para toda persona deseosa de buscar más de Dios y para los cristianos que sirven en la congregación. Este libro invita a reflexionar sobre el diseño original de Dios para su iglesia, y a mí en lo personal me ayudó a reconocer prácticas actuales dentro de la iglesia de Cristo que deben cambiar.
Es un llamado a pedir entendimiento al Señor y volver a las enseñanzas de la Biblia. Inicia con una exhortación clara: sacar la religiosidad y sembrar verdadera pasión en nuestra relación con Dios. Nos recuerda que no necesitamos de intermediarios, porque en Cristo todos tenemos acceso directo al Padre.
Uno de los mensajes más poderosos es recordar que no somos ladrillos uniformes, sino piedras vivas en el servicio al Señor, llamadas a edificar con propósito y autenticidad.
Para los que pensábamos que adorar era cantar, para aquellos que creíamos que ante los ojos de Dios había distinción entre los del público y la plataforma, para quienes suponíamos que asistir al culto era toda la intimidad que podíamos tener con Dios. Este libro llega a desmentir todo lo que a lo largo de los años creímos que era la adoración. Su propósito es lograr que entendamos qué es adorar en espíritu y en verdad, y por lo menos conmigo lo logró.
Un libro que nos desafía como iglesia a comprender la importancia de mantener una comunicación intima con Dios, de manera que podamos transformar nuestro pensamiento y escuchar con mayor claridad lo que Él quiere hacer en nuestras vidas y en nuestras ciudades.
Sobre todo comprender que la práctica de la adoración no le corresponde solamente al ministerio de alabanza, sino que todos somos capaces de entrar a su presencia, sin necesidad de auditorios, música o ambientación.
Fue un libro que cuando lo comencé a leer y vi que tenía tan poquitas páginas creí que me lo acabaría en una sentada. Pero al introducirme en la lectura cada dos o tres párrafos tenía que parar para tener un tiempo de reflexión, o de intimidad con Dios en oración y adoración. Es un libro que con palabras más explícitas nos muestra la verdad de nuestra identidad como hijos de Dios y que como tal debemos vivir. Fuimos creados para cosas eternas, fuimos hechos para cosas celestiales y no terrenales, y como tal debemos vivir.
Muy mala exegesis de los textos que cita. Promueve ideas del evangelio de la prosperidad, como por ejemplo:
"El placer del Creador es la satisfacción de toda la creación."
"Donde las leyes que gobiernan las naciones no necesariamente nos gobiernan. Donde tenemos inmunidad diplomática. Protección y seguridad divina, aunque el mundo se derrumbe; caerán mil a nuestro lado y diez mil del otro, pero nosotros estaremos a salvo."
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El libro me gustó, pero no me encantó. Una de las frases del libro que más me gustó fue: 'Busquemos producir una sonrisa en el rostro de Dios siempre que él nos mire y entonces vamos a ver su respaldo en todo lo que hagamos.' Me gustó también como explica los salmos hechos por David y como reflejan en ellos la intimidad que tenía con Dios.
Un estupendo material basado de una manera total mente bíblica donde nos enseña cuál es el anhelo de nuestro padre, la cultura de los cielos, marcar generaciones, vivir bajo una vida de gobierno, etc.
Es un libro que expresa mucho pero q realmente es más influyente en adorador adores o futuros adoradores ya que su terminología y forma de expresión demuestran como manejarse en este Ministerio. De todas maneras es interesante y algunos capítulos rayan en propios para el crecimiento personal...
Un libro con buena intención y muchas propuestas, pero poco argumento bíblico sólido. El autor se detiene mucho a explicar sensaciones y experiencias personales, pareciendo que quiere generar doctrina de ellas. Una estrella extra por el esfuerzo de escribir un libro.
Un libro increible el cual hay que leer con detenimiento y entendimiento. Gracias por el conocimiento impartido. Voy a poner en practica muchas cosas aprendidas.
Pensar no solamente en una visitación, sino en ser una habitación 24\7 quita muchos sesgos de una iglesia que solo piensa en ser un ladrillo más y no una piedra viva para la sociedad.
Se que la intención del autor es buena pero realmente no me gustó. Termina siendo un libro motivacional con coerto enfoque cristiano, pero carece de fundamentos bíblicos sólidos.