La Trans-Taiga es la carretera más larga y solitaria que puede recorrerse en el vasto norte canadiense: más de seiscientos kilómetros a través de un desierto boreal que mueren de pronto junto a un embalse abandonado. Un sitio que cruzar en moto, donde perderse con una mujer casada, acampar bajo la fosforescencia de la aurora y la lluvia de estrellas. Ése era en un principio el plan de Mac. Mac es un tipo que a veces necesita medicación y cuyos planes, a menudo, salen mal. Mac entiende de carburadores, de ataques de pánico y de y de rock and roll. De lo que no entiende Mac es de avionetas de contrabandistas en vuelo rasante, de armas biológicas y ancestrales secretos de los indios cree. Y va a tener que aprenderlo todo en una noche.
Un thriller que combina sorprendentemente elementos genéricos diversos, desde el terror al western, y en el que Emilio Bueso se confirma como uno de los narradores más sólidos y originales de su generación.
Emilio Bueso nace en la noche de Halloween de 1974 y, tras darse a conocer por sus novelas de terror, pasa a cultivar todo tipo de ficción especulativa, desde 2007 y para las principales editoriales independientes del panorama español.
En su obra convergen las vanguardias como el New Weird, la fijación por lo apocalíptico y lo onírico, el realismo sucio más lírico y su condición de ingeniero para una institución universitaria, que le ha aportado una cimentación científica decisiva en cada uno de sus enloquecidos textos.
Tras publicar Noche Cerrada, una historia de fantasmas de corte clásico, aparecen sus novelas Diástole, una visión rompedora de la figura del vampiro, y Cenital, una mirada apocalíptica a un futuro sin combustibles fósiles. Ambas obras fueron galardonadas con el premio Celsius a la mejor novela de fantasía, ciencia ficción y terror. En 2013 publica Esta noche arderá el cielo, un biothriller sorprendente que aúna terror y western en los desolados espacios vírgenes de Canadá. Después dio una vuelta de tuerca al horror cósmico más lovecraftiano con Extraños eones (Valdemar, 2014), una historia sucia y desgarradora que también resultó ganadora del Premio Nocte de novela. El conjunto de sus relatos ha sido compilado en Ahora intenta dormir (Valdemar, 2015), algunos de los cuales obtuvieron en su día premios como el Domingo Santos.
A partir de 2017 comienza una nueva etapa, que dará lugar a la trilogía Los ojos bizcos del sol (Gigamesh, 2021), una actualización del sword and planet de corte biopunk que no tardará en acumular diversas ediciones y reediciones, así como una adaptación al cómic.
Actualmente ha vuelto al new weird sombrío con Naturaleza Muerta (Ediciones B, 2024), un artefacto explosivo que nadie sabe decir si es un cuento de brujas o un drama psiquiátrico.
Sin ningún reparo le doy cinco estrellas. Me ha tenido enganchado durante dos días en los que no he podido soltar el acelerador de Mac. He conducido con él por cada página y he asistido a los fuegos artificiales de Emilio Bueso que nos ha ido preparando durante toda la novela. Tengo algunas pegas sí, pero son nimias. Pronto reseña. Espectacular historia. El mundo en un puño y, en el puño, el acelerador.
El señor Bueso no tiene complejos. Es crudo y descarnado en exceso, no parece preocuparse mucho de la 'credibilidad' de los argumentos de sus obras y me engancha más que una droga dura. Después de leer cuatro novelas suyas puedo asegurar que sería capaz de conseguir atraerme-repelerme incluso con su lista de la compra. Necesito más Emilio Bueso (o terapia).
3.75/5 Novela terriblemente entretenida pero que no cumple de manera exacta con los requisitos que uno esperaría de un page-turner habitual. Su narración es envolvente y familiar, un acierto que hace que interese saber más de la obra de Bueso. Tiene cosas negativas también, pero es recomendable sin lugar a dudas. Reseña completa: http://www.libros-prohibidos.com/emil...
Impresionante la facilidad que tiene el autor de conseguir que te adentres en lo que quiere y cuando quiere. La atmósfera que crea es de maestro.
La historia tiene sus altos y sus bajos, una primera parte que te atrapa, partes centrales en las que hay detalles que me han sacado un poco y un final que creo que cierra perfectamente. Muy original.
El estilo de Bueso me encanta, qué le vamos a hacer... Hasta me hace gracia ese humor tan particular y criticado. Es verdad que a veces parece que quiere ser más protagonista que los propios personajes, pero en este caso por lo menos, consigue desarrollarlos de manera que destacan sobre la prosa del autor. Se le pueden criticar mil cosas, pero a mí me funciona. Es lo que hay.
Una obra muy distinta a "Transcrepuscular", tal vez no tan rompedora, pero igualmente brillante.
Iba a ponerle 4 estrellas pero hay un trozo de texto que me ha sorprendido tanto, que he sacado una foto del párrafo y la pienso tener siempre a mano. Creo que Bueso ha mirado por la ventana de mi habitación durante mucho tiempo y ha plagiado un tramo de mi vida. Ese párrafo fue escrito en 2013, año en el que empezó mí historia. Mismo argumento en mi habitación y en la suya. Lo he leído en 2017, año en el que todo indica que su final y el mío, tienden a unirse.
Lo mejor de leer un libro sin saber nada (o casi nada) de él es la de sorpresas que te llevas, en este caso todas agradables, de lectura fácil, rápido, adictivo y con una prosa (aunque en la web de El Corte Inglés esté catalogado como poesía) que te transporta en pocas páginas a los paisajes del norte de Canadá. Los personajes están muy bien definidos, aunque algún secundario no me cuadrara mucho, y hacen que todo sea "creíble".
Resumiendo, muy recomendable, es mi primera aproximación a Emilio Bueso por lo que me lanzaré a por Transcrupuscular cuando esté disponible en formato digital.
Muy recomendable. Es un libro de grandes frases, historias bien hilvanadas, curvas y giros que sorprenden entre acelerones de dos motos. Perdedores que luchan con, o tal vez, contra la vida, cada uno con su historia, y todos en la misma, una historia que no es de amor, pero sí hay quien ama, y mucho drama. Pero no de esos dramas que te ponen triste. También hay ciencia ficción, aunque nadie va a ir a la taiga canadiense a comprobarlo. La narrativa es incluso mejor que la trama. Es oscura. Es original. Estilo gamberro con toques de cine de serie B, que le viene igual de bien que a Tarantino en sus películas, aunque esta historia no sea tarantina. O tal vez sí. También tiene su punto cómico, porque en el drama y en el caos, hay mucho de eso. Es un estilo, un sello, un autor al que seguir. Una historia que leer.
Una historia macabra y laberíntica, propio como de Bueso. Una de las mejores novelas españolas que he leído hasta la fecha. Recomiendo su lectura para todo aquel que le guste leer, en general. No se trata de un título para lector de género, es una novela para un lector de verdad, que devora todo lo que cae en sus manos. Excepcional.
Al inicio del libro, parece que estemos frente a una road-trip canadiense y tiene su parte, pero también va mucho más allá. Ya empezando por los protagonistas, Mac un motero con fobia social y ataques de pánico. Perla con sus abandonos que la llevan a algo que no esperaba, con sus sentimientos de culpa y necesidad de redención.
El primero tiene una clara evolución a lo largo del libro, la segunda quizá tiene un cambio de actitud al final, pero aunque al inicio parecía que iba a compartir protagonismo, pronto pierde fuelle y se queda en compañera secundaria de Mac. Pero a parte de la ruta de los moteros, añadimos al conjunto la caída de una avioneta de narcotraficantes, la contemplación de estrellas y auroras boreales de un astrónomo y su hijo, la ingeniería genética, el pueblo de los cree (uno de los mayores grupos indígenas de Canadá)...
La novela es una especie de western contemporáneo, con motoristas en lugar de vaqueros, los cree como indios, Canadá como territorio salvaje e inhóspito.
El estilo de Bueso hace fácil la lectura de este libro, que no llega a las 300 páginas. Capítulos cortos como sus frases, se lee con fluidez a pesar de no contar con diálogos entre sus páginas. Lenguaje y texto cercano, tacos, referencias culturales y musicales, narración en tercera persona, ritmo bastante lento hasta un poco más allá de la mitad y ya imparable al final.
Como parte no tan positiva, que también hay algunas cosas que no me han convencido, puedo mencionar los flashbacks al pasado. Los de Mac se me hicieron especialmente largos y me aportaron muy poco al desarrollo de la novela. Algunas relaciones se me hicieron algo previsibles pero bueno, sin más, creo que el autor sabía que relacionaríamos las dos tramas como creo que el lector hace al leer el libro.
El final me gustó. A medida que llegaba el desenlace, me iba preguntando como podría el autor unir las tramas y a la vez acabar la novela y me pareció una forma correcta y adecuada, imaginé varios finales posibles pero bien, acabé contenta con el escrito.
No será la última novela del autor que lea, de hecho, aunque no tenga más comprados, sí que tengo un par anotados en mis pendientes.
El sistema Bueso de escribir parece que consiste en “Si hay diez maneras de decir algo, por qué no decirlo de diez maneras”. Y preferiblemente en frases cortitas, disparadas de una ametralladora, en primera persona. Lo raro es que, aunque cada profesor de escritura creativa te desaconseja de utilizar esta estrategia, con las novelas y cuentos de Bueso eso funciona. O al menos funciona para mí, como un lector no nativo, un estudiante de español para quien esta inundación lingüística transciende la prosa purpura y llega a ser una delicia del vocabulario y, por qué no, atmosfera onírica, aunque frecuentemente interrumpida por consultactiones al diccionario.
Con un estilo tan prominente, las historias de sus novelas, necesariamente, caen en el segundo plano. Eso no significa que son malas, ni que son aburridas – la imaginación del autor es fascinante y los diversos personajes de sus obras son un testamento a un autor leído, culto, educado. Además, son buen tramadas, con un buen arco y fines catárticos e imprevisibles, aunque no ilógicos.
Con todo lo dicho, creo que poco a poco las obras de Emilio Bueso se han convertido de un placer inconfesable a lo mejor que he descubierto hasta ahora de la producción literaria hispanohablante moderna.
4 Estrellas ☆☆☆☆ Pocas cosas puedo decir que sean negativas. Desde la premisa tan creativa, tan diferente que rompe lo establecido hasta la gran cantidad de pasajes inimaginables que rompen con todo el sentido de la realidad, es imposible que no pueda enamorarnos. Fresca e impredecible, sin pies ni cabezas en el mejor sentido de la palabra, logra meternos en una historia alucinante que toma lugar en una noche hacia rumbos inesperados. Se apega a lo más simple y curiosamente en una noche loca estrellada con fuegos artificiales espaciales de fondo, lo que menos impacta es la acción. Los momentos más tranquilos son profundos, bellos, introspectivos y que dejan al lector anodadado. Con un ritmo frénetico, bastante bien medido, logra llevarnos por la historia como una motocicleta en carretera sin un solo bache solo hacia delante. Un wester boreal con terror y ciencia ficción en toda regla. La gente escuchará de Bueso en el futuro con más regularidad.
“El mundo en un puño y, en el puño, el acelerador”.
Esta es la historia de Mac, el dueño de un taller de motos, que deja su rutinaria vida en pausa cuando recibe la llamada del gran amor de su vida, Perla, quien tras diez años de silencio, contacta con él para realizar un viaje un moto, volver a la carretera para escapar de tu ex marido, de su familia, de una década de esclavitud llamada matrimonio y vida del hogar.
(7/10) Una historia con grandes virtudes y defectos que se ven perjudicados por el gusto particular de cada lector, lo que hace que no sea una novela redonda pero sí interesante. Por partes: Me ha encantado la ambientación de la Taiga, remarcada por el faro de la Harley. La atmósfera siempre me ha parecido un punto clave en las historias, y aquí Bueso lo borda. El apartado en documentación es interesante y a pinceladas, sin ser cansino, sino fluido. Me ha descubierto a los cree, los pilares de la creación y la Taiga. Se agradece. En cuanto a su estilo de narración (lo más llamativo) me encanta cómo junta las frases, sus metáforas, el sentido y contrasentido... Sin embargo, el lenguaje de "malote" termina aburriendo, porque parece al final que toda voz en esta historia habla igual. También es una losa dedicar tres párrafos para contar una simple acción, y eso es muy farragoso. Los personajes no me han llamado la atención, quizás demasiado tópicos. Perla puede ser la más destacable, por este halo de misterio que la rodea. Y el final... Demasiadas coincidencias, muchos Deus Ex Machina (a pesar que Bueso se percate de ello). Un final extraño, quizás hasta forzado, pero que también huye del tópico fácil.
El libro empieza bien, entretenido, pero a medida que va avanzando se desinfla un poco. Creo, además, que la manera en que está escrito hace que sea un poco cargante, con un lenguaje demasiado irónico y lleno de adjetivos que hace que de un poco de pereza ... Al principio parece que hay un elemento sobrenatural, pero luego simplemente se trata de experimentos genéticos. Por otro lado, los pocos personajes que salen resulta que al final se conocen todos. Por las críticas que había leído pensé que estaba mejor de lo que realmente está. El principal inconveniente para mi ha sido el tema del lenguaje, que se hace muy cansino, con un narrador en tercera persona que no para de hacer comentarios sobre lo que ocurre, y al que a veces te dan ganas de decirle que se calle, que deje de hacer valoraciones y encadenar calificativos y frases supuestamente ingeniosas para que trama avance un poco, porque en realidad, pasar, pasa muy poco. Calificación final: regulero.
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Descubrí y me enganché a Emilio Bueso leyendo Extraños Eones, y he visto en Esta noche arderá el cielo varios de los mismos elementos esenciales: personajes que aparentan ser vulgares y se desvelan extremos, un frecuente cambio de scope entre lo cósmico y lo infinitesimal, lugares-frontera, seres imposibles... piezas de un rompecabezas donde los sucesos se desbocan y las casualidades acaban siendo, tal vez, demasiadas. Me ha gustado mucho, en especial por su buen ritmo, por su valentía y la siempre provocadora prosa del autor, aunque me ha costado encajar que los pocos elementos que constituyen el puzzle acaben tan relacionados. No hay cabos sueltos, lo cual podría entenderse como un acierto nacido del buen oficio, aunque en este caso me ha resultado un tanto forzado. Si ese es el precio que hay que pagar por disfrutar de relatos que se atreven a pervertir géneros y fórmulas para definir en nuevos territorios de ficción, yo firmo.
Gracias a Cthulhu aún puede leerse en este país buena literatura. De la que me gusta. ¡Y escrita por un paisano! Después de "Cenital", a cuyo autor (Emilio Bueso) jamás perdonaré esos endiablados capítulos en itálica y que fuese tan corta, "Esta noche arderá el cielo" (quizás su mejor novela hasta la fecha) viene a demostrar que muchos estamos hartos de los libros de siempre y que cuando una novela está bien escrita da igual que sea de género, de terror, de hombrecitos verdes, de personajes auténticos o de lo que te dé la gana. Ah, y que temáticas hay muchas, y además suelen —y deben— cambiar con los años. Algunos de esos escritores tan sesudos, serios y aburridos que tanto venden en este país (con lo poco que se vende) deberían tomar nota.
Bueso tiene duende escribiendo. No creo que se pueda definir de otra forma. Tortura su escritura hasta que saca frases que son un placer encontrar durante la lectura.
Aún recuerdo una discusión con cierto Librero del Mal en la que le dije que si no se descarriaba iba para grande. Dicho librero, por lo que sé, piensa que ya está ahí.
Yo, por mi parte, aún espero cotas más altas, descarnadas, hilarantes y salvajes en la escritura de Bueso.
Solo por la frase de inicio ya merece ser leida esta novela: "El mundo en un puño, y en el puño, el acelerador". Moteros, indios, los bosques mas reconditos de canada, y unos extraños eventos que van a elevar la tensión de toda la gente que va a cruzar sus caminos en la noche en la que ardera el cielo.
Me moría de ganas de leer esta novela, y eso siempre es peligroso. Porque las expectativas son altas y es difícil estar a la altura, pero también porque tras dos novelas tan diferentes como son Diástole y Cenital, parecía improbable que Bueso pudiera volver a sorprenderme. Ya os avanzo que lo ha hecho.
Esta noche arderá el cielo es la historia de un motero asocial, con ataques de pánico, que va de fracaso en fracaso, que no ha sabido o no ha podido aprovechar ninguna de las oportunidades que la vida le ha ido dando; un motero al que ahora parece que esa misma vida le da un ultimátum: o aprovechas esta o te mueres de una vez.
Porque de eso va esta novela: de un tipo que intenta tomar las riendas de su vida de una vez, encontrar su lugar en el mundo. Y, en el fondo, es de lo que Bueso escribe siempre. Solo que es tan bueno que no nos damos cuenta. Diástole era la historia de un pintor yonqui que, gracias a un extraño personaje, recuperaba el control de su vida. Crisis (grande) y catarsis (que no final feliz). Cenital era la historia de unos personajes que, tras el fin del mundo (crisis), intentaban recuperar sus vidas como sociedad en la ecoaldea (catarsis). Esta noche… es la historia de un motero al que el mundo le viene grande, incapaz de soportarlo, que se va a ver obligado a enfrentarse a sí mismo o a morir. Porque su rival no son los indios contrabandistas, ni el ejército canadiense, ni las criaturas imposibles que pueblan la taiga, sino él mismo. El hombre en busca de sentido. Puro Zeitgeist, el espíritu del tiempo. Los grandes escritores son los que consiguen vislumbrar cuáles son las grandes tribulaciones de su época y plasmarlas en papel. Los más grandes, además, consiguen que no te des cuenta de lo que te están contando, que les leas como si solo fueran novelas. Bueso es muy grande: ha visto que el hombre postmoderno, nosotros, es un hombre perdido en un mundo demasiado grande. Un hombre que intenta encontrar su sitio, pero al que todo empuja a huir. Es un pintor que acaba siendo un yonqui porque no consigue soportar su propio arte. Es un gris funcionario, pero quiere ser el que lo abandona todo y se va a fundar una ecoaldea en mitad de la nada, a costa de todo. Es un motero que toma pastillas contra el pánico, pero que quiere cambiarlas por una pistola de bengalas.
Sin embargo, aunque el tema sea siempre el mismo, Bueso es lo bastante hábil (y lo bastante listo) como para volvernos a explicar la misma lección de una manera diferente. Tanto, que creamos que nos está explicando otra cosa. Esta vez se ha decidido por un western. Con elementos de ciencia ficción y de terror, sí, pero un western. Pensad la imagen: un blanco con una pistola enfrentándose a una tribu de malvados indios que tienen secuestrada a la chica. Cambiad los caballos por motos, poned PVC en los tipis, haced que la pistola sea de bengalas; da igual, sigue siendo un western. Emilio Bueso
Emilio Bueso. En el fondo, es un buen tipo. Aunque tenga cara de escritor de terror.
¿Que podéis esperar de Esta noche…? En el fondo, lo de siempre en sus libros. Y eso es bueno. La prosa es cortante como el frío que pasan los protagonistas, pero cargada de juegos de palabras (sin florituras ni lirismos innecesarios). Casi minimalista. Los diálogos son de obra de teatro: cada personaje es reconocible por su manera de hablar, y podemos conocerles por lo que dicen (y por lo que callan). La estructura es, de nuevo, como la de un gran rascacielos: todo se sostiene en ella, pero solo la ves si así lo quiere el arquitecto, si te ponen las paredes de vidrio. Frases que reaparecen de manera supuestamente inocente cada veinte o treinta páginas, avisando de lo que está por venir. La pistola de Chéjov, que aquí es de bengalas. Los fuegos, artificiales, reales o metafóricos, que al principio son casi anecdóticos pero que van aumentando su presencia hasta que, efectivamente, el cielo arde. Y el suelo. Y los personajes. Todo quemado, purificado por el fuego, agente de la catarsis.
Y el ritmo. Un ritmo medido casi se diría que a puro metrónomo. Capítulos cortos y eficaces, que nos van dando una visión de conjunto como la de un caleidoscopio, para que nosotros nos formemos una idea de lo que está pasando, pero haciendo que siempre tengamos la sospecha de que hay algo que no hemos visto. Una sombra captada con el rabillo del ojo. Un movimiento en la copa del árbol. Una figura a través del cristal empañado del coche. Y poco a poco vamos comiéndonos las uñas, viendo la magnitud de la tragedia, quedándonos ojipláticos, boqueando incapaces de asumir que de verdad hemos leído lo que hemos leído.
La próxima vez que oigáis hablar de la generación nocilla y os vengan con monsergas sobre la postmodernidad en España, acordaos de Emilio Bueso. No sé si le gustará, pero él es pura postmodernidad. En las formas, y en los fondos. En los temas, y en la manera de abordarlos. Puro Zeitgeist. Palabras mayores. Literatura. Con mayúsculas.
Una novelita que pretende ser más de lo que a duras penas alcanza a ser: una inútil opción para matar el tiempo. Un librito que pasa sin pena ni gloria por la mente del lector. Incluso el desparpajo del narrador luce forzado, como si intentara demasiado impactar al lector, incluso permitiéndose una que otra bromita con este. Sí. Como si fueran grandes amigos. Demasiado pretensioso para mi gusto. Esto hubiese quizá sido más efectivo si hubiera sido condensado en relato, pues creo que el autor cogió una simple idea para un cuento y empezó a darle lata y a estirarlo (y a joderlo) hasta convertirlo en novela y el resultado es que no es ni lo uno ni lo otro. Y para pretender ser una novela corta bastante se tarda el autor en mover la historia y sus personajes, y es que la historia no da para más. Sus personajes son acartonados y no tienen ni pizca de personalidad; sus diálogos, cursis y risibles. Un personaje incluso llama a su hijo preadolescente "melocotón." "Oye, Melocotón esto, Melocotón, lo otro. Que si te quiero mucho Melocotón." ¿En serio? ¿Quién carajos llama a nadie "Melocotón"? Y mucho menos a un chico de nueve años. Me pregunto como se sentiría este chico si su padre le llama "Melocotón" en frente de sus amiguitos de la escuela. Un suicidio en potencia, sin duda. He aquí otra joya del narrador: "...antes de lo que se tarda en decir «deus ex machina», el helicóptero sale disparado hacia la espesura del cielo más negro que se haya desplegado más allá de las copas de los árboles." Pero, ¡¿qué mierda es esta?! ¿Este autor es un principiante o simplemente es un tarado? Y Para rematar, esta otra: "Que únicamente ve los rayos X, una luz que viaja a otra velocidad, por lo tanto en el catalejo ese pude contemplar las poderosas expulsiones de radiación de las nuevas estrellas." Es decir, que según este bribón los rayos X y la luz viajan a distintas velocidades. Me pregunto: ¿acaso Bueso se tomó la molestia de documentarse antes de escribir esta barrabasada? ¿Sabes qué? No quiero perder mi tiempo en este tipo de bribonadas. Hay demasiados buenos libros allá afuera como para ir perdiendo el tiempo con basuras como esta. Si voy a leer algo por lo menos pido que tenga un mínimo de calidad. Esta ni eso. Y como dicen que nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena impresión, me parece que difícilmente le dé otra a Emilio Bueso.
Quizá en el momento de su publicación Emilio Bueso era todavía una estrella indie dentro del panorama nacional, pero a día de hoy resulta casi inconcebible que algún aficionado a la fantasía o ciencia-ficción patria no haya oído hablar maravillas de este escritor castellonense que acaba de sacar al mercado nueva novela en el sello Insomnia de Valdemar y que participa en el ambicioso proyecto distópico preparado por el sello Fantascy en 'Mañana todavía'. Sea como fuere, con este libro queda claro por qué Bueso ha ido ganándose a pasos agigantados un hueco de honor en las estanterías de los habituales a la literatura de género, porque 'Esta noche arderá el cielo' es con toda seguridad una de las novelas mejor escritas que tuve la ocasión de leer el año pasado y una de las que más enganchado me tuvo. Fue un viaje intenso, frenético y repleto de sorpresas por el corazón helado de la Trans-Taiga que mezcla de manera arriesgada pero satisfactoria una multitud discordante de géneros. Los demoledores golpes de efecto que se guarda Emilio Bueso a la vuelta de cada curva, la excepcional caracterización de unos personajes controvertidos y macarras hasta la médula o el admirable ejercicio de suspense en tono apocalíptico que palpita en cada página de la novela harán que te mantengas pegado a la historia de 'Esta noche arderá el cielo' como si te fuera la vida en ello. ¿Necesitáis más razones para salir corriendo a por este fantástico libro?
Tras generarme alguna duda en Cenital, en esta historia si que ha terminado por conquistarme Emilio Bueso.
La historia tiene muchas cosas buenas, pero una por encima de todas, Mac el protagonista.
La personalidad y fuerza que le otorga el autor, hacen de este motero uno de esos personajes que pueden llegar a marcarte. En ese sentido un diez para el autor.
Pero a parte de Mac hay más cosas buenas, el trasfondo donde transcurre la trama es una maravilla. El lenguaje más coloquial que se emplea en la historia también es todo un acierto.
El fallo que me impide ponerle 5 estrellas, porque para mi forma de verlo es un gran fallo, reside en cierto giro de la trama entre distintos personajes que no me ha convencido para nada. No puedo explicarme mucho mejor, pero aquellos que lo hayáis leído o lo vayáis a leer ya lo entenderéis.
Os dejo un enlace a mi blog para que aquel que quiera pueda darle un vistazo a la reseña que hice allí.
Reseña: http://www.fabulantes.com/2014/02/est... "A (Emilio) Bueso no le interesan los clichés del género: es por eso que apuesta por unas nuevas normas y formas. (...) El alicantino escribe bien, sabe exprimir el lenguaje (en sus propias palabras, “sacarle pus”). Entrelaza frases cortas y secas, y gusta de recrearse en ellas. Como el paisaje desolado e inhóspito del libro da lugar a grandes silencios introspectivos, los rellena con estudios de personajes, con saltos temporales, con digresiones que parecen no venir a cuento y que luego resultan puntadas con hilo. Todo para narrar sin pausa, con la mano puesta en el acelerador. Es como si Corman McCarthy hubiese escrito No es país para viejos en clave terrorífica. Entre la novela que reseñamos y la gran obra del estadounidense hay más puntos en relación de los que serían aceptables: la huida; la persecución; el contrabando; los sujetos límites."
Me encanta el estilo gamberro y directo de esta historia. Aquí Bueso nos brinda una novela descarada, soez, rápida, entretenida, aderezada con toques de ciencia ficción, de thriller y de comedia y de fuegos de artificio, de muchos fuegos artificiales, de los buenos, de los que llenan todo el cielo para dejarnos boquiabiertos.
No defrauda, en su estilo sorprendente, con personajes bien trabajados y una narración que engancha. Este es su punto fuerte, que destaca en este caso por encima de la trama.
Esta novela es un poco como "Abierto hasta el amanecer". Tiene una primera mitad donde se plantea una situación con un pequeño grupo de personajes que se convierten en rehenes de unos traficantes, para pasar luego a una segunda mitad loquísima que introduce monstruos, mad doctors e ingeniería genética. Todo depende de si entras en el juego, yo no del todo. La voz narrativa del autor está bastante bien y en algunos capítulos se nota su formación en ingeniería ( si hay alguno en la sala, lo puede encontrar divertido).