Son al menos cuatro historias de amor.
Ésta sí que es “La más romántica de las historias” siglo XIX.
Me arrancó unas lágrimas cuando la resignación se presentó.
Los datos históricos vienen muy precisos, casi al estilo de libro de historia y son bastante extensos en detalle.
NO ENTIENDO COMO UN PERSONAJE GUARDA UNA FORTUNA, en efectivo POR LO QUE DICE y no creo que en dólares que no era habitual entonces, Y MUCHOS AÑOS DESPUÉS SIGUE VALIENDO UNA FORTUNA. JUSTO atravesando LA CRISIS DEL 30 y siendo que menciona que hubo inflación en el 48. Si hubiera sido oro sería más creíble. Tal vez la autora tenía un dato que desconozco y justamente quiso puntualizar en la poca desvalorización del dinero en la época.
SPOILER AHEAD.
Es la historia de una muchachita mapuche que ase gana la vida cocinando y con su madre. Capta la atención de un descendiente de alemanes joyero, rubio de ojos claros que quiere ser pintor pero su padre lo reprime. Pinta sin entrenamiento y cuando se anima, encara a la “indiecita” para pintarle un retrato. Reticente y después de asegurarse que no le cobraría y luego que no le pagaría, ella acepta y se da cuenta que es bueno. Él aprovecha para pedirle repetir para hacer otro para él.
Él la besa y decide pedirle permiso a su madre para noviar, quien por respeto a su hija no reveló que pensaba que un señorito tan fino difícilmente requiera su permiso.
Empezaron a salir y contrastaban ante todos.
Cuando la invitaron a la casa de sus suegros, él le confesó que ella era “india”. Su padre se enojó, la insultó diciéndole que se sacara las ganas y ofendido, se fue.
Se casaron y la llevó a Mendoza. Allí él empezó a trabajar como peón con gran sacrificio. Ella a hornear y cada vez que probaban sus delicias, más trabajo conseguía.
Tuvieron a su hija y eran felices. Hasta que el sacrificio le pasó factura y él murió. Ella casi muere de tristeza hasta que vuelve a Buenos Aires y le cuenta a su suegra que siempre se había carteado con su hijo a pesar de sus parcas respuestas y que ya extrañaba la falta de ellas. El abuelito de La Niña sigue sin querer verlas.
Anda melancólica por la vida, su hija Nehuén tiene trece, se educa y ayuda a su madre de mesera en el hotel que trabaja de cocinera. Allí un asiduo comensal nota su ausencia y al regresar pide conocerla y nota que es la belleza morena que había visto en un baile y no volvió a encontrar. La felicitó y empezó a cortejarla a la salida de su trabajo.
Ella le cuenta de su marido muerto. Él había perdido a su amor también y crió junto a sus padres a su hijo de seis meses al que cuidaba sólo cada día saliendo del trabajo en el ferrocarril.
Santiago con 19 años y estudiante de periodismo, llamó la atención de Nehuén ya con 13 años y empezaron a hablar de revistas y las publicaciones que hacía en el diario en el que trabajaba. La niña se enamoró.
Mientras sus padres no avanzaban. Él rompió la relación porque ya no quería sufrir y le confesó sus sentimientos y que sabía que ella no me correspondía igual. Allí la asaron semanas sin verse y ella cambió el humor de taciturno y melancólico a irritable. Empezó a dejar atrás a su marido.
Se presentó en casa de él y le sonrió, algo que no había hecho. Le pidió si se casaría con ella. Se amaron. Aún así ella no dejaba ir al padre de Nehuén.
Se mudaron juntos y siempre tuvo suerte porque fue muy respetada por sus maridos. Él le dijo a su hijo que no era una sirvienta y se repartieron las tareas como solían entre todos.
Nehuén ya con 16 años empezó a colarse en el dormitorio de él inocentemente para leer y pasar un rato con su amado.
Él pudo notar los cambios de la niña a mujer y empezó a faltarle el control. Un día jugando la besó, la desnudó y le dijo que quería hacerle el amor. Ella preguntó si no lo estaba haciendo ya, pues le faltaba mucha educación sexual, él dijo que faltaba y ella lo autorizó a hacerle todo lo que le hiciera sentir bien. Él lo hizo sin temor a avergonzarse por poco experto, ya que la única vez anterior había sido una prostituta, pues era virgen ella.
Abusaron de ello juntando dinero para casarse y los atrapó Vicente cuando entró al cuarto porque su madre estaba con pérdidas después del embarazo.
Echó a Santiago considerándolos hermanos. Luego se entera la madre y la manda a tener el hijo a Mendoza.
Allí conoce a una rubia hermosa que esperaba a su gaucho Rosario para desposarla, quien había ido a buscar a su hijo que estaba con sus abuelos.
Nehuén se entera que su madre quería entregar en adopción al niño y se escapa a Río Negro, con su tía, empeñando algunas joyas de su abuela. Le da un anillo a su amiga para cuando se casara. Después apareció Santiago y ella le contó, así que partió para allá y atrás aparece Rosario con su hijo y pide la mano a su abuelo que no tiene problemas en dársela en matrimonio. Súper respetuoso. Usó el anillo que su amiga le había regalado.
Finalmente llegó el tan lindo Santiago lagrimeando al ver a su amada con ese vientre redondo.
Sus padre los buscaban y les pedían que volvieran que serían bien recibidos.
Ellos volvieron, su tía les había regalado dinero que había tomado para huir y no ser ajusticiada como el resto de su familia masacrada por andar en negocios turbios y todos felices.