El 1 de junio de 1310, en París, las llamas de una hoguera de la Inquisición consumieron el cuerpo vivo de una mujer de la que poco se sabe: Margarita Porete, una beguina de la región de Hainaut que había escrito un libro, El espejo de las almas simples, y que fue la causa de su condena. A pesar de ello, y tras su muerte, este libro tuvo tan enorme difusión que, en los últimos siglos de la Edad Media, traspasó fronteras geográficas y lingüísticas como pocos textos de su época, traduciéndose del francés (o del probable original picardo) al latín, al inglés y al italiano. Escrito con forma de un diálogo entre personificaciones alegóricas, y en el marco de las formas de expresión de la literatura cortés, El espejo de las almas simples es una obra de teología que enraíza en las corrientes de la llamada «mística femenina» del siglo XIII y cuyos contenidos se vinculan estrechamente al pensamiento del maestro Eckhart, quien casi con seguridad lo conoció y leyó. El libro, caído tras el siglo XVI en el olvido, fue redescubierto, y con él su autora, en pleno siglo XX. Desde entonces se reconoce en esta obra uno de los grandes hitos de la literatura mística occidental. Blanca Garí es profesora de Historia Medieval en la Universidad de Barcelona y ha centrado su investigación en la mística femenina medieval. En colaboración con Victoria Cirlot ha publicado La mirada interior. Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media (1999).
1.- "[Razón:] Dime ahora, Amor –dice Razón–: ¿estas Almas sienten alguna alegría dentro o fuera de ellas? [Amor:] No –dice Amor–, en el sentido que lo preguntáis, no. Pues su naturaleza ha sido mortificada y su espíritu está muerto. Toda voluntad ha huido de ellas y por ello el Alma vive, habita y está en virtud de esta mortificación en la voluntad divina. Pero ahora escuchad, Razón –dice Amor–, para que podáis entender mejor lo que preguntáis. El que arde no tiene frío, y el que se ahoga no tiene sed. Pues bien, esta Alma –dice Amor– arde de tal forma en el fuego de la hoguera de Amor que se ha convertido en el propio fuego y no siente el fuego porque ella es el fuego en virtud de Amor que la ha transformado en fuego de amor. Ese fuego arde por sí mismo, en todo momento y lugar, sin alimentarse ni poder querer alimentarse de otra materia más que de sí mismo".
2.- "[Amor:] Es necesario –dice Amor– que esta Alma sea semejante a la Deidad, pues se ha transformado en Dios, por lo que mantiene su verdadera forma, aquella que le fue dada y otorgada sin comienzo por uno sólo que en su bondad la ha amado siempre. [El Alma:] ¡Ay, Amor! –dice esta Alma–, el sentido de lo que habéis dicho me ha anulado y la sola nada de esto me ha hundido en un abismo inferior sin mesura a menos que nada. Y el conocimiento de mi nada –dice esta Alma– me ha dado el todo, y la nada de este todo –dice esta Alma– me ha quitado la oración y la plegaria, y ya no rezo nada. [Santa Iglesia la Pequeña:] ¿Y qué hacéis entonces, dulcísima señora y maestra nuestra? –dice Santa Iglesia la Pequeña. [El Alma:] Reposo por completo en paz –dice esta Alma–, sola, nula y toda en la cortesía de la mera bondad de Dios, sin que un solo querer me haga moverme, por riquezas que contenga. Tal es el cumplimiento de mi obra –dice esta Alma–: no querer jamás nada. Pues en la medida en que no quiero nada, me hallo sola en él sin mí, por completo liberada, y en cuanto quiero algo –dice–, estoy conmigo y pierdo libertad. Pero cuando no quiero nada y he perdido todo fuera de mi querer, entonces no me falta nada: ser libre es mi manera. No quiero nada de nadie. [Amor:] ¡Oh, preciosísima Esther!–dice Amor–, vos que perdisteis todas vuestras prácticas y, gracias a esa pérdida, ganasteis la de no hacer nada, fuisteis por ello verdaderamente preciosa, pues en verdad esa práctica y esa pérdida se hacen en la nada de vuestro amigo, y en esa nada –dice Amor– os extasiáis vos y permanecéis muerta. Pero vivís, amiga, totalmente en su querer; ésa es su alcoba, donde le place demorarse".
3.-"[Amor:] Esta Alma –dice Amor– recibe su verdadero nombre de la nada donde mora. Y puesto que ella es nada, no le importa nada, ni ella misma, ni su prójimo, ni el propio Dios. Pues es tan pequeña que no puede encontrarse a sí misma; y todo lo creado le es tan lejano que no puede llegar a sentirlo; y Dios es tan grande que no puede comprender nada; y en virtud de esa nada ha caído en la certeza del nada saber y en la del nada querer. Y esta nada de la que hablamos –dice Amor– le da el todo que nadie puede tener de otra manera. Esta Alma se halla presa y detenida en el país de la entera paz; pues está siempre colmada de satisfacción en la que se zambulle, desliza, flota y se inunda de paz divina, sin moverse interiormente ni obrar exteriormente. Esas dos cosas le obstruirían esta paz si pudieran llegar a penetrar; pero no pueden, pues se encuentra en estado de soberanía por lo que no pueden molestarla ni disturbarla. Si hace algo exteriormente, lo hace siempre sin ella. Si Dios hace su obra en ella, la hace de él en ella, sin ella y por ella. Esta Alma no halla más obstáculo en esto que el que halla el Ángel en guardarla. Y el Ángel halla tanto obstáculo en guardarnos, como el que hallaría si no nos guardase en absoluto. Del mismo modo esta Alma halla tanto obstáculo en hacer lo que hace sin ella, como el que hallaría si no lo hiciese en absoluto; pues nada tiene de ella misma. Ha dado todo libremente sin un porqué, pues es la dama del esposo de su juventud. Y éste es el sol que resplandece, calienta y alimenta la vida del ser separado de su ser. Esta Alma no ha retenido en ella ni duda ni dolor. [Razón:] ¿Qué pues? –dice Razón. [Amor:] Alianza cierta y verdadero acuerdo de querer tan sólo la divina ordenación".
Fue un error llevarlo a la playa. Tan confuso y enredado como para que las introductoras desecharan su relación con la herejía del libre espíritu por machista y abogaran por ver a la Porete y a la Katrei como feminazis convencidas. Necesito leerlo otra vez; nunca más en la playa.
Con mucha curiosidad empecé a leer este libro. Definitivamente hay que ubicarse en esa época para lograr seguir de alguna forma lo que la autora quiere expresar y que luego causaría su muerte, una que muestra el poder de la Iglesia sobre la vida de quienes consideraba peligrosos, sobretodo en el caso de las mujeres.. Sus palabras y continuas preguntas sobre la naturaleza del alma y la búsqueda de Dios, de la razón, del amor hacen del texto uno muy denso y repetitivo en búsqueda de respuestas que parecen nunca poder resolverse.
Margarita Porete hubieras sido fan de la Rosalía y LUX hubiera sido tu canon jaja definitivamente un libro desafiante, no por nada le costó la vida a la autora. Me enloqueció completamente, te da una perspectiva diferente de la relación que una puede tener con Dios, donde el alma se libera de las virtudes que le son impuestas por miedo al castigo, accedes a lo divino por medio del amor, no por medio de la iglesia, sacrificios u obras, simplemente no necesitas buscar lo que ya está en ti, en tus pensamientos, en tus intenciones.