Iba a escribir casi otro ensayo que fuera mi opinión sobre este libro y TODO lo que he podido sacar en mi (primera) lectura.
Pero sería dejarlo muy fácil.
Hay que leerla, aunque cuente su propia historia, sus vivencias, en la España del dictador, de la Iglesia y de la ablación de la memoria. Aunque a priori pienses que no te "toca" porque, según veo yo, todo lo que cuenta podría haberse vivido casi en cualquier parte del mundo: formas de oprimirnos a la mitad de la población y formas en las que nos rebelamos y nos liberamos. Porque lo que nos cuenta en realidad no son sus vivencias solamente: son las de nuestras predecesoras, necesarias para recuperar nuestra memoria histórica y empezar a crear nuestros propios modelos.