"La clave para una vida auténtica es la conciencia de la propia narrativa, lo que podríamos llamar «reflexividad». Esto se refiere a la capacidad de salirse del propio sistema de creencias y mirarlo desde fuera, por así decirlo: como si fuera el sistema de creencias de alguien más".
"Nada es para siempre salvo una cosa, si nos comprometemos con ella: la conciencia. A través de la conciencia podemos alcanzar una comprensión del mundo más profunda, y una más profunda apreciación de nosotros mismos. Y si no podemos ver el significado de las cosas en el momento en que suceden, también es cierto que la brecha entre evento y comprensión puede reducirse conforme nos hacemos mayores. La confianza, la paciencia y la resistencia lo vuelven posible".
"Si se pierde contacto con uno mismo, con la propia realidad, entonces se abre un abismo inmenso en el centro del alma y, en vez de lidiar con él, tolerarlo, para poder encontrar el camino de salida, la tentación es rellenarlo con sistemas y eslóganes. Entonces, como un robot, uno es capaz de asesinar a millones de personas, convencido de estar purificando el mundo, de volverlo un lugar seguro para la versión particular de la verdad".
"Cuando digo que es importante confiar y aguantar, me refiero a contacto visceral, encarnado, con el propio centro vital. Desde luego, no es necesariamente la alegría; como dije, la tristeza también forma parte de la ecuación, por lo cual es importante no evadirla o suprimirla. Después de todo, tristeza no es lo mismo que la depresión. Éste se caracteriza por el embotamiento, una falta de emociones como tal. La tristeza se relaciona con la pérdida, y la pérdida es real para todos nosotros en diversos momentos. El asunto es que hay fuerzas más profundas que nos atraviesan, y es crucial permitírselo. Puede resultar escalofriante, pero si no lo hacemos la vida se convierte en una concha vacía".
"A varios niveles distintos, nos acercamos rápidamente a los límites de nuestra civilización".