Frente a la argumentación victimista del nacionalismo vasco -no muy distinta de la que domina en la mayoría de los nacionalismos-, el autor de este ensayo propone una argumentación alternativa: el análisis de la leyenda, el rumor y los mitos a la luz de la historia, en su sentido más riguroso. A través de un recorrido por las biografías y los microcosmos culturales de las figuras más descollantes en la genealogía del nacionalismo vasco, Jon Juaristi defiende que tras las reclamaciones aberzales no hay pérdidas u ofensas reales que exijan ser reparadas, sino la necesidad -propia de los trastornos melancólicos- de adelantarse a la pérdida para ganar siempre. El nacionalismo vasco ha logrado así consolidar su hegemonía a costa de la marginación cultural y del sometimiento político de la mayoría no nacionalista de la población vasca. Estas Historias de nacionalistas vascos constituyen una auténtica contra historia del movimiento abertzale, desde sus orígenes hasta el “espíritu de Ermua”.
"¡Ah, la guerra imaginaria! Qué distinta de la guerra. Tanto como los amores imaginarios de los amores reales, tanto como de la muerte literaria de la muerte real, desde donde nadie habla, por muy gudari que sea"
Un libro triste, melancólico; escrito en los meses posteriores al asesinato de Miguel Ángel Blanco. Escrito por un antiguo miembro de ETA. Y también un libro que analiza de una manera muy peculiar -de una manera literaria- los orígenes ideológicos del nacionalismo(s) vascos. Un libro divertido, sobre todo a la ahora de tratar las fantochadas de los hermanos Arana y algunos de sus epígonos.
Y que, pese a ello, se muestra comprensible y honra a su manera a aquellos que por razones justas -o no- fueron seducidos por la vieja que pasó llorando. Aquella que reclama una venganza de sangre por los muertos de la patria.
Desilusión. Creía que me iba a encontrar un ensayo acerca de los verdaderos problemas que tiene el País Vasco por culpa de los nacionalismos, dónde flaquean éstos, qué enfermedad mental en concreto comparten Arana, Arzallus y Setién... y me encuentro con un estudio soso, romo, que se deja la mitad de los detalles importantes por el camino (no he visto por ningún lado “perlas” de Arana como la de no sacar de la ría a un hombre que pide auxilio en español). Incluso el capítulo de la lengua vasca es aburrido. Con la cantidad de cosas interesantes que pueden decirse, hombre. Y la filosofía vital de Unamuno es interesante en otro contexto, no relacionándolo con la (y cito literalmente) melancolía intrahistórica vasca.
Hace 14 años que leí el libro y no puedo acordarme muy bien de su forma y contenido. El autor me gusta como escribe, entre otras cosas, porque le sigo asiduamente en el periodico ABC y a pesar de ser vasco, lleva escritos diversos ensayos para demostrar la tergiversación de la historia, en todos sus aspectos, lo cual es consustancial a todo tipo de nacionalismos. Tengo la imagen que me gusto y fue bastante entretenido.