The voice of the girl calling herself Soraya Tudela sounded arrogant, defiant. On the other side of the line, Juan Balaguer lost his patience: I am not an independent journalist, I depend on ratings.
Jaime Bayly Letts es un escritor, presentador y periodista peruano nacionalizado estadounidense y radicado en Miami. Se destaca por su humor ácido y su escritura ágil, dinámica y entretenida.
Este es un ejemplo perfecto de cómo escribir una historia sobre las alturas del poder sin caer en el exceso o la pedagogía. Con un puñado de personajes bien definidos, y bien enfocados, y una estructura narrativa clara, que no pretende más de lo que ofrece, y que deja la frase bonita y la cita profunda afuera, mostrando más que explicando, centrándose en la acción y en los hechos, disecciona muy bien, con mucha claridad, la miseria moral y humana que a veces rodea a la política y a los negocios televisivos (dos actividades que se basan en la imagen y en la palabra), y sobre todo, la dimensión oscura y ruin de quienes allí sobreviven y triunfan.
La historia es más o menos sencilla: a un mes de las elecciones presidenciales de Perú, un famoso periodista se entera de una bomba que podría tumbar al candidato favorito, quien dadas las circunstancias, es también el mal menor. Es una bomba familiar y tiene que ver con una hija extramatrimonial.
Ahí comienza una desesperada carrera contra reloj por detener el peligro, controlar sus posibles daños y evitar que se tumbe la candidatura. Es decir, una carrera por contener la amenaza hasta llegar al poder.
Narrada con una organización estupenda (a mi me sorprendió), intercala el pasado y el presente de tres personajes centrales: el periodista famoso, el candidato presidencial y el dueño del canal de televisión más popular (que apoya al candidato y es jefe del periodista), pero lo intercala de tal manera que el pasado se lee como un biopic de triunfos basados en la astucia y en la hipocresía, en la estafa, la mentira, la abyección, la vanidad y la habilidad para conseguir lo que se quiere usando, dañando o desdeñando al resto (en el caso del dueño de tv y del candidato) o a sí mismo (en el caso del periodista); y el presente como una oportunidad única, para los tres, de ser humanos con el pedido de justicia de una niña y redimir, de algún modo, ese pasado.
Es decir, la historia de tres peruanos (desde el mismo día de su nacimiento hasta el dia de la elección) que, con argucia y cinismo, se han forjado una vida exitosa en el periodismo, la política y los negocios, respectivamente, y que de un momento a otro, un asunto capital para su propio futuro (y de paso, para el futuro del país), los pone contra las cuerdas y los lleva a tomar una serie de decisiones para mantener su estilo de vida (su trabajo, su poder y sus amistades, lo que ha conseguido y probablemente conseguirá), y salvarse del desastre que se avecina -apagarlo si es posible- antes que les queme.
Pero el desastre ocurre (como no podía ser de otro modo) y hacia la mitad de la novela vemos a los tres tratando de sobreponerse a sus consecuencias.
El final es doloroso (al menos a mí me chocó), porque el que se lleva la peor parte no es quien se forjó sobre la estafa y el dinero (el dueño de tv) ni quien usó la demagogia como arma para ascender políticamente (el candidato) sino quien usó el autoengaño y la autocompasión para sobrevivir (el periodista). Es decir, quien no hizo daño a otros, o al menos, el narrador no lo cuenta, sino quien, siendo gay, decidió fingir, hacerse daño, ser cruel consigo mismo, para lograr éxito.
Ahí está creo la doble sugerencia, lo que sobrevuela en este relato: que quienes traicionan y dañan al resto, sin escrúpulos, siempre ganan. Y quienes lo hacen consigo mismo, quienes prefieren, por una serie de cosas, traicionarse y dañarse, no aceptarse, siempre terminan perdiendo.
Dicho de otro modo: que quienes construyen una figura pública basada en la traición propia suelen desplomarse más rápido que aquellos que la construyen basada en la traición del resto.
Que en un país donde la moral está vinculada a una idea de ser hombre y de ser mujer, ser deshonesto consigo mismo para sobrevivir en él tiene peores consecuencias (incluso mortales), que ser deshonesto con los demás para triunfar en él.
Los hombres mujeriegos, mentirosos, sagaces, demagogos, borrachos, miserables, triunfan, ganan y celebran. Los hombres miedosos, gays, sentimentales, humanitarios, así como las mujeres que no se subordinan, pierden, huyen, se esconden, siguen su vida como emprendedores o, también, como suicidas.
Es una novela con varios niveles, y que merece ser leída con atención, por sus guiños, por sus detalles, por sus sutilezas más allá de la trama central, por Buenos Aires, Piura y Baudelaire.
Definitivamente, da para una segunda lectura.
Y para mucho más. Por ejemplo, explorar los vínculos entre figura pública, mentira y traición, o el cliché 'política & medios de comunicación', o incluso una lectura feminista (en clave hija-padre), y en una lectura amplia, de la obra de Bayly, la tríada que casi siempre se repite: Argentina, Estados Unidos, Perú. Y también, por supuesto, una lectura sobre el poder de palabra dicha y no dicha, sobre lo que se dice y lo que se omite.
Me gustó mucho la historia de Lourdes con Botto Ugarteche, y el brevísimo thriller amoroso de Chauca. A Soraya nunca la creí, me pareció de veinte años (no de catorce, como dice).
(Para un contexto peruano, Alcides Tudela, el candidato presidencial, me pareció una divertidísima mezcla de César Acuña, Alan García y Alejandro Toledo)
- Léanla con un vaso de chicha morada 🥤y escuchando «Más poder» de la banda peruana La sarita 🎶. Cae perfecto!
¿En qué momento se jodió Bayly?, cabe preguntar. Retrata aquí muy bien el "criollismo" peruano, la viveza del día a día que es casi el común denominador en esta sociedad pluricultural, plurirracial, plurieconómica y plurisocial hasta en sus ramas más cercanas. Lo ilustra perfectamente bien, como si lo contara un amigo entre un par de tragos, pero se queda corto en la historia, corto en el uso de las palabras; el libro llega a ser monótono y a aburrir bastante al lector (a mí sólo me motivó conocer su versión de esta historia que sucedió en la vida real). Sin embargo, creo que es un libro que cualquier peruano debería leer –y también cualquiera que se interese– para empaparse un poco más o menos cómo se ha venido manejando el país por algunos grupos de poder desde el siglo pasado hasta ahora.
Buscaba una lectura ligera, para pasar unos días en la playa, este libro de Bayly resulto ser perfecto. Entretenido de principio a fin, un perfecta caricaturización de varios personajes de la televisión y política peruana. Basado en un hecho real pero con tanta sal y pimienta que te entretienen. Si quieres algo para relajarte y reirte este es muy buena opción. Los cambios de los nombres aunque obvios la mayoría son muy buenos y de acorde al sarcasmo de Bayly el que mas me gusto fue Chantilly.
Lo mejor que he leído de Bayly. Es una novela que entretiene de principio a fin. Bayly despliega con maestría la acción de la historia combinando la biografía de cada uno de los protagonistas, todo con una buena dosis de humor, de sátira a la idiosincrasia de la sociedad peruana.
El fondo de la historia se sustenta en un hecho de conocimiento público: La resistencia del ex presidente Toledo (Tudela en la trama) para reconocer a su hija Saraí. En función a ello, Bayly desarrolla elementos adicionales, poniéndolo en una situación extrema en la que la victoria de Tudela depende del manejo de tal reconocimiento de paternidad y de la intervención de la prensa, con un joven Balaguer (Bayly) cómo coprotagonista.
El escritor, cómo en otros libros, pone la comicidad y la viveza peruana (y no solo limeña) cómo elementos esenciales, exponiendo situaciones sumamente ocurrentes. Sin duda, el desarrollo de la historia es sumamente entretenido, no obstante, el final es uno de los más flojos de su producción.
En cuanto a la forma, Bayly inicia la historia con un presente, intercalando con el pasado de cada uno de los personajes hasta que al final se fusionan. Cómo es de costumbre, usa nombres ficticios que evidentemente se relacionan con personajes reales ( Toledo como Tudela, Shantall Toledo como Chantilly, Delgado Parker cómo Parker, Bayly cómo Balaguer, Zaraí cómo Soraya, por nombrar algunos) y extiende la vida de Enrico Botto (ex parlamentario Enrique Chirinos Soto) que ya figuraba en Los Últimos Días de la Prensa. Ergo, no hay mayor innovación en lo referente a la forma.
Conclusión: Buen libro, fluido en la redacción. Entretenido. Buen desarrollo del fondo y de la disyuntiva moral del protagonista. No obstante, el final no es uno de los mejores al no cerrar la historia, tampoco brinda elementos mínimos para sugerir un final intenso o provocador.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Una vez más que libro! Que entretenido e interesante. Nos cuenta el caso de Alcides Tudela, candidato presidencial del Perú que a última hora le aparece una hija bastarda que lucha por ser reconocida, también nos habla del hombre más poderoso del país, dueño de medios de comunicación y cómo todo está amarrado por intereses, chantajes y dinero💰 .
Esta "ficción" está inspirada en el ex presidente peruano Alejandro Toledo y el gran escándalo con su hija al principio no reconocida Zaraí Toledo.
Decidí tomar este libro en medio de na demoledora diarrea con fiebres que me hizo desear agarrar algo que me divirtiera y me salvara. Así fue. Me reí mucho, me mantuve casi adicta en la mayor parte de la historia, disfruté releyendo diálogos ingeniosos y mordaces. Muy al estilo de Bayly es una tragicomedia con iguales dosis de ridículo, de rabia, de dulzura, de poderosos que no escatiman en cochinadas para continuar subiendo la escalera del poder. Da rabia ver la injusticia insalvable, frente a la que somos impotentes.
El libro se lee como el guion de una telenovela. Por las exageraciones e idioteces divertidas tan conocidas de Jaime Bayly es al mismo tiempo una parodia de este género. Temo que el libro revele muchas verdades sobre la mentalidad de nuestros políticos y sobre las relaciones poco éticas entre la política latinoamericana y los medios de comunicación en nuestro continente.
Está bien. Pero te puedes saltar los flashbacks que hace de cada personaje ( con el cual no empatice con ninguno) sin perder en absoluto el hilo argumental y te ahorras medio libro. Y te ahorras otro tercio más si te dedicas a leer solo los diálogos porque la historia la alarga demasiado repitiendo siempre lo mismo.
Innecesario que Bayly use las verdaderas iniciales para los personajes. Más bien, sus exageraciones atenúan lo grotesco del manejo del poder en el Perú pues, como siempre, la realidad supera a la ficción. Tragicómico.
Bayly me ha decepcionado …Es un libro tan repetitivo que solo da vueltas a lo mismo , quería saber el final de esta historia real pero me cansaba y aburría tanto que le dejé.
Libro pasatista, ameno, escrito con brocha gorda de cinismo y resentimiento, que relata un caso real de la historia política reciente del Perú. Un presidente (Alejandro Toledo) que gana las elecciones de su país a pesar de negarse a reconocer públicamente a una hija natural, poniendo en juego una maquinaria aceitada de corrupción e influencias para impedir la realización de todo test de filiación paterna. Bayly, quien como periodista llevo a la televisión este caso, describe con feroz sarcasmo a Alcides Tudela (Alejandro Toledo), ex presidente de los peruanos, y a su esposa, la francesa Elsa Kohl (Eliane Karp), verdaderos monstruos, a quienes cualquier calificativo les queda corto después de esta verdad fabulada, o fabula verdadera. Llama sin embargo la atención que ante tal abyección, la figura del propio Bayly, atormentada y principista, sea la única que sale bien parada moralmente en esta historia. Poco creíble en este ultimo aspecto, la novela, lejos de ser literatura de alto vuelo, sirve para pasar un rato y reírse cada tanto con escenas que a pesar de ser tan grotescas terminan dejándolo a uno con la duda acerca de donde empieza y termina la ficción (o la verdad) en esta historia. Si el verdadero Toledo tuviese solo el 10% de los vicios que el libro le achaca (borracho, mitomano, ladrón, cocainomano, estafador, chantajista, etc), uno solo podría horrorizarse y pensar que, como dice el libro, en el Perú siempre ganan los peores...Dejo esta u otra conclusión a quienes, contrariamente a mi, conocen la política peruana desde el llano y no desde la ficción de un libro.
Esta obra puede ser, quizás, la versión más creíble de un hecho que ocurrió en la vida real y contado por uno de sus protagonistas. ¿Cuánto de ficción y cuánto de verdad tiene? Esa pregunta la deberá responder Jaime Bayly en su momento. Pero considero que todos deberían leer este libro si quieren saber cómo funciona el periodismo y la política en la vida real.
Tengo una relación muy complicada con Bayly. En verdad intento que me gusten sus libros, y por algunas páginas parece que así va a ser, pero la sensación no dura mucho. La lluvia del tiempo sabe a revancha y la objetividad se pierde pronto; supongo que en realidad no tendría por qué ser objetivo, pero lo esperaba...