Del prólogo de Ricardo Piglia: "Conocí los relatos de Hombre en la orilla mientras Briante los estaba escribiendo. El libro incluye tres extensos relatos y una nouvelle que reconstruyen la vida de un pueblo de la provincia de Buenos Aires; cada relato es autónomo, pero cada uno de ellos modifica o complementa una historia anterior. El joven que llega al pueblo después de varios meses de ausencia en dos de los mejores cuentos del volumen puede ser visto como el cronista secreto que instaura la leyenda y la mitología del lugar. La presencia desviada y elíptica de alguien que es y no es de ahí –que recibe y soporta el rumor malicioso y los dichos hostiles que forman parte de su vida– define el aire altivo y la trama letárgica del libro. La ira, el odio y el rencor subyacen como una maldición bajo el estilo sosegado y elegante de Hombre en la orilla. Difícil encontrar en nuestra literatura la furia corrosiva y la calidad de estas historias inolvidables."
Miguel Briante fue un escritor, periodista y guionista argentino.
Entre sus obras se destacan los libros de cuentos Las hamacas voladoras (1964), Hombre en la orilla (1968), Ley de juego (1983) y la novela Kincón, publicada originariamente el año 1975 y reeditada con modificaciones en 1995.
Murió trágicamente a los 50 años tras caerse de un techo en General Belgrano.
Interesante, la propuesta de Briante. Lo que a simple vista aparenta ser un libro de relatos (de tres cuentos largos y una novela corta, para ser más preciso) se trata, en realidad, de un universo narrativo en el que distintas historias y personajes se entrecruzan y dan forma a un entramado más complejo y denso. Este universo narrativo parece remitir a General Belgrano, ayer pueblo, hoy ciudad de la provincia de Buenos Aires, tierras en las que Briante nació y se crió antes de irse a vivir a Capital. Cuánto hay de ficticio y cuánto de real en estas historias es irrelevante, creo que el escritor belgranense logra eso de “pintar tu aldea para pintar el mundo” sin caer en lo anecdótico o en lo costumbrista. Hay algo muy propio de los pueblos del interior que Briante logra captar de manera magistral: las narraciones orales (a veces casi rozando el chisme), una suerte de mitología pueblerina que da cuenta de las vidas de las personas del lugar. En estos relatos circulan sagas familiares, diferencias de clase, personajes pintorescos, rencores varios, acontecimientos significativos en la memoria colectiva; cosas que fácilmente se pueden extrapolar a cualquier otro pueblo o ciudad chica de cualquier país. Tal vez, el único “pero” que podría ponerle es que, al haber una cierta complejidad formal, la lectura puede volverse un poco ardua. Lo que en los dos primeros relatos me fascinó, en el tercero comenzó a parecerme algo engorroso. Supongo que esto se debe, también, a leerlo en pocos días y no espaciar un poco más la lectura. Al margen de esto último, que no es más que una valoración puramente subjetiva, es un libro que no podría dejar de recomendar por lo dicho en primer término. 3.5 ★
Argentina´s Faulkner, it´s brilliant. For Americans: Gothic South in Argentina, the town being a character & full of misfits. Characters coming back in different stories. Too sad Miguel Briante died so young, he should have written a lot more. Do read the rest of his stories, like Kin Kon & Hamacas Voladoras. It deserves to be masterly translated.
“El rancho mismo, en la tenue luz declinante, caído cada vez más hacia el agua que lo busca, parece haber entendido que el pasado apenas si sirve para saber de qué cosas —de qué pasiones, de qué odios, de qué muertes— está hecho el presente”
Hechos que pertenecen al olvido, a esas orillas, y que no vale la pena recordarlos. Briante, como queriendo darle un dejo de eternidad, recrea lo que pasó en su pueblo, donde nadie debe (ni puede) escaparse a la sangre que trae. Porque la sangre, al igual que esa tierra, tira.
Increíble que no haya apenas opiniones en esta página, ¿acaso no lo lee la gente? Espero que lo lean las personas que no saben qué es Goodreads, que supongo que serán las mejores personas. Briante: genio absoluto. Todo mi amor desde aquí.
Gran libro para empezar a terminar el año. Si bien hay otros libros de relatos que se relacionan entre sí, nunca había leído uno que lo lograra de forma tan fina como en Hombre en la orilla. Su prosa —sus analogías, metáforas— así como sus ideas, son trabajadísimas, de una calidad narrativa inusitada. El lenguaje local, la supresión y sus insinuaciones brindan un ambiente ambiguo, casi imaginario a sus páginas que, sin embargo, no dejan de evocar un retrato del área a las afueras de Buenos Aires.
Hay que confiar en Briante. La cosa parece simple: cuatro cuentos que van creciendo en extensión y que ya desde el segundo dejan ver que cada uno contiene al resto, es decir, que entre ellos hay un lugar (o lugares) y personajes en común. Pero “la cosa” va más allá de eso, y el libro termina por resultar no ya una novela, sino más bien una historia o relato oral fundacional que habla para afuera, que va más allá de lo que narra en la superficie y que excede la ficción, dejando así un espacio enorme para la reflexión y, una vez que se llega al final, la contemplación. Va otra vez: hay que confiar en Briante. Vale la pena.