Una novela contundente que propone el acto salvaje de desmontar la institución de la familia. ¿Qué pasa cuando la infancia no es el lugar feliz que debiera ser? ¿Cuánta violencia y locura se pueden ocultar entre cuatro paredes? ¿Qué sucede cuando los que más dicen quererte son la causa de tus miedos? Crecer en una familia que da la espalda a la realidad de los demás, sobrellevar una moral católica impuesta hasta el último extremo, pero, sobre todo, averiguar que eso que vives no es lo aceptable, son solo algunos de los interrogantes y circunstancias que envuelven a la narradora de Papá nos quiere y a su hermana Jade. Este es el relato de la adulta que, guiada por su terapeuta, indaga en el pasado y revive su infancia. He aquí la reconstrucción, la historia jamás narrada. Porque, como decía mamá, «lo que pasa de puertas adentro no hay que contárselo a nadie». Así, la propia escritura –espinosa y cruda, sin tapujos– se convierte en un acto de rebeldía y de reafirmación de la identidad, al tiempo que desbarata la sacralización del estamento familiar y pone en cuestión la lealtad ciega que se exige hacia la familia.
«Una mirada limpia sobre un mundo terrible». Marta Jiménez Serrano
«Un debut deslumbrante. Una mirada feroz y compasiva a partes iguales que se atreve a explorar el dolor que se oculta detrás de ciertas puertas cerradas». Juan Gómez Bárcena Caballo de Troya 2023
La familia no siempre es el espacio seguro y de apoyo incondicional que nos han vendido. A veces (más a menudo de lo que pensamos) es justo lo contrario: el primer contexto en el que nos truncan las alas, los deseos, las ideas. Papá nos quiere relata el horror de crecer en un entorno donde la violencia psicológica y física está a la orden del día, y plasma muy bien las secuelas que esto conlleva. Un libro que acompaña fenomenal a la serie La Mesías, estrenada en el mismo año de su publicación.
Siempre a favor de releer o reinterpretar el pasado para llamar a las cosas por su nombre y reapropiarse de la narrativa personal.
Este libro es una bola de demolición que intenta echar abajo un edificio institucional llamado Familia en el que trabajan dictadores, creyentes y castigadores. También un casco llamado Terapia que evita daños mayores. Y al contrario que esta descripción con aires varoniles, el libro consigue ser arropador. Sobrevivir a la familia no es tarea fácil, y menos cuando te ha tocado vivir bajo una suerte de amparo ponzoñoso. Esta es una historia dura pero útil para despertar la consciencia ante los ritos crueles del hogar.
"La familia que reza unida permanece unida", como si por el hecho de mantener un vínculo de sangre con alguien, todo estuviese permitido. Demostrar amor desde lo contrario al amor, desde la represión, el NO sistemático, la sobreprotección y la anulación de todo pensamiento propio. Unos padres que son cárcel en vez de refugio, y las consecuencias de ese modo de educar en la personalidad de sus hijas. La lucha de la protagonista por encontrar su propia voz y ser algo más allá que callada, modosita y discreta.
Sólo por lo que me ha removido emocionalmente, ya tendría mis 5 estrellas, pero es que además me ha encantado la franqueza y fluidez con las que está escrito. Opera prima de la autora, que espero no pare de escribir....
Me ha encantado. Este libro ha requerido de muchas de mis fuerzas para poder terminarlo, y no porque se haya hecho bola, sino por la crudeza y la angustia que transmite. Te transporta a esa infancia en la que aquellos que te tienen que cuidar son los mismos que dañan, golpeando como un martillo una y otra vez hasta forjar una persona pequeñita y asustada. Me ha removido mucho pero también me ha llenado de esperanza. Muy recomendable.
un libro que te demuestra que no tienen que ocurrirte grandes desgracias ni escándalos para destrozarte la infancia. Te te presenta una familia sin inteligencia emocional y las consecuencias que tiene su crianza en las vidas de sus hijas, que pasan de caminan de puntillas para no ser castigadas a ser mujeres miedosas llenas de ansiedad, culpa y desconfianza. Un libro duro, tierno y necesario 🩵
Una en la que: se iba rápido, en un párrafo tiene doce años y en otro veintitrés no terminaba de encajar mis emociones no me creía (quizá) esas lastimadas porque no veía de donde salían no había nada que justificara a esos padres monstruosos el dolor lo sentía pero también se repetía y pensaba, cuántos libros vamos a escribir sobre lo mismo si somos tantos los que estamos rotos?
La segunda lectura fue así: qué bien que escribe esta chica el dolor es directo, brutal, y el lenguaje también la entiendo y aunque mis padres no son monstruosos, si son contradictorios de muchas maneras. como lo somos quizá todos los padres y me acomodaba en ese amor-odio en ese los amo y los detesto (yo no detesto a los míos, pero el sentimiento lo comprendo) en esa co-dependencia (que a mis más de 60 la sigo sintiendo) me encanta su proceso terapéutico y lo que de ahí reflexiona me gusta verla en distintos tiempos me encanta el final
así que no sé, me quedo con una mezcla de sentimientos que me produce su lectura y que no me deja indiferente, en lo absoluto de ahí que lo recomiende
3,5⭐️ Este ha sido un libro difícil de leer. No porque no me estuviese gustando si no porque lo que cuenta es tan doloroso que sentía angustia en cada página. Me parece que trata de forma impecable como ese “es por tu bien” puede acabar con la paz, la libertad y la vida de una persona. Cómo a veces quienes “más nos quieren” (o nos deberían querer) son aquellos que más daño nos hacen. He de decir que aunque a lo largo de todo el libro hay reflexiones y confesiones que desgarran y sanan al mismo tiempo, he preferido el principio al final. Llega un momento (quizás un poco a más de la mitad) con la que he conectado menos.
Nada hay más peligroso que el abuso disfrazado de amor, de el "es por tu bien" porque es más difícil reaccionar. No esperas que el peligro esté precisamente en la que debiera ser tu zona segura y ¡Qué difícil es darse cuenta de que aquellos que deberían quererte, protegerte y cuidarte son precisamente aquellos que te impiden desarrollarte y avanzar! Afortunadamente hoy se habla de ello y hay libros que nos abren los ojos porque hasta hace bien poco era totalmente tabú hablar y publicar sobre algo que atacara la "sagrada" institución de la familia. Vamos aprendiendo y sacudiéndonos poco a poco la etiqueta de culpables y desagradecidos que nos colgaron por rebeldes, por no querer aceptar.
Obligaría a leer este libro a toda esa gente que dice que la familia es lo primero y que les tienes que entender porque son lo único que tienes toda la vida y blablabla. Si tu familia te hace mal, quien sea, alejarte de ellos o incluso no volver a hablarles no es malo. Normalicemos esto, porfi. En otro orden de cosas, el libro muy bien. Duro. De esos que duelen. Pero con un final bastante esperanzador.
Qué pasa cuando la familia que te toca rompe absolutamente todos y cada uno de los preceptos férreos de lo que significa ese "vínculo"? Pues el desastre. Y si encima algunas creencias han sido "sutiles", no se ha dado la ocasión para que las cuestiones o no has hecho nunca terapia, pues se enquistan y condicionan lo que eres y tu vida, lo que se espera de ti. Vives para ellos y según quieren, porque al final, el adulto que somos seguirá buscando el amor y la aceptación que también quería nuestro niño interior.
El caso de este libro es bastante más extremo. Aunque no de manera explícita se adivina patología psiquiátrica, alguna adicción, machismo y maltrato, físico y psicológico (estos últimos sí son evidentes). Narra la historia la superviviente, o mejor dicho, persona en intento de sobrevivir a todo lo que su infancia y sus padres le siguen ocasionando. La atmósfera es pesada, realmente agobiante, a veces me ha costado. Le caen cuatro estrellas por el tema y la luz que se desprende de él, por poner el foco en la tela de araña que son las relaciones familiares y desmitificarlas. No hace falta ningún ejemplo extremo, la familia no siempre será lo que pensabas o te darán lo que necesitas. Que sea tu madre o tu padre no implicará necesariamente que sean las personas que te protejan o te quieran de manera "sana" ... . Quizás algunos ejemplos me han parecido algo forzados o exagerados, pero cualquiera dice nada: la realidad siempre supera a la ficción.
Me pregunto si en mi caso el maltrato fue menor por un lado y mayor por otro porque me empecé a rebelar, pelear y rechazar el control pronto. A qué punto habría llegado si no lo hubiera hecho.
Simplemente perfecto para comentarlo en un club de lectura con otros psicólogos. No podía parar de leer y sin duda me ha acompañado también cuando no estaba leyendo. Muy duro, te llegan las heridas de la protagonista y veía a muchas pacientes ahí, cuando el daño llega de quienes tienen que protegerte… Me deja removida y pensando
Qué cosa bonita lo que hace con el lenguaje esta mujer. Puebla su léxico de chiribitas y algodones, palabras untuosas que te endulzan la boca y huelen un poco a eso que debería de ser la infancia, pero está mamá que aún siendo tu primer amor te pisotea para no ser otro animal herido, y luego está papá que te quiere y te llama mi vida, pero te estampa esa gran mano contra ese cuerpo pequeño tuyo que todavía no ha aprendido a ser. Qué cosa terrible las historias de miedo que nos cuentan con la lengua endulzada y en voz baja. Qué cosa mala porque así pasa; entonces creemos que no es una historia de terror.
Lo leía y no podía dejar de pensar que el estilo de Leticia sería ese bebé que tendrían la escritura de Alana S. Portero y Sabina Urraca. Recomendadísimo!
decidín ler este libro porque estaba convencida de que ía sentirme identificada dalgún xeito, e aínda que (por sorte) non o fixen, gustoume moito e fíxome empatizar un montón (e sentir un montón de ansiedade de principio a fin tamén). e ese final… brutal. que importantes son os procesos de sanación, darte conta do que non pode estar máis na túa vida ou contar as cousas tal e como son, chamándoas polo seu nome
3,5 No le di las 4 estrellas por el final, que quería que me explicase un poco más, me dejo una sensación rara, aun así es un libro bueno, que te hace sufrir como te adentres en la historia de la familia, cuanto se puede sufrir, y cuando una familia puede hacer sufrir.
Porque la familia no siempre tiene que ser lo primero, y eso está bien. Porque a veces la familia no es un refugio, si no la propia guerra de la que hay que salir, encontrar la calma para poder hacer las paces contigo misma y rezar, nunca mejor dicho, para que las heridas no te lleven por delante.
Gustoume moito. Que pasa cando as persoas que máis te teñen que querer e protexer te maltratan e te limitan? Pois a autora conta a relación cuns pais ultra católicos e paranoicos e todos os medos e inseguridades que crean nas fillas. É durillo de ler porque sintes claustrofobia e rómpeseche o corazón cando o les dende o punto de vista dos personaxes de pequenas pero merece a pena.
'Siento que no puedo parar de generar pensamientos horribles, le digo. Es que no te han dejado hacer otra cosa, responde; te odias y te torturas porque es lo que han ido escribiendo en ti desde el nacimiento, cuando eras como un papel en blanco. ¿Me odio? Vuelvo a quedarme callada, esta vez pensando en un estadio primero de pureza que nadie recuerda y luego en esas sombras que me roban tantísimas horas de sueño'.
Está mñeh, para mi gusto. Por una parte, creo que esperaba algo más (vaya, llamadme ilusionada) relacionado con el título. Sin embargo, tanto la parte argumental relacionada con el padre como su propia relevancia dentro de la estructura familiar me han parecido mínimas. La carga y el espacio que dedica a la madre es mil veces mayor y, su padre, termina por parecer un desconocido fantasmagórico y apenas tangible, carece de identidad que acompañe al peso que se le adjudica... Aunque me ha encantado que, al menos, se hable directamente de abuso familiar y de maltrato, y que se retraten diversos episodios violentos, así como de sus consecuencias en la vida joven-adulta, las menos esperadas (a mi yo de hace unos años, unos 5 al menos, le hubiera parecido un beso al corazón muy tierno; a la yo adulta, meh). Por la parte materna, simplemente creo que, habiendo esperado la contraparte, se me ha hecho repetitivo (como ya mencionaba en Apegos Feroces) ver el tema de la mano de la etiqueta de "género intimista".
Por último, a nivel de objeto, la edición es cómoda y manejable, cosa que me gusta... Pero la corrección inexistente. Entiendo que Penguin ha querido emular a los sellos editoriales independientes y que dentro de éstos la figura del editor-corrector (con cargo único como tal) está desapareciendo, pero una revisión no le hubiera venido mal... Me he encontrado errores de concordancia de género, ausencia de preposiciones que hacían una frase incongruente, tildes en lugares equivocados... Entiendo que pueda pasar una vez, dos como mucho. ¿Cinco veces? Mal.
"Papá nos quiere" es una novela que va in crescendo, atrapandote poco a poco. Al principio, nos asomamos a la vida de la protagonista a través de un pequeño agujerito, un vistazo casi inocente. Pero ese agujero crece con cada página hasta que nos encontramos completamente inmersos en su mundo, sintiendo cada palabra, cada acto, como un golpe directo. Leticia G. Domínguez construye una historia que va en aumento, tanto en tensión como en impacto emocional. No es una lectura fácil ni cómoda, pero precisamente ahí radica su fuerza: en hacernos sentir la crudeza de lo que narra.
«Tiritando de frío sobre el asiento deshilachado (la calefacción del coche, comprado en el 86, no es muy efectiva) abrazo el disco de Bisbal envuelto en papel charol fucsia».
Wow... En este libro de autoficción encontramos la historia de una mujer que nos relata su presente como adulta y sus vivencias durante la niñez, en la que ha vivido en una situación de control y maltrato físico, y sobre todo psicológico, por parte de su padre y de su madre. Ha sido duro, a la vez que muy real, descubrir lo que la protagonista ha vivido durante años, y las consecuencias que esto ha generado en ella: en la imagen que tiene de si misma, la relación con los demás, en la relación con sus padres... Y ese sentimiento de odio a la vez que lealtad a esos padres que tanto la han asfixiado.
Respecto a la manera de narrar de la autora, me ha parecido preciosa a la vez que real. Camufla los horrores que narra entre una bella narración.
Lo que me ha sacado un poco de esta historia es el tipo de terapia que lleva a cabo la protagonista, y por tanto la manera que tiene de tratar el problema y la recuperación de la protagonista. Cómo psicóloga no termino de conectar con ella, y considero que muchos aspectos deberían haberse tratado de otra manera.
Pero pese a ello, considero esta historia una lectura muy recomendada.
Papá nos quiere rompe con la institución de la familia y demuestra que esta no siempre es el hogar perfecto y amable del relato hegemónico.
Me gusta mucho cómo la protección mutua entre las hermanas les demuestra que otra forma de entender el mundo, el amor, la familia y el hogar es posible. Qué interesante también el contrapunto que ofrece el hermano: el género es un condicionante taaaan grande en la educación.
Qué importante llamar a las cosas por su nombre y hablar de la violencia -física y psicológica- que hay en muchas familias. Y qué bien también que haya relatos que nos reafirman en que la sangre no puede, ni debe, ir por delante de todo lo demás.
(Por ponerle una pega, la terapeuta me pone de los nervios)