Elisa Victoria nació 1985 y se rompió la paleta izquierda en 1992 jugando a pollito inglés. Por este orden y entre otras cosas, se ha dedicado a coleccionar muñecas Chabel, a vender pizzas y hamburguesas con gorra roja, a estudiar Filosofía y Magisterio Infantil y a escribir compulsivamente desde la pubertad como método eficaz de supervivencia. Ha publicado dos libros. El primero, Porn & Pains, salió en diciembre de 2013 gracias a Esto no es Berlín y fue reeditado en junio de 2017. El segundo, La sombra de los pinos, fue publicado en marzo de 2018 por la misma editorial. Ha colaborado en sitios como Tentaciones, Tribus Ocultas, El Estado Mental, Cáñamo, Vice, Playground, El Butano Popular, Primera Línea, diversos fanzines (Una buena barba, Clift, Orfidal, Yo no soy esa, Diario ultrasecreto de Honey, Fango) y antologías (Hijos de Mary Shelley, Erotismo desviado, La familia, Hijos de Sedna, Frankenstein resuturado, El Moyanito). Le encantan los cómics, los sintetizadores y chupar limones. Es capaz de comunicarse rápida y profundamente con los animales y los niños. Con los humanos adultos no tanto. Vozdevieja es su primera, y muy prometedora, novela.
OTABERRA es un intrincado rompecabezas metaliterario que sirve a Elisa Victoria para escudriñar sobre los cómos y los porqués de la vida de una joven tan extraña y tan normal como cualquiera de sus lectoras.
La autora es capaz de meternos en lo más profundo de la cabeza de Renata, una joven científica con una vida marcada por sus rarezas, sus vínculos familiares y una amistad truncada prematuramente durante la adolescencia que la persigue durante su vida adulta.
Creo que esta novela sobresale en dos cuestiones: - En la diversidad de fuentes de las que Elisa Victoria se sirve a la hora de hacer el retrato psicológico de la protagonista: narraciones en primera persona, cartas, entradas de diario, conversaciones sobre ella por parte de gente de su entorno… - En su capacidad a la hora de enumerar sensaciones, sentimientos, percepciones… que cualquiera creería que solo son nuestras pero que, al parecer, tienen mucho de universal.
OTABERRA es una novela autoconsciente que explora la autoconsciencia. Es un texto intrigante, oscuro a menudo y muy original que he disfrutado muchísimo y que, como cada vez que leo a su autora, me ha dejado con ganas de más.
(Esta es la lectura de noviembre del club de lectura de editoriales independientes que coordino en la Librería Proteo de Málaga)
Con “Otaberra” Elisa Victoria rompe con aquello que podíamos esperar de ella tras leer “Vozdevieja” y “El evangelio”, y nos ofrece una historia arriesgada en su forma, en la que inicialmente puede costar un poco entrar pero en la que, si te dejas llevar y aceptas entrar en el juego que propone la autora, vas a disfrutar enormemente, porque no solo importa lo que cuenta, sino cómo lo cuenta.
Algo sucedió en 1989. Renata vuelve a ese momento una y otra vez. El tiempo quedó detenido en Otaberra.
Resulta prácticamente imposible hacer una sinopsis de la novela sin revelar nada y, en mi opinión, es mejor ir completamente a ciegas. Empleando diferentes líneas temporales, formatos y narradores (hay primera y tercera persona, calcetines parlantes - sí, sí, habéis leído bien, calcetines 😄- diarios…), la autora construye una historia de gran complejidad estructural acerca del paso del tiempo y cómo, un hecho concreto, puede generarnos un estado de desconexión, una disociación de nosotros mismos, con el objetivo de ayudarnos a sobrellevar la realidad.
La lectura resulta de lo más estimulante, ya que no sabes con qué te va a sorprender la autora a continuación.
Otaberra tiene esa atmósfera oscura y represiva de los pueblos pequeños, en los que ser diferente te coloca de forma inmediata una diana en la espalda. Esto está representado en el personaje de Eusebio, cuya historia es desgarradora y tierna a la vez. “Otaberra” busca esa belleza presente en la oscuridad, hablando acerca del trauma, el duelo, el arrepentimiento y la culpa, y ese deseo imposible de reescribir tu propia historia.
“Otaberra” puede ser corta en extensión (no llega 200 páginas), pero la historia que encierra dentro no es de las que se olvidan fácilmente, mostrando cómo un trauma puede convertirte en una persona completamente diferente a la que ibas a ser.
Hace un par de meses decidí darle la espalda, o al menos el costado, a las novedades editoriales porque solo hay morralla instagrameable y sensiblera pero esto me ha sorprendido y emocionado
Me encanta Elisa Victoria, pero 'Otaberra' no me ha gustado. Me he sentido perdido y desorientado con el orden cronológico de las distinas escenas. No entendía la relación de los personajes entre capítulos. ¿Y esos calcetines a santo de qué? No me gusta sentirme así con un libro, me hace sentirme tonto y como que no me entero de nada. En la última página todo cobra sentido pero me ha supuesto demasiado tiempo, esfuerzo y desgaste llegar hasta allí. Con lo cual, me da igual. Adoro el estilo de Elisa Victoria y cómo se expresa, pero no he conectado con 'Otaberra', no me ha llegado su sentido. Una lástima. Su siguiente libro lo leeré con ganas igualmente.
No tengo claro si Otaberra es un lugar que te rompe para siempre o si solo te destroza cuando ya vienes rota de serie. Diría que es lo mejor de Elisa Victoria hasta ahora, pero habría que ver la caja que guarda debajo de su cama.
Otaberra es un libro que no creo que impacte a todos por igual. Su lectura representa un viaje que asentar tras acabarlo y con unas vibes que ha sido un placer poder sumergirme en ellas: Bruma, desconcierto, confusión, velos de realidad...
Un libro diferente, raro, atrevido, que no se si he llegado a comprender al 100% pero que tampoco importa.
Me encanta todo lo que he leído de Elisa Victoria. Otaberra no es menos, y eso que resulta mucho más experimental y juguetona en el formato, la narración y la perspectiva. La oscuridad que rodea a personajes llenos de vida en las historias de la escritora está también aquí, así como la búsqueda de las grietas de ese molde en el que intenta educarse a las mujeres y las relaciones familiares femeninas enfrentadas al salto generacional. Aparte, encuentro un ejercicio metaliterario que parece reivindicar la narración y la ficción como una suerte de reparación de aquellos momentos que no podemos cambiar o una manera de entender nuestra vida a través de proyectarla bajo el nombre de otro. Muy interesante en forma y fondo y, sobretodo, muy bello. La edición, además, es un valor añadido
Creo que tenía las expectativas demasiado altas, porque los libros anteriores de la autora me encantaron.
La forma narrativa me ha parecido algo así como un experimento fallido que lo único que ha conseguido, en mi caso, es hacer que perdiera todo interés por la trama o por los personajes.
De hecho, casi he encontrado mejor narrados los agradecimientos que la novela en sí.
“A lo largo de la tensa espera, mis heridas clandestinas se curan en silencio. Hoy, cuando se cumple el trigésimo cuarto día, sangro como nunca y me retuerzo de dolor. En las compresas se mezclan diferentes tonos con diferentes significados. Pero no hay pasajero en mi interior. Eso no.”
La manera en la que la Elisa Victoria ha jugado con la literatura en este libro me parece fascinante. Una historia dolorosa que ahora me va a tocar digerir.
La primera vez que leí a Elisa Victoria fue el año pasado, quizá fue el último libro del año, y se trataba de su segundo libro VOZDEVIEJA. Tratándose de una autora joven, pude ver en redes cómo publicitaba su último libro OTABERRA, también en Blackie Books, dos semanas antes de su publicación. También vi que venía a Barcelona a presentar su libro y decidí pasarme por ahí. Quizá no es relevante para opinar sobre el libro pero el caso de una autora tan buena, tan moderna y clásica, tan punki y tan dulce, tan Smith y Brönte, me genera tantos sentimientos que necesito asumir toda la experiencia para hablar del libro. Porque la industria del libro ha confirmado en los últimos años una cosa, al menos en España: los autores son los que venden sus libros. Por mucho que Enrique Vila-Matas opine que el libro está "MUY BIEN ARMADO" o que Blackie sea una empresa con un formato único y adorable, Elisa Victoria ya tiene un nombre y ya es capaz de tener su propio público. Si su siguiente libro fuera con Anagrama, Booket o Salamandra puede que los únicos que reparáramos en ello los bibliótafos o gente del sector literario.
Dicho todo esto, voy al libro, que me ha hecho llorar en los últimos tres capítulos. Pese a ser un libro bastante breve, es una historia la de Renata que busca, explota y teje una complejidad en la estructura que, al principio, he temido que me fuera a sacar de la historia. Si te lo estás leyendo y estás pensando esto, no tengas miedo, la estructura es clara y enseguida entiendes lo que estamos contando e, incluso, cuando no, quedas bastante atrapado por esos personajes entre el limbo y Otaberra. Mucho más allá de las referencias cinéfilas (o de que Otaberra sea Arrebato al revés en el mayor de los homenajes al personaje de Eusebio Poncela en la película de Iván Zulueta), se trata de una novela, para mí, más tierna y romántica que dura en la que se habla de una de las cosas más propias del primer amor, que es la del intento constante de reescribir una historia fallida. Aquí desde la tragedia, obviamente, y desde la conexión con un momento en la vida de Renata, la protagonista, y Eusebio, el protagonista de la historia de Renata. Porque hay dos, tres y hasta cuatro historias en este libro. Y todas son contadas por unos narradores susurrantes y con imágenes claras y concretas. He agradecido mucho esa concreción, y esa oscuridad que me hace pensar en una Otaberra vasca, o en una Andalucía oscura que desconozco y que, ahora, quiero conocer a toda costa.
me lo recomendó mamen de libreria imperio el sábado, me lo compré y lo he devorado en nada y menos.
me ha gustado tanto en forma como en contenido, - en forma: el uso de los marionetas como herramienta para cuestionar lo contado, para remarcar los actos y para hilar los capítulos. el juego con el tiempo. - en contenido: me encanta como trata el enfado y la ira. me ha parecido muy interesante como narra la disociación afectiva a raiz del duelo, así como la creación de realidad alternativas para poder sobrellevar la vida.
tenía un poco de miedo al enfrentarme a este libro porque guardo buen recuerdo a vozdevieja (pero no queria leer algo de costumbrismo generacional ahora) y blackie puede dar lo mejor y lo peor…… pero ha salido todo bien!!!! recomendamos
Algo pasó en 1989. Renata vuelve a ese año una y otra vez. El presente para ella no existe. El tiempo quedó detenido en Otaberra.
Si me preguntasen de qué va Otaberra me costaría contestar. Quizás de cómo sucesos traumáticos llevan a la disociación. Quizás de la toma de consciencia de las propias emociones. De cómo cuesta recomponerse cuando algo se rompe. De la culpa. De un viaje hacia dentro de la vida de Renata. Un viaje a ninguna parte.
Poco más que decir, porque es un libro sorprendente en su estructura (me sentí perdida en varios momentos), profundo y algo oscuro (los recovecos más recónditos de nosotros mismos lo son).
Y sobretodo, es un libro que, a pesar de tenerte algo desorientada, te atrapa.
La novela 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗥𝗲𝗻𝗮𝘁𝗮, 𝘂𝗻𝗮 𝗯𝗶𝗼𝗾𝘂𝗶́𝗺𝗶𝗰𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗿 𝗮𝘁𝗿𝗮́𝘀 𝘂𝗻 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟴𝟵. Habla de amistad, emociones que perduran y de cómo lo que vivimos nos sigue influyendo.
Elegí leerla en pleno bloqueo lector. Pensé que sería otro fracaso, otro libro que abandonaría a las pocas páginas porque mi mente últimamente parece de vacaciones… (se toma en serio eso de que estamos en agosto). Pero me sorprendió.
Aunque no es un libro con grandes giros ni una trama trepidante, me atrapó: lo devoré en un par de días y navegué por sus páginas sintiéndome arropada, comprendida, acompañada y, sobre todo, tremendamente a gusto. Confieso que en ocasiones no sabía muy bien qué estaba leyendo y me perdía un poco —mi cabeza no está para muchos trotes—, pero aun así sentí que era el momento adecuado para esta lectura.
Lo amé: amé leerlo. Me abrazó de mil formas diferentes. 𝗠𝗲 𝗵𝗶𝘇𝗼 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗮𝗳𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗱𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝗻 𝘆 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮𝗿.
“-Pero me estás diciendo que soy guapa como un geranio que lo miras y dices qué bonito o como una persona que tú la ves y dices me gusta, me gusta para mí.”
Chicas qué genialidad de libro!!!! me ha encantado de verdad. Creo que está escrito increíble y me encanta como habla del arrebato y de cómo realmente lo que ocurre en la adolescencia te marca para siempre. Creo que es bastante original cómo está planteado como si fuera un poco experimental… lo recomiendo 100 × 100 es muy especial
Chicas raras, perdidas en sus arrepentimientos y tristezas….. Lo que podríamos haber hecho, y al final no. Quién podríamos haber sido, y al final no. Todo duele más cuando se trata de a quien no pudimos salvar.
Un libro oscuro para acompañarme en un momento oscuro. Siempre encuentro confort en la neurosis ajena.
leí otaberra hace dos años y me marcó muchísimo. llevo semanas sintiéndome muy muy rara y, a veces, muy muy mal y he tenido que volver a la biblio a buscar este libro, confiando en su capacidad para regenerarme. no sé si me ha regenerado al final, sí que es verdad que esta vez no me ha hecho llorar; su historia, simplemente, se ha apretujado en mi pecho. me cuesta respirar. qué bonitos son reni y eusebio🌟
******************** a elisa victoria le tiendes la mano y traza un camino por tu brazo hasta llegar al corazón y te lo arranca. y te lo pinta de nuevos colores y te lo cose de vuelta y ahora parece que tienes un corazón nuevo pero pisado a la vez.
te tienes que dejar llevar al principio pero una vez te asientas en la historia no hay quien te pare y lloras por dentro en la biblioteca al acabarlo y lloras en voz alta al llegar a casa y releer el final. gracias, elisa y gracias renata y eusebio. larga vida a las historias contadas por dos calcetines con ojos saltones.
porque certifica la calidad de todo mi ser
lo que no imaginaba es que dentro de las lentes y al final de las secuencias infinitas de vídeo seguiría distinguiéndole a él. le parece intuirlo en otro lado, antes y después. inspecciona sus pupilas de entonces engullidas por la polaroid y lo reconoce en el brillo. si algo brilla un día brilla para siempre. incluso si algo no brilla nunca, está brillando en alguna otra parte.
(...) las cosas están dispuestas al gusto de eusebio, que es la forma en la que yo desearía que todo estuviese configurado.
todo lo que ahora asumimos como pequeño y normal quedará en el tiempo eclipsado por la estética de la imagen compuesta por eusebio y lo que perdurará no será lo que nos pesa hoy sino la grandeza de su mirada(...)
y ya no cito más que se me va la noche...pero ya os imagináis la preciosidad de historia que he tenido entre las manos
Un libro complicado de reseñar. Solo se que me ha gustado mucho tanto por el fondo como por la forma. Me ha sorprendido la prosa y también la estructura aunque me he perdido alguna vez. Cual es la verdadera historia, o todas son verdades cuando ocurren en nuestra mente? En el 89 en un pueblo pequeño las apariencias marcaban tus comportamientos. Sigue sucediendo? Seguimos siendo quien se espera de nosotros ? Como marca esto nuestras vidas? .... Y así.... Para releer....
Difícil de reseñar y no tengo claro ni las 4⭐ que le he puesto pero lo que sí que tengo claro es que bien escribe Elisa Victoria, describiendo escenas con una naturalidad impactante.
Creo que es de esos libros que hay que digerir y que se recuerdan.
es el segundo libro q me leo de elisa victoria (después de vozdevieja) y nada que ver !! me parece una autora súper original, me gusta su tono, su ritmo y su forma de escribir. pero en otaberra me costó entrar. me sentía confusa, perdida. leí una reseña que decía que creía que no había acabado de comprenderlo. pero que no le importaba. y así lo siento yo también. lo abrazo porque me ha dejado en un estado en el que no sé procesar muy bien lo que acabo de terminar. 💌
Cuando he terminado de leerlo me he quedado fascinada mirando a la nada, pensando en Renata, Eusebio y todos los escenarios que pudieron ser y no fueron. Las diferentes formas de narrar de la obra pueden resultar algo confusas durante las primeras páginas de la obra pero en cuanto entras en Otaberra no puedes salir.
Extrañamente bonito y cautivador. Según avanza la historia esta te va atrapando más y más. Esas cajas que tanta gente tiene escondidas debajo de la cama 💔