Es una novela de detectives de corte clásico, con su habitación cerrada (casi) sus sospechosos, sus robos , sus femme fatales y por supuesto con su investigador a lo Hércules Poirot, esta vez encarnado en la figura del rey emérito.
La primera frase del libro ya es una declaración de intenciones de lo que va a ser un viaje lleno de referencias, de notas de humor (muy necesarias de contexto. No sé yo qué tal se puede exportar esta historia a otros países) y gags recurrentes y bien trabajados.
Un libro muy entretenido, de muy fácil lectura, con humor inteligente y con todos los elementos de una buena novela de Agatha Christie.
Da exactamente lo que promete: Hay un misterio que resolver, aparece el Rey Emérito ejerciendo de un Hercules Poirot aburrido de la vida y todo (bueno, casi todo) tiene lugar en el retiro de Su Majestad en los Emiratos Árabes. Además, es divertido y disfrutón. Para qué quiero más.
Un peculiar detective para una historia llena de humor y de dobles sentidos. Se lee más rápido de lo que tarda un jeque en comprarse un equipo de fútbol o una compañía de telecomunicaciones, que ya es decir.