La premisa básica de este libro de autoayuda es un relativismo de carácter budista: no hay nada por lo que merezca la pena amargarse la vida, se puede ser feliz aunque se carezca de todo mientras se tenga al menos alimento y agua. Si miras a tu alrededor hay gente sin salud, sin dinero, sin amigos, sin familia, que consigue salir adelante y ser feliz. Cuando pones en perspectiva tus problemas con la corta duración de la vida y lo privilegiado que eres respecto a muchos de tus semejantes, verás que no son para tanto, no es necesario "terribilizar", no hay que tomarse las cosas tan a pecho.
Creo que sin llegar a los extremos de absoluta relajación existencial del autor, sin ejercer este cambio radical que implique que nada, absolutamente nada, merece que nos preocupemos, que de todo, absolutamente de todo, se puede prescindir, este libro puede ayudar a poner cierta perspectiva sobre la valoración que hacemos de los pequeños inconvenientes de nuestra vida y así aprender a controlar la manera en que estos consiguen afectarnos. Con ello podremos mantener una actitud más alegre frente a la vida y por tanto una existencia más feliz, sin amarguras, neurosis o depresiones. Esta es la única manera en la que se puede evaluar un libro de autoayuda, valorando si encierra alguna enseñanza valiosa estemos o no estemos de acuerdo con los postulados del autor y sin duda, de este tomo de Rafael Santandreu se pueden aprovechar cuando menos algunos buenos consejos.
La que más me gusta del libro, pese a no presentarse como conceptos fundamentales, son estas dos ideas: "deberíamos valorar a las personas y a nosotros mismos por su capacidad de amar" y "la pregunta fundamental en esta vida es: qué puedo hacer que sea valioso para mí y para los demás".
Si he de ponerle una pequeña pega a este libro es que, aunque recorre los principios básicos de la psicología cognitiva, la escuela a la que pertenece el autor, y nos ofrece ejemplos y casos de sus propios pacientes, al final falta una especie de manual, una forma concisa, una serie de pasos que ayudaran a un lector a poner en marcha el cambio vital que ofrece el libro. Así la información esta dispersa, recorre demasiados capítulos y cuesta encontrar un hilo del que tirar para poner en marcha los consejos que se puedan considerar de utilidad.
En cuanto a la escritura, el libro es bastante ameno y la inclusión de casos reales lo hace más atractivo, más palpable que si se hubiera quedado en una serie de teorías o preceptos. El autor, a diferencia de muchos otros, no cae en exceso en la tentación de hablar de sí mismo aunque no pueda evitar erigirse en protagonista de la teoría aplicable y sujeto de aplicación de la misma.
En resumen, creo que es un buen libro para los lectores de autoayuda y puede serlo también para quién considere que a veces se preocupa en exceso, que las vicisitudes consiguen amargarle algún que otro día, porque quizás aquí encuentre uno o dos consejos o truquillos para no dar o darse tanta importancia.