Unas chicas desencantadas aprenden a tricotar para calmar su angustia. Casi sin querer, terminan fundando en Barcelona un club de tertulia literaria y calceta creativa: las Tejedoras del Metal. Sin embargo, en un ajuste de cuentas, Leopoldina Roble, Crisis Carballo y Elena Rebollo deciden fundar La Liga de las Mujeres Extra ordinarias con el único y ambicioso plan de sobrevivir con elegancia. Tricot es la historia de su fracaso.
Lena Dunham me cae muy mal, y no me gusta lo que hace. Ainhoa Rebolledo tampoco me ha caído nunca especialmente bien, pero lo que hace me divierte mogollón.
Y es que Tricot y Girls tienen mucho en común, solo que Tricot es más real. Más de aquí. Más humano.
Se lee en un par de horas como mucho. Se disfruta a ratos. En esos ratos buenos uno se ríe bastante.
Tengo 27 años. Vivo en Barcelona. Me gustan tomar vermut en Sant Antoni los domingos. Voy a la filmoteca una vez al mes (mínimo). Soy fan de Didac Alcaraz y Nacho Vigalondo. Me lío con las agujas de punto y las lanas, por eso soy más de ganchillo. ¿Dónde pido el carnet para pertenecer a la liga de las Mujeres Extraordinarias?
Reconocerme en y reconocer (casi) cada referencia de este libro me ha hecho muy feliz.
Las carcajadas más sinceras que he tenido en los últimos tiempos leyendo un libro. Y todo el mundo sabe lo difícil que es reírse con un libro. Por otra parte, las carcajadas no impiden que el libro sea una radiografía, a veces dura, a veces poética, del aquí y ahora de una generación, del espíritu de un momento.
Me imagino a la autora, Ainhoa a.k.a Elena, soltándote una ristra de palabras como si en vez de boca tuviera un kalasnikov, mientras tú piensas, sin hacer mucho caso a lo que dice, que tiene una sonrisa capaz de joderte bien la vida y que a ver si no te olvidas de sacar las pechugas del congelador. Y me la imagino así porque aunque el libro me ha parecido divertidísimo, también algo inalcanzable. Es complicado conocer todas las referencias culturales a las que se refieren el comando de la lana y pillarle todo el significado al chorreo de ideas que desbordan las protagonistas.
También me ha costado algo pillarle el punto a la forma narrativa, un poco a lo Élmer Mendoza. Eso sí, una vez en el ajo, lo único que deseas es que no se acabe. Y vaya, se acaba pronto, lástima que sea tan breve.
En cuanto al contenido, un buen ejercicio de intentar entenderse así misma, con un humor y una mala baba digna de elogio. Los "problemas del primer mundo" de las chicas casi treinteañeras mayoritariamente con los chicos. Y como sus contradicciones y sus cambios de humor (de ellas), unido a la simpleza, cobardía y limitaciones (de ellos, nosotros) hacen casi imposible una relación sentimental satisfactoria.
Y como decía, hay fragmentos que entran en el top-10 de lo descacharrante. Como por ejemplo:
"Leopoldina quería estar allí donde el amor estuviera atado, bien atado con correas, amenazado con un «como te muevas, te rajo» para poder darse besos con lengua, con la boca grande y revolcarse sin parar sobre la persona que ama como si estuviera intentando apagar un incendio."
En definitiva, un libro con mucha más enjundia de la que en un primer vistazo podría parecer, que no va a ayudar a nadie con sus movidas sentimentales, pero con el que podrás reír, llorar y pensar que no eres el único al que le pasan o han pasado las mismas cosas que a las protagonistas. Aunque eso sí, lo de tricotar, que conmigo no cuenten. Si es una actividad que relaja, será a otros, yo seguramente acabaría con las agujas clavadas en la carne como el escarabajo de un entomólogo.
Y dicho ésto, os dejo, que empieza el fin de semana y tengo un montón de sms que mandar y un montón de planes que hacer, deshacer y cambiar.
Quizás he llegado un poco tarde a leer este libro. Y digo tarde en el sentido del disfrute. Quizás en otra época de mi vida lo hubiera disfrutado más y me hubiera sentido más identificada con los personajes, o la historia, o la forma de contarla.
Y no es que la temática esté para nada a destiempo. Se habla de fracasos y decepciones en las relaciones en esa etapa de vida en la que deseamos absurda y desubicadamente que nos amen, o que al menos haya un sentimiento que nos haga sentir relevantes para alguien. De la amistad entre unas chicas con una individualidad propia y diferente entre ellas, pero que irónicamente las une. De esos refugios que las mujeres nos creamos las unas con las otras para sentirnos a salvo. De querernos, de aceptarnos tal cual somos, o de no hacerlo, pero de compartir ese momento como un acto de fe y de amor por esa que camina a tu lado. Aunque ninguna tenga muy claro a dónde vaya.
Creo que hay ciertos párrafos, extractos magníficos y bien planteados. Pero también creo que hay demasiados huecos en el proceso de querer contar algo específico.
Por supuesto que me identifiqué junto con mis amigas de aquella etapa. Encontrarme con sitios mencionados de la ciudad en la que vivo, me ayudo bastante a conservar el interés por la historia, pues quería conocer un poco más a fondo la idiosincrasia de este grupo de jóvenes, pero no me fue suficiente para considerarla una lectura imprescindible o incluso recomendable.
Rescato sobre todo, una pagina y media entera de todo el libro, pues me parece que en esa parte esta la sustancia y la esencia -lo importante- de la historia.
«Vale. lo que escribe AINHOA a quien conocí por casualidad en el blogworld que nos acosa me ha alimentado e incluso más cosas esas mañanas en las que pensaba-sentía-o-no que todo estaba definitivamente PERDIDO PARA LA IMAGINACIÓN. yo no puedo dejar de leer a AINHOA.»
Cristina Fallarás
«Ainhoa Rebolledo escribe con un estilo inconfundiblemente suyo (...) Me entusiasmo con Ainhoa Rebolledo, una mujer que escribe como se habla y cuya literatura tiene la misma velocidad que sus palabras. Me quito el cráneo.»
Juan Soto Ivars, Premio Ateneo Joven 2013
«Esta autobiografía accidental, donde pedalear tiene menos que ver con ser libre que con estar todo el día poniendo candados, atropellando señoras y obedeciendo a la policía, puede leerse como un clamor personal para que alguien impida a Ainhoa Achtung Rebolledo subirse nunca más a una bici.»
Alberto Olmos
«Ainhoa Rebolledo es una de esas personas que va por la vida muy rápido y no porque tenga prisa sino porque quiere dominar el mundo y lo quiere ahora. Es encantadora.»
Le Cool Magazine
«Ainhoa Rebolledo es la voz más original y rompedora entre los nuevos narradores españoles. Ella, sencillamente, es otra cosa. No hay reglas.»
Sigueleyendo
«Enfant terrible de la generación blogger».
CCCB, Festival primera persona
«Ainhoa Rebolledo ha escrito una obra original, con carácter, irreverente hasta decir basta.»
Nou Diari
Puede que Lena Dunham se planteara en sus “Girls” si es la voz de su generación… Pero, en el caso de que exista algo como “la voz de una generación”, Ainhoa Rebolledo está muy cerca de atrapar la de la suya (la de los que ahora mismo tienen menos de 25 años y escriben como hablan desdeñando la ultracorrección que obsesiona a muchos otros).
En un acto de rebeldía, me leí el Tricot antes que la Mari Klinski de Ainhoa Rebolledo. Lo leí y fui muy feliz, y reí a carcajadas, unas internas y otras de esas que salen con mucha fuerza, y también lloré, pero eso si, lagrimitas todas para adentro.
El Tricot es LA obra de empotramiento femenino que me habría gustado leer hace algunos años. Leer para envidiar la vida de la mujer soltera/independiente/española/del-siglo-XXI, con sus conciertos, sus vermouths, sus drogas, sus libros, sus plazas y sus calles con nombres tan bonitos, de los que yo no sé nada por que soy mexicana y mis calles se llamaban Constitución, Hidalgo, Aramberri, que son todos nombres muy feos.
Para convencer a cualquier persona de que también compre y se lea el Tricot, dejo aquí un pedacito que fue mi gran favorito: "Mira, paso de todo, ahora me voy a poner a llorar y mañana por la mañana voy a ir a recoger un gato de cualquier sitio, voy a desinfectarlo y me lo voy a meter en la cama. Le llamaré Torrenzo y no dejaré de acariciarlo... - A mi me parece bien que tengas un gato, aunque seas alérgica --me comenta Leopoldina--. Siempre podrás ponerte de antihistamínicos hasta el culo y disfrutar de un pedo genial mientras acaricias a tu gato."
Tricot es no-ficción enmascarado de ficción. Aprovechando esta posición la autora no pierde ocasión para desterrar su propia visión del mundo de las relaciones entre hombres y mujeres, reflexión que no incide en convencer a nadie pero ... (leer más)