Kyotaro Nishimura (pseudonym of Kihachiro Yajima, born 6 September 1930 in Tokyo, Japan) is a Japanese writer of mystery stories. Nishimura is best known for his "train series" mysteries. He won the Mystery Writers of Japan Award in 1981 for The Terminal Murder Case.
Esta es una novela donde la gente va muriendo y estás exactamente igual que la policía, no tienes ni idea de por qué. Un viaje de 7 jóvenes para visitar el hogar de donde vienen en el que van cayendo uno a uno. Aparentemente hay una asesino (o asesina) en el grupo, pero ni saben quién ni por qué mata.
Puede que esto les suene a "Diez negritos" a algunos lectores, pero en realidad no se parecen. "Asesinato en la estación terminal" es mucho más ligero y mucho menos psicológico. De hecho, nada psicológico. Es como si el autor hubiera pensado: "desarrollar la psique de los personajes... bah, para qué; hablar sobre el pasado para que cada personaje parezca tener un móvil... meh, eso es perder el tiempo". Nada, nada, a saco, sin vaselina ni nada. Mientras lees no tienes ni la más remota idea de a qué viene que vayan muriendo.
También decir que la novela no va a pasar a la Historia por su prosa. No es ya que sea funcional, es que es casi esquemática.
Y aun así me ha gustado, porque tiene muchísimo ritmo y porque es de un género que me gusta. Otras personas no tan fans es probable que lo encuentren más bien mediocre. Pero es que a mí me das un misterio, asesinatos y muchos horarios de tren y ya me tienes.
Los casos policíacos cuya resolución depende del horario preciso y la puntualidad de los trenes, leídos en este país parecen cosa de ciencia ficción. Este libro empieza muy bien pero la resolución no es nada elegante, con muchas casualidades inverosímiles que nada tienen que ver con las pistas diseminadas a lo largo de la historia, como si el autor hubiera cambiado de plan a medio escribirla.
More of a 3.5 stars. The setting is interesting and I was rather shocked that , I didn't see that coming. The explanation for the murder mystery and the murderer's motive is reasonable and quite clever but I'm still a bit underwhelmed by the outcome of this novel.
Another Nishimura novel; it must be that time of the year when I want to read about train timetables.
"終着駅(ターミナル)殺人事件", or "The case of the murder at the terminal station", is your quintessential Nishimura novel: Totsugawa and Kamei (here Sakurai or others don't have more than a passing mention) investigating some mysterious deaths that have a lot to do with trains. Here, it is a group of seven friends from Aomori who get killed one by one, the first one dying at Ueno Station just before the start of a trip of the group together back to their hometown. Kamei, who is also from the north, is one of the first policemen at the crime scene and pretty soon Totsugawa and the team are investigating the case.
Curiously, though, in this case we get little of the investigation, as Nishimura expends a lot of time with the group of friends, starting from the very beginning of the book, when we get the chance to see them meeting again, getting on the train, etc. It is a very good start to the novel and shows that Nishimura knew how to create fleshed out and interesting characters. Unfortunately for the reader, this doesn't translate through the length of the novel, as we get bogged down with too many unnecessary conversations and too many pages around the speed of trains, or the stops a train makes along the way. This is your basic problem with a Nishimura novel: if you don't like trains, you will hate him. He expends always too much time talking, describing, contemplating trains, time tables, ways to go from point A to B to explain the mystery, instead of expending time developing characters, making a good mystery or making things thrilling. For example, there is a moment when there is a possible 'closed room murder'. Instead of dwelling onto it, he goes back to his trains. This doesn't mean the novel is boring, no, because it is one of his best, starting with the group of suspects/victims and following with our policemen Totsugawa and Kamei. But knowing that he can create amazing set-ups, it is a pity that he seems to be unable to deliver on the expectations he himself creates.
The best: it is not your average Nishimura novel with hundreds of conversations about train tables (I mean, it is, but not as much as others); it is also not so repetitive as some of his other novels; the beginning, as always, is great, and introduces the mystery and the characters nicely; Totsugawa, Kamei and company are always fun to be with
The worst: it is still about trains; the answer to the mystery... well, it is not much of a mystery
Alternatives: any of his other novels if you like this one or anything like this; you have other options in Japanese mystery novels: Higashino Keigo, Kirino Natsuo, Miyabe Miyuki, Kishi Yusuke, Akimitsu Takagi or the grand Edogawa Ranpo; you can also go to other languages and places like Sherlock Holmes, Agatha Christie or more modern ones like Val McDermid, Camilla Läckberg or Henning Mankell. Options, too many options...
Tras leer la sinopsis de esta historia dije un desaparecido, muchos culpables, esto me va a gustar. Pues bien, estaba en lo cierto! En esta increíble historia encontramos dos tramas o casos por así explicaros. En el primero de ellos, un antiguo amigo de nuestro querido policía le solicita la ubicación de una de sus ex alumnas. Esto no tiene miga o por donde tirar, ¿No? Pues créeme que si esa hubiera sido tu respuesta te hubieras equivocado de lleno. Cada vez que descubría algo nuevo más interesante y enigmático se ponía todo. En segundo lugar y como trama principal tenemos a siete amigos que tras siete años sin verse deciden hacer un viaje juntos. ¿Qué puede salir mal? Pues que uno de ellos directamente no llega a subirse jamás a ese tren porque aparece mu3rt0 en la estación. De ahí en adelante es todo un sin fin como si estuvieras teniendo una enorme lucha contrarreloj contra un adversario invisible y es que el caso va empeorando notoriamente ( no quiero hacerte spoiler pero gritando me hayo). Lo que inicialmente parecía algo sencillo como descubrir que había pasado en aquella estación, se va enrevesando y complicando como si fuese una víbora retorciéndose sobre sí misma para en el momento propicio soltar su último mordisco. He sentido esta historia, de hecho me he sumergido en ella de lleno tanto como para tener mi propia libreta en la que ir anotando mis hipótesis. La pluma es exquisita y muy sencilla y me ha recordado a casos similares como los que vivíamos en ese tan conocido juego de mesa siendo niños, en el que teníamos que ir descubriendo: quien era el culpable, con qué arma y donde su no queríamos ser los siguientes. Un auténtico acierto 🤩
El primer libro que leo de mi género favorito de un autor japonés. Me costo un poco retener nombres y lugares pero ayuda mucho los mapas que anexan. Me gusto pero si fue muy impresionante la manera en la que cortan el final tan repentino.
En lo positivo, tiene una lectura rápida y el caso en cuestión es interesante. No me gustó cómo se desenvuelve la investigación, llena de deducciones o teorías sin base en evidencia que finalmente le quita el suspenso. Creo que los motivos de los personajes cuestan entenderlos, probablemente por el choque cultural con la sociedad japonesa...
Qué decepción. Ni siquiera se merece que escriba "Qué decepción" entre signos de exclamación de lo fría que me ha dejado la novela. Voy a ir por partes, a ver si así averiguo qué es todo lo que no me encaja en este libro. Para empezar, los personajes: las conversaciones que tienen y sus reacciones carecen por completo de naturalidad, y lo sé, estamos leyendo un libro, las conversaciones escritas no funcionan de la misma manera que las orales, incluso cuando hay intención de reproducir el formato, pero es que estas no hay por dónde cogerlas. El autor repite continuamente los mismos pensamientos, palabra por palabra, a través de todos los narradores que introduce, que no son pocos. Me parece muy cansino tener que leer de cinco a diez veces por capítulo cómo la estación de Ueno les evoca a los extranjeros que vienen de Tohoku el olor de su tierra natal. Si os animáis a empezar el libro podéis probar a tomar un chupito cada vez que lleguéis a esa frase, si los tomáis sin alcohol podréis evitar el coma etílico. Después vamos con los asesinatos, sin dar detalles de ninguno de ellos, conforme se va desvelando cómo se cometieron se vuelven completamente inverosímiles, los tiempos para cada acto no terminan de encajar y dependen mayormente de la casualidad y de unos personajes que, llegados a este punto, resultan ser muy tontos (y tener cero instinto de supervivencia) . Os digo ya que el antagonista de la historia debería comprar la lotería porque con cómo le va saliendo todo a lo largo de la novela fijo que la ganaba. Y llegamos a la guinda del pastel, la pregunta con letras mayúsculas que todo el mundo se hace desde que se descubre el asesinato: ¿por qué iba alguien a hacer esto ahora? Quiero pensar que los matices que daban sentido al motivo se han perdido a causa de la traducción del japonés al español (sin insinuar que la traducción sea mala, no creo que sea el caso), porque si no no le veo lógica ninguna a la historia. Para acabar, una queja sobre algo que en realidad me ha hecho bastante gracia leer y que contiene un pequeño spoiler:
Esas escenitas como en la que descubren por qué un personaje había estado a punto de ir a cárcel por apuñalar a un hombre, pero como era su exnovio y la estaba engañando con otra, el juez va y le dice que le anula la sentencia y la aplaude por ser la más chula y tener toda la razón del mundo para hacerle un segundo ombligo al colega, y todos los vecinos y policías que se enteran de la historia están súper de acuerdo, yo no puedo leer esto seriamente. Y va a mejor jajajajaja
This entire review has been hidden because of spoilers.
Es difícil escribir una reseña diciendo lo que no me ha gustado del libro sin destripar nada, así que empezaré diciendo que lo mejor que tiene, es que se lee muy rápido.
Y luego, problemas que le veo... para mi gusto se pasa dando detalles sobre el nombre y los horarios de tren, está bien tener algo de información, pero con tanto horario, con su correspondiente nombre en japonés, abruma. Lo de los nombres en japonés, lugares, cosas o personajes, se que es problema mío, que no consigo retenerlos, o me cuesta mucho, supongo que por no estar acostumbrado.
Pero el mayor problema me lo encuentro en la propia resolución del caso. Al principio, los policías encargados no tienen en cuenta obviedades, y ya cuando va llegando el final, todo se precipita, y más que llegar a deducciones de las pruebas, son más adivinaciónes dignas del mejor vidente.
El libro se lee como digo en un momento, pero no esperéis un caso policial muy sólido.
Dudaba entre poner tres o cuatro estrellas , sería un 3,5 La historia es muy chula y podría dar un juego tremendo pero no lo aprovecha. Con este guión Agatha Cristhie te hace una obra de arte jugando con el lector y dándole tres o cuatro giros pero aquí no.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Caso entretenido que, en lugar de esclarecerse, parece complicarse cada vez más. Algunos diálogos se sienten un poco artificiales, no sé si se debe a la traducción o este es el estilo del autor.
Es de los libros más aburridos y tediosos que he leído en toda mi vida, y eso que en secundaria tuve que leer a Og Mandino.
Ahora, la reseña. Tenía muchísimo potencial. La ambientación en Japón, los personajes cliché, los trenes y el misterio de los asesinatos. Pero no. En su lugar, es un relato cansino y repetitivo, que se centra más de la mitad del tiempo en señalar las rutas y horarios de los trenes (que al final no sirve de nada) en lugar de desarrollar a los personajes, contarnos sus historias, aspiraciones, motivos.
Literal parece que al autor solo le interesaba hablar de trenes y escribió una historia endeble alrededor del itinerario de un transporte. Tarda más describiendo la añoranza de la tierra natal que siquiera la apariencia de los personajes, porque ni siquiera eso se digna a desarrollar.
Censura nombres y fechas pero repite “Aomori”, “Ueno” y “tren” hasta el hastío. Nos repite cuarenta y siete veces por página el horario de los trenes, pero no se detiene un solo momento a detallar cada personaje y sus motivaciones para regresar al viaje de reencuentro. Nada. Son solo cáscaras sin motivaciones ni personalidad, atrapadas en un bucle interminable de horarios de tren. Y ni qué decir de los policías que parecen gallinas sin cabeza durante la investigación.
No sé si será un choque cultural pero de verdad no entiendo por qué hablar de itinerarios es más relevante que explicarme por qué el asesino está tan traumado. Digo.
Estoy seguro que el autor debe tener libros más emocionantes o interesantes pero con este no me dan ganas de volver a leer algo de él jamás.
Una historia entretenida de asesinatos en trenes. Después de años sin verse, siete amigos quedan en encontrarse en Tokio para hacer un viaje a su región natal. Uno de ellos no aparece, y emprenden viaje sin él. Pero resulta que el faltante está en la propia estación, donde alguien lo ha matado. Los sospechosos obvios son los otros seis. Pero el problema es que van a ir muriendo...
A pesar de que he averiguado la identidad del asesino, la novela es un poco rara para ser del género. Las muertes se suceden sin razón aparente, camufladas algunas de ellas como suicidios, y nadie parece tener motivos. Los policías están dando palos de ciego toda la novela. Y al final, los asesinatos se explican por medio de hipótesis que nadie corrobora (el lector tiene que darlas por buenas) y la motivación del asesino, aunque es creíble, no acaba de ser coherente que se despierte tantos años después.
Aparte, una cosa que me fascina de las historias ambientadas en Japón es lo preocupado que parece estar todo el mundo por la fama, el honor y el estatus. Aun así, le pongo buena nota porque se lee bien, es entretenida y muestra el Japón de los '80, que no es una ambientación a la que esté acostumbrado.
La historia sucede lenta pero segura, por momentos puedes entre ver el resultado final, pero aunque descubras al culpable, las motivaciones y el como llegar a ellas es muy interesante. Además como la investigación está dividida es más complejo descubrir la verdad. La narración es ligera y entretenida. En unas tres horas y media aproximadamente puedes completar la lectura de este libro. Y aunque pienses que no estas adelantando en nada y todo va despacio, la forma de estar escrita te mantiene expectante. Una cosa que me costó asimilar, es que es una novela antigua, no hay móviles ni esas cosas, el teléfono no se usa mucho y las pruebas se manejan de una forma que... bueno, esas cosas hacen que me choque con la forma de tratar las investigaciones actualmente y me costó un poco introducirme en la novela. Eso sí, el final es increíble...
Me gusta como escribe este autor, siempre son novelas policiacas con casos muy enrevesado. En este caso, hace guiños a Agatha Christie en algunos de sus asesinatos. Claramente un amante de los trenes, la resolución de los casos está ligada a los trenes, que aparentemente en Japon son la columna vertebral del transporte. Debo reconocer que a mi tb me gustan los trenes, aunque en mi pais (Chile) nos hayan dejado morir y ya casi no hay. Una historia muy rápida que se lee en una tarde (al menos en mi caso), un grupo de amigos se reencuentra luego de 7 años para volver a su ciudad natal.
Kyotaro Nishimura is trapped by the form of railway literature, so he always jumps back and forth between honky-tonk and socialist, his reasoning is a bit stiff, and his narration is too superficial, seeing the expressions but not the hearts of the characters.
3,5. Una historia de detectives japonesa, correcta pero sin muchas pretensiones. Falta desarrollar un poco más a los personajes. Pero en general es entretenida y se lee rápido.
Aunque es bastante previsible la autoría de los asesinatos, quieres seguir leyendo para saber cómo y por qué. Si te gustaba "el detective Conan", te gustará este libro.
Es una lectura ligera y no muy larga, justo para cuando se tiene ganas de algo tranquilo. Sin embargo el misterio del asesino se siente vacío y sin mérito para los policias.
Esta novela japonesa es un thriller cuya trama gira alrededor de la investigación de una serie de asesinatos en torno a un grupo de siete jóvenes nipones, que vuelven a casa un fin de semana después de siete años viviendo en Tokyo.
La acción de la novela se desarrolla entre la ciudad de Tokio—más específicamente, desde su estación ferroviaria de Ueno—, la ciudad de Aomori, y las diversas estaciones ferroviarias que une estas dos ciudades.
Al tren suben seis de los siete amigos. Ese que falta aparece muerto en los baños de la estación. El caso se complica con el paso de los días y las pistas no existen, cuando piensan en cerrar el caso aparece otro cadaver que hará que lo mantengan abierto.
Con el tiempo se irán sucediendo otra serie de asesinatos, muchos de ellos incomprensibles—y, en algún caso, presuntos suicidios—, que dejarán perplejos y desorientados a los diversos policías encargados de resolver los sucesos.
El autor nos muestra las diversas historias y personalidades de los amigos, que van desde pretendidos empresarios a empleadas de tienda, o burócratas del sector público y del privado.
Gran parte de la acción transcurre en las estaciones ferroviarias, que tienen un valor sentimental, ya que son la puerta a otros lugares llenos de emoción y esperanza para aquellos que utilizan el ferrocarril.
Una novela que combina un apasionante thriller de intriga, una profunda reflexión sobre la naturaleza de los seres humanos y que, además, nos permite asomarnos a las costumbres de una sociedad, no siempre bien comprendida y, que si bien nos muestra sus peculiaridades, también nos enseña cómo la envidia, la vergüenza o el rencor están también presentes.
Un ameno libro de suspenso. Un grupo de 7 amigos despues de 7 años han prometido volver a su tierra natal Aomori. Promesa hecha al terminar el bachillerato, despues de venir a Tokio. Miyamoto quien esta a cargo de cumplir la promesa, despues de 7 años compra el boleto en el yuzuru 7 y envia cartas a los otros 6, llegaran todos?...
Asesinato en la estación terminal es una novela policiaca que ha recibido numerosos premios de la crítica japonesa. Con esta novela Kyotaro Nishiumura ganó el Premio de los Escritores de Misterio en 1981. En esta novela conoceremos a los inspectores Kamei y Totsugawa que se enfrenta a un caso de asesinato. Un joven aparece muerto en uno de los baños de estación de Ueon. Pertenece a Takashi Miyamoto, un joven que junto a un grupo de 6 amigos que se habían reunido después de 7 años para volver a su tierra natal. A partir de aquí comienza una carrera contra reloj para descubrir quien amenaza al grupo de jóvenes. Al más puro estilo de Agatha Christie en Diez negritos, poco a poco cada uno de los jóvenes protagonista aparecen asesinado. Una novela cuyo objetivo es que descubramos quién es el asesino, en la cual los trenes y sus horarios tendrán mucho que ver en el desenlace de la historia. Realmente, la novela nos traslada a dos casos. En una segunda trama paralela, el investigador Kamei se reúne con Morishita, un antiguo compañero de estudios, hoy en día profesor, que busca desesperadamente a una joven desaparecida. Uno de los retos que nos supone a los lectores habituados a las historias occidentales, aparte de evidentemente los nombres de los personajes, es la manera de narrar de los autores japoneses. Su ritmo es mucho más pausado. La descriptiva es extensa, pudiendo en algunos momentos ser repetitiva y cansina. Sí, hay capítulos y párrafos en los que el autor se recrea describiendo una estación de tren. Eso sí, una vez te acostumbras y te metes en la historia, la disfrutas y mucho. Sí es cierto que en un principio la novela me resultó un poco complicado, me costó situarme y ponerla en pie debido a la complejidad de los nombres. Pero no es cosa que no se solucione, un simple cuaderno y apuntar los nombres. Además, realmente los personajes no son muchos. Encontramos a los investigadores, al grupo de 7 amigos y algún secundario que pasa de manera desapercibida por la novela. La manera de escribir del autor es casi cinematográfica. Me ha gustado mucho y recordado a la manera de contar las historias en las películas asiáticas policíacas. Queda muy bien dibujado el rango dentro de la policía, el respeto que hay dentro de la cultura asiática en la jerarquía. Y es que el autor no solo nos trae una historia policíaca. Nos traslada a la situación del país en los años 70. Es un homenaje a la pérdida de identidad, reflejada en la sociedad y en sus ciudades y pueblos. Nos habla de cómo poco a poco cambiaron los dialectos, la manera de expresarse y de vestir, incluso en llegando a ocultar sus propios orígenes, por miedo a parecer provincianos. Critica a la sociedad joven de la época, que asimilo la cultura occidental rechazando y pierden sus orígenes. La resolución de la trama es un poco complicada. Tienes que estar muy pendiente de los horarios de los trenes y ciertos detalles que te va nombrando el autor, pero finalmente está bien cerrado y explicado el desenlace. En general la novela me ha gustado, me ha parecido muy entretenida y sobre todo me ha tenido en vilo hasta descubrir quién era el asesino. La recomiendo para aquellos lectores de thriller que se quieran enfrentar a una manera de escribir y contarnos la historia de manera diferente y a los amantes de los escritores nipones en general. Gracias a esta novela he descubierto la editorial Quaterni, que está haciendo una gran labor por traernos obras inéditas de origen asiático a nuestro país. Si os gustan este tipo de lecturas, no dudéis en echarle un vistazo a su catálogo. NOTA: 3,5/5
Novela negra de un escritor japonés. Fue la propuesta del club de lectura, y aunque al principio me dió un poco pereza, puedo decir que me ha gustado. Es original el papel que tienen los trenes en el devenir de la historia. Por otra parte, me ha costado un poco leer con tanto nombre en japonés, pero al mismo tiempo, es una forma entretenida de acercarse al Japón actual y a su sociedad.