¿Alguien se acuerda de Shirley Temple? ¿Esa actriz infantil de los años treinta que interpretaba a personajes infantiles extra adorables en perfectos pueblecitos de los Estados Unidos? Pues leyendo esta novela me he acordado de esta actriz porque la protagonista, Alice-Miranda, puede muy bien encajar en este personaje extra adorable. Ella está en un internado femenino, tiene muy buenas amigas, puede montar a caballo, sus padres son súper ricos, es adorable y está dispuesta a ayudar a todo el mundo. Y su colegio está en un pequeño pueblecito con un montón de peculiares vecinos.
Como es la primera vez que leo un libro de esta serie he de reconocer que no es aconsejable hacerlo de esta manera porque hay demasiados personajes: niñas del internado, profesores, vecinos, policía, más vecinos, padres, alcaldes... Si no los conoces de las novelas anteriores puedes terminar con un ¿quién es quién? Y no es broma porque en total hay treinta y un personajes.
Trama simple, personajes de pueblecito encantador poco más.
Decir, por último, que el título es engañoso, Alice-Miranda no investiga nada, no es una detective privada infantil que mete sus narices en todo, sino una niña de muy buena familia que al ayudar a los demás, recordar que tiene muy buen corazón, resuelve problemas. Llamarlos casos no sería correcto. Si esperas un detective juvenil mejor búscate otro libro.