Una historia que fue mejorando de forma notable a medida que iba avanzando. No le había prestado mucha atención a este libro, pero una amiga lo tenía en su lista de pendientes y me animé a leerlo con ella. Aunque no tenía expectativas, en las primeras páginas no pude evitar decepcionarme y temerme lo peor por la mala introducción que tenían los personajes y los misterios principales. Afortunadamente, luego la lectura se fue volviendo más adictiva e incluso consiguió sorprenderme en algunos aspectos.
El mayor fallo de esta novela es que no parece la primera parte de una trilogía, más bien da la impresión de ser una continuación porque no presenta de forma clara a los personajes. Además, aquí ya estamos viendo las consecuencias de un caso que no está bien explicado y que, sin embargo, parece haber marcado la vida del protagonista.
Dicho protagonista es Héctor Salgado,un inspector de la policía de Barcelona que acaba de regresar de un pequeño viaje a Argentina, su país natal. En los últimos meses ha tenido que afrontar varios sucesos a nivel personal y profesional, así que ahora intenta adaptarse nuevamente a la rutina. Nada más llegar, le asignan de forma extraoficial el caso de un adolescente que murió al caer de una ventana. Aparentemente, todo se debió a un accidente, pero la madre insiste en querer analizar mejor el tema, y como el chico pertenecía a una familia con cierto poder, el jefe de Héctor le pide que investigue un poco y compruebe que no hay nada raro. Al mismo tiempo, Héctor se atormenta con otra investigación relacionada con el tráfico humano que casi le costó su trabajo porque atacó a un sospechoso.
La parte relacionada con el adolescente me fue enganchando cada vez más porque poco a poco se iban mostrando detalles que no cuadraban y se notaba que había algo turbio que rodeaba a algunas personas relacionadas con él. De ahí solo me fallaron dos cosas, y una de ellas fue el detonante para ahondar en esa investigación. Eso de un favorcillo que encima es pedido por una madre que nunca tuvo interés en su hijo (abandonó a su familia cuando él era un niño) me chirriaba bastante. Tanto la presencia de ella como sus aportaciones milagrosas y relevantes me parecían fuera de lugar. Eso sí, una vez que Héctor y Leire, otra compañera de trabajo, van analizando lo ocurrido, me gustó cómo se iban dando pequeños giros inesperados, los vínculos sorpresivos que surgían entre algunos personajes y hasta me asombró la resolución del asunto. Lo que no me convenció fue que algunas respuestas se obtuvieron prácticamente de milagro gracias a casualidades y a apariciones muy providenciales. Es más, era como si el autor tuviera prisa y por eso quisiera solventarlo todo rápido. Ni siquiera algunos actos encajaban con la personalidad de uno de los personajes implicados.
En lo referente al otro caso que venía de atrás y preocupaba a Héctor, pues debo decir que se nos describe de forma muy superficial y hasta me daba la impresión de que se hablaba como si ya tuviéramos que saber cosas de antemano. No conecté para nada con ese aspecto de la trama y hasta me aburría que le dedicáramos tiempo. Es verdad que luego hay un par de giros que ponen a Héctor en jaque, pero también ahí vi que se tomó una salida fácil para zanjar algunos inconvenientes. Cuando más sentido tiene todo es en el desenlace, pues ahí surge un interrogante importante que claramente será la base del siguiente libro, y tengo que admitir que gracias a eso no descartaría leerlo.
La narración va cogiendo ritmo poco a poco y, una vez que ya sabemos quién es quién y tenemos claros los objetivos de la historia, es difícil desconectar de la lectura.
Héctor como protagonista no es malo, pero me faltó conocerlo mejor. Casi siempre lo vi distante y dejándose llevar, lo cual es una pena, ya que hay detalles suyos que me hacen pensar que puede resultar un tío interesante. Los otros personajes aportan lo justo, no desbordan carisma, pero tampoco son floreros y son claves en algunos instantes.
La puntuación real sería un 3,5/5, pero no se la elevo al 4/5 porque vi desaprovechados varios aspectos y creo que era necesario haber ahondado mejor en determinados hechos. Es una lectura que acaba entreteniendo bastante, pero no es especialmente memorable.