Un gran libro de poesía inédita de Antonio Gala Antonio Gala dejó escritos, a lo largo de los años, unos poemas que ahora ven la luz a modo de homenaje póstumo a los grandes temas que siempre tuvo presentes en su el amor, el cuerpo, el placer y la muerte. Un libro imprescindible que nos descubre al poeta joven, lleno de espiritualidad, germen del gran autor cuyo legado permanecerá para siempre.
De nombre de pila Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos,4 nació y vivió su infancia en Brazatortas, provincia de Ciudad Real, hasta los nueve años. En 1939, su familia se trasladó a Córdoba, donde Antonio escribió sus primeras obras. A los catorce años impartió una conferencia en el Real Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario de Córdoba.5
Lector precoz de Rainer Maria Rilke, Garcilaso, San Juan de la Cruz y otros autores, estudió desde la temprana edad de quince años la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla y, como alumno libre, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid, en todas las cuales obtuvo la licenciatura.
Al acabar sus estudios universitarios, inició la preparación de oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado, aunque abandonó en un gesto que él recuerda como de rebeldía ante las presiones de su padre. Ingresó después en los cartujos, pero la rígida disciplina monástica no estaba hecha para él, y, como cuenta en su autobiografía, Ahora hablaré de mí (2000), fue expulsado de la orden.
Se mudó entonces a Portugal, donde llevó una vida bohemia. En 1959 comenzó a impartir clases de Filosofía e Historia del Arte y recibió un accésit del Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, empezando una exitosa carrera teatral y periodística, que le posibilitó desde 1963 vivir sólo de la escritura. A mediados de 1962 se marchó a Italia, instalándose en Florencia, donde permaneció casi un año. En este tiempo publicó en la revista mensual Cuadernos Hispanoamericanos poemas de su libro La deshonra.
En 1973 sufrió en Madrid una perforación del duodeno que lo llevó al borde de la muerte y durante la convalecencia empezó a utilizar bastón, objeto del que reunió una gran colección, unos 3000 ejemplares, regalos de amigos y admiradores.6
Publicó artículos en el suplemento dominical de El País, desde su fundación en 1976 hasta 1998, en secciones tituladas «Charlas con Troylo», «A los herederos», «A quien conmigo va», etcétera, textos todos estos que fueron recopilados posteriormente en libros.
Comenzó a escribir novelas en los años noventa, iniciándose con El manuscrito carmesí, una novela histórica sobre Boabdil, último rey nazarí de Granada, que ganó el Premio Planeta en 1990.
También colaboró en el diario El Mundo, entre 1992 y 2015, con artículos de opinión breves publicados con el nombre de troneras. El ritmo de creación y publicación de otras obras suyas descendió posteriormente, y en varias ocasiones dio a entender que El pedestal de las estatuas podría ser su última novela.
Creó la Fundación Antonio Gala para Creadores Jóvenes, dedicada a apoyar y becar la labor de artistas jóvenes.7
El 14 de diciembre de 2011 recibió el Premio Quijote de Honor 2011 a toda una vida que concede la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).8
El 5 de julio de 2011 el escritor hizo público en su tronera del diario El Mundo que padecía «un cáncer de difícil extirpación».9 En febrero de 2015, durante el homenaje que le brindó la ciudad de Málaga con motivo del nombramiento como Hijo Adoptivo y la entrega de la Medalla de la ciudad, manifestó estar libre ya de una dolencia que había sobrellevado «más tiempo del debido» y afirmó: «Los doctores del Reina Sofía me han declarado libre del cáncer».10
Falleció el 28 de mayo de 2023 en el hospital Reina Sofía de Córdoba, donde se encontraba ingresado debido a complicaciones en su estado de salud.11
“Mis dedos podrían besar tus dedos ahora y entrelazarse con tus dedos como en una dulcísima devoción de lirios. Mis dedos podrían conducirme hasta tus dedos Y hacerme descansar de tanta vida. Abandonada está tu mano, suave como un recogido atardecer de octubre, esperando quizá que le llegue mi mano, flor esperando al pájaro hablador. Y no habría siquiera que despertar palabras porque tus ojos se han cruzado con mis ojos y tienen el color de la esperanza viva”.
Un libro editado con mucho gusto por Pedro J. Plaza y Luis Cárdenas que recoge los primeros poemas del autor. Los textos van desde 1947 a 1952: desde que Antonio tenía 17 años hasta sus 22. Una selección de textos exhaustiva, donde se incluyen también poemas manuscritos y mecanoscritos.
El título de este presente volumen complementa al título de la anterior compilación de poemas de Gala publicada en Planeta: "Poemas de amor". En lugar de encontrar "Poemas de muerte" encontramos "Poemas de lo irremediable", y qué hay mas irremediable que la muerte.
"Cuando haya aprendido de memoria la canción que me correspondía -esa canción de cada ser-, cuando mis dedos ágiles se acostumbren a acariciar al limo sin rasgarlo, entonces tumbado aún sobre la tierra, me haré grito enorme y moriré despacio, tan despacio como entorna su breve asilo el inicial capullo sosegado".
El primer libro que leo de el. Un poemario con poemas inéditos que no había publicado y he de decir que es tan cuidadoso con cada verso, cada palabra que escribe, que te fascina en todo momento. Si te gusta la poesía creo que es de carácter obligatorio leerlo.
Es la primera vez que me he acercado a la poesía de Antonio Gala y si estos poemas son los descartes no puedo esperar a leer los que en vida decidió publicar.