Como ya hiciera en "Un cambio de verdad", Gabi Martínez vuelve a cocer a fuego lento un libro de libros, una experiencia multisensorial a caballo de tantas cosas, que llamarla simplemente liternatura –como le gusta referirse a esta disciplina tan suya, o al menos, que tanto está contribuyendo a engrandecer– se queda corto. Es un diario, es una novela, es una reflexión honda, un reportaje, una crónica, es denuncia... Es Gabi Martínez, otra vez, siendo los ojos, el alma y el corazón de un lugar mágico que acabará sucumbiendo. Olemos la sal del delta del Ebro, oímos las gaviotas, el mugido de los toros de agua, las pinzas de los cangrejos azules que chocan entre sí, el crepitar de un fuego, las conversaciones de los ebrencs... Y los ecos del pasado de un paraje de una belleza idílica trasladada al papel con una concisión y una maestría que no tiene comparación posible. Una experiencia extraordinaria.