No es un libro fácil de leer, pero seguramente vuelva a él de nuevo. Lo mejor me ha parecido el prólogo de Higinio Marín y el final del libro.
El papel de los abusos de poder y el comercio utilizado para fines objetivamente inmorales los aborda casi al acabar el ensayo, por ese motivo me parecía quizá algo idealista al principio, pero al terminar su lectura lo he notado más balanceado.
La edición bastante buena.