Russian theoretician Leon Trotsky or Leon Trotski, originally Lev Davidovitch Bronstein, led the Bolshevik of 1917, wrote Literature and Revolution in 1924, opposed the authoritarianism of Joseph Stalin, and emphasized world; therefore later, the Communist party in 1927 expelled him and in 1929 banished him, but he included the autobiographical My Life in 1930, and the behest murdered him in exile in Mexico.
The exile of Leon Trotsky in 1929 marked rule of Joseph Stalin.
People better know this Marxist. In October 1917, he ranked second only to Vladimir Lenin. During the early days of the Soviet Union, he served first as commissar of people for foreign affairs and as the founder and commander of the Red Army and of war. He also ranked among the first members of the Politburo.
After a failed struggle of the left against the policies and rise in the 1920s, the increasing role of bureaucracy in the Soviet Union deported Trotsky. An early advocate of intervention of Army of Red against European fascism, Trotsky also agreed on peace with Adolf Hitler in the 1930s. As the head of the fourth International, Trotsky continued to the bureaucracy in the Soviet Union, and Ramón Mercader, a Soviet agent, eventually assassinated him. From Marxism, his separate ideas form the basis of Trotskyism, a term, coined as early as 1905. Ideas of Trotsky constitute a major school of Marxist. The Soviet administration never rehabilitated him and few other political figures.
bueno, si breve, dos veces bueno. Pois este libro dos veces bueno. Varios textos curtiños sobre a oposición marxista ao terrorismo individual (en oposición aos anarquistas e social-revolucionarios) e a continuación o tema das milicias obreras e a autodefensa das masas e organizacións proletarias (en oposición aos pacifistas e reformistas).
“No extinguir el insatisfecho deseo proletario de venganza, sino, por el contrario, avivarlo una y otra vez, profundizarlo, dirigirlo contra la verdadera causa de la injusticia y la bajeza humanas: tal es la tarea de la socialdemocracia. Nos oponemos a los atentados terroristas porque la venganza individual no nos satisface. La cuenta que nos debe saldar el sistema capitalista es demasiado elevada como para presentársela a un funcionario llamado ministro.”
“Los reformistas repitieron esta acusación contra los marxistas(..): que la creación de milicias ‘provoca’ los ataques de los fascistas y la represión del gobierno. (…) Se reduce a este pensamiento: si los oprimidos del mundo no se pusieran en movimiento, los opresores no se verían obligados a golpearlos. Es la filosofía de Tolstoi y de Gandhi, pero de ningún modo la de Marx y de Lenin.”
“No somos pacifistas. No. Somos revolucionarios. Sabemos muy bien qué nos espera.”
"Lo concreto es la síntesis de múltiples determinaciones" Esta compilación de textos es corta pero concreta, aborda fundamentos, táctica, ética, moral, dirección en sólo 30 páginas. La crítica del terrorismo individual es necesaria para desenmascarar el carácter de clase de los grupos clandestinos.
La oposición marxista al terrorismo individual no emerge como tentativa reformista, moralista, ética y/o pacifista, surge de la inmanente ineficacia estratégica para la toma del poder y la revolución.
Los actos terroristas no eliminan más que a miembros individuales de la clase dominante, o atentan mediante la acción directa, contra la estructura de sus instituciones; más no contra el papel social que personifica el burgués asesinado, ni afecta sustancialmente contra la clase dominante, los burócratas y burgueses son meros administradores reemplazables, y que cuando se renuevan, tienden a fortalecer y hacer más duro el uso de su poder.
El terrorismo es un intento vanguardista de reemplazar el movimiento social de las masas, en su nombre; por lo que intrínsecamente nunca escapará de la determinación de la pequeña escala, en vez de la “propagación” de la cuál tanto se llena la boca los anarquistas.
El terrorismo individual, para organizar su ‘heróica’ acción directa, necesitan de la más absoluta clandestinidad y seguridad que intrínsecamente los aleja e incita a abandonar todo trabajo organizativo de las grandes masas proletarias.
A la clase dominante chilena, le gusta condenar nuestro “terrorismo” mediante sus voceros principales: El Mercurio, La Tercera, etc. Suelen utilizar su rótulo para caracterizar todas las acciones de masas contra la clase dominante, esto es lucha de clases, y se diferencia de terrorismo. Tenemos derecho a la violencia de masas, a la manifestación política, a la huelga, a la voz para responder a todo el aparato burocrático que institucionaliza y legitima la violencia conservadora.
El terror individual es inadmisible porque disocia y apropia a la clase obrera, del desarrollo de su consciencia política que emerge al hacer uso de esa violencia, las limita a aceptar su impotencia, y a la admiración de aquella ‘primera linea’ vengadora y libertadora que cumplirá la misión. El terrorismo individual es ineficaz y paternalista.
el antiguo terrorismo, éstos son actos de individuos sueltos, desligados de las masas, que desmoralizan a los obreros, que apartan de ellos a los amplios sectores de la población, que desorganizan el movimiento, que perjudican a la revolución (Lenin, Sobre la Guerra de Guerrillas).
Los anarquistas le atribuyen un carácter agitativo a su ‘acción directa individual’, que supuestamente estimula a las masas. La experiencia demuestra lo contrario, mientras más amplios, eficaces y masivos sean los actos terroristas, menor es su impacto, y más se aleja la clase obrera por su cuenta de organizarse y educarse; claramente pavimentan el camino para que la burguesía mediante sus voceros, exploten este carácter y lo generalicen a todo el movimiento de la clase.
Un anarquista podrá suponer que no importa lo que digan los voceros de la clase dominante, y que no deberíamos atenernos a ella. Pero aquello demandaría una consciencia de clase que ya se ha elevado en conciencia política, cuestión que no se visualiza en las masas indecisas y que recién avanzan en este proceso.
Nos oponemos al terrorismo individual porque nuestra acción es motorizada por la justicia, y no por la venganza. La cuenta que debemos exigir al sistema capitalista es muy elevada como para conformarnos con un sólo burócrata.