Esta es es, para mí, una de esas lecturas donde las reflexiones que me producen son mas interesantes que la propia experiencia de leerla.
ME parece que la premisa tenía potencial: un grupo de personas crea una habitación oscura para distintos propósitos, y poco a poco se va mostrando cómo ese espacio termina convirtiéndose en un punto de quiebre para todos. Hay una especie de efecto mariposa en todo lo que ocurre, donde pequeñas decisiones se van enredando hasta formar algo mucho más complejo.
Suena bien. El problema es cómo está contado.
Los primeros capítulos, que son prácticamente la mitad del libro, se sienten pesados y muy agotadores. Y no es uqe no pase nada, sino que cuesta entender qué está pasando exactamente.
El narrador es extraño: a veces parece una sola persona, otras veces son todos, y en ciertos momentos casi se siente como si fueras tú mismo. Esa ambigüedad puede ser interesante en teoría, pero a mi parecer termina generando más confusión que profundidad.
A eso se suma que la historia no es lineal. Va saltando entre pasado y presente, pero sin una estructura clara, y el propio pasado tampoco sigue un orden cronológico definido. El resultado es una lectura fragmentada, donde cuesta ubicarse y conectar con lo que se está contando.
Eso sí, a partir de la mitad mejora. Cuando empiezas a conocer mejor a los personajes y su relación con la habitación, la historia se vuelve más interesante. Ahí sí hay algo a lo que agarrarse, motivaciones, conflictos, pequeñas historias individuales que le dan más sentido al conjunto.
También me pareció interesante, aunque más a nivel reflexivo que narrativo, lo que representa la habitación. Se puede leer casi como una metáfora del inconsciente, ese lugar donde guardamos lo más oscuro, lo más íntimo, donde desaparecen el pudor y la vergüenza, y salen a flote deseos, miedos y contradicciones. Es un espacio donde se mezclan la necesidad de conexión y la de aislamiento, el contacto y la distancia. Desde ese punto de vista, el libro tiene bastante que ofrecer.
Pero si lo evalúo como historia, se queda corto. El ritmo no es lento, pero sí pesado, porque no termina de atrapar ni de sostener el interés de forma constante.
En resumen, es una novela con buenas ideas y lecturas posibles, especialmente desde lo psicológico o filosófico, pero cuya ejecución narrativa no logra estar a la altura. Interesante para pensarla, no tanto para disfrutarla