Sara Torres-Vega concibe el archivo como un poderoso instrumento político. Con y a través de él la autora comienza a deshacer —página a página— la subalternidad en la que se encuentra la educación artística. Si los museos se instauran como instituciones educativas “comprometidas a proporcionar un espacio para que las audiencias aprendan” (p. 37). Si los museos, dada su función, gozan de un estado de exención de impuestos y pueden realizar actividades de recaudación de fondos; ¿por qué —nos invita a preguntarnos la autora— la mayoría de museos contratan a las educadoras de manera externa (al igual que los servicios de seguridad y limpieza)?, ¿por qué no encontramos casi exposiciones sobre arte y educación? o ¿por qué un museo como el MoMA pudo permitirse cerrar en dos ocasiones (1969 y 2020) su departamento educativo?
En Mediar el futuro Sara reivindica que “la educación no produce eventos y actividades, sino que es un proceso de producción intelectual” (p. 162). Y que, justamente por eso, la educación artística “puede ayudar a desmitificar el arte y restaurar su papel en la vida cotidiana" (p. 106). Pues, y esto me pareció revelador, “el arte como experiencia de aprendizaje colectivo es lo que hace de la practica artística una necesidad humana” (p. 109).
Para resituar la educación artística la autora nos acerca a algunas de las historias del arte y la educación de diversas partes del globo: India, Egipto, Brasil, México, Estados Unidos, España… así como nos propone crear nuestro propio archivo.
Gracias Sara 😊